Erika P. Bucio / Agencia Reforma Ciudad de México La escritora alemana Cornelia Funke (Dorsten, 1958) se describe a sí misma como una narradora que pone las palabras entre las páginas sólo para que viajen bien, pero cuyo destino siempre es la voz humana. Ahora, mientras trabaja en el quinto libro de su serie Reckless, … Continúa leyendo La escritora alemana Cornelia Funke apuesta por la palabra hablada con sello propio
Abril 30, 2026
Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
La escritora alemana Cornelia Funke (Dorsten, 1958) se describe a sí misma como una narradora que pone las palabras entre las páginas sólo para que viajen bien, pero cuyo destino siempre es la voz humana.
Ahora, mientras trabaja en el quinto libro de su serie Reckless, la más querida por sus jóvenes lectores y lectoras latinoamericanas, incluye un capítulo que ella misma llama “una canción de amor a la palabra hablada”.
Era sólo cuestión de tiempo para que Cornelia –a quien cuesta llamarla por su apellido dada la cercanía que siempre procura con quienes la leen- llevara su obra al formato de audiolibro, y lo hace bajo su propio sello, Atmende Bücher, fundado junto con el productor Eduardo García.
Eligió la saga de El jinete del dragón para su lanzamiento en español, la tercera lengua en la que sus audiolibros están disponibles después del alemán y el inglés.
Cornelia ha prestado su voz en estos dos casos; el español no lo habla, aunque lo entiende bastante.
En videoentrevista a distancia, conectada desde los estudios de Atmende, cuyo logo lleva una mexicanísima calavera, la autora comparte que el audiolibro no es una simple adaptación de la historia, y sonríe antes de responder: “Para mí el audiolibro es el original. Cuando pienso en una historia, es una historia que cuento. La leo en voz alta mientras la escribo. Entonces, para mí el original tiene sonido”.
“En cierta forma”, añade, “el audiolibro es la manera más antigua de contar una historia, porque antes nos sentábamos alrededor del fuego y ahuyentábamos el miedo a la oscuridad con cuentos. Y el audiolibro está en realidad más cerca de eso que un libro impreso”.
Cornelia tuvo una abuela –y dice “abuela” en español– que le contaba historias cuando se quedaba a dormir en su casa. Creía que eso era lo habitual, que todas las abuelas inventaban historias. Y su hermano le leyó El señor de los anillos cuando tenía no más de 5 años. Todo un universo.
“Una historia quiere ser contada y una historia quiere ser compartida. Y eso siempre viene acompañado de sonido”, expresa, al tiempo que voltea hacia su productor, junto a ella: “Necesito tus efectos de sonido y la música, Eduardo”.
Ambos colaboran juntos en el escenario; ella se encargaba de la lectura y él de la música.