Lamenta el autor igualteco de icónicas imágenes de la matanza del Jueves de Corpus y del guerrillero Genaro Vázquez Rojas, que hasta la fecha no exista la intención de realizar una exposición con su material que consta de 4 mil 500 fotografías
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Septiembre 07, 2017

La matanza del Jueves de Corpus (10 de junio de 1971), la guerrilla de Colombia o la guerrerense de Genaro Vázquez Rojas, son algunas de las situaciones que vivió el decano de la fotografía nacional, Armando Lenin Salgado Salgado, y cuyo trabajo, a más de cincuenta años de trayectoria, lejos de pasar el olvido se vuelve clave para el futuro.
“Yo no podría decir que mi obra es grande o pequeña o nada de eso, eso lo dirá el tiempo, pero sí es necesario decir que mi trabajo fue importante, que es importante y que ha tenido sentido”, afirmó en conversación telefónica.
Con voz fuerte pero pausada que nos permite imaginar al personaje de 79 años, de Iguala, complexión delgada, cabello largo y pintado de canas, Salgado Salgado relató brevemente diversos eventos de su vida; de su odisea para evitar ser capturado por la policía secreta de la capital del país que custodiaba la agresión de los Halcones que mataron y reprimieron a los estudiantes el 10 de junio de 1971, a los dos meses que vivió con la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional.
Del mismo modo, de cómo se inspiró en la película La Dolce Vita de Federico Fellini para dedicarse a la fotografía, a los días que pasó a salto de mata con Genaro Vázquez en la sierra de Guerrero, a principios de los setenta.
“Genaro fue muy cordial” recordó, y agregó que fueron unos cinco días los que estuvo de un lado a otro acompañándolo para evitar ser detenido y que asistió a varias reuniones del guerrillero con la gente, conociendo de primera mano los abusos de los caciques guerrerenses y de la burguesía local, abusos contra los que luchaba la guerrilla.
No podían faltar menciones a historias escabrosas como los 10 días que pasó bajo la tortura de Miguel Nazar Haro, ex director de la policía política del gobierno de Luis Echeverría Álvarez, precisamente, luego de regresar de visitar a Genaro Vázquez Rojas.
De hecho muchas de estas historias en están en su libro Una vida de Guerra reeditado en 2009 luego de varias décadas de censura “pero es una pena que no se haya reeditado más, sé que en su momento se vendió muy bien pero no sé que pasó”.
México hoy
El fotoreportero no duda en contestar: “Debe haber un cambio en el país, los niveles de corrupción son sumamente fuertes, la delincuencia no se diga y con todo ello, no se ve a dónde vamos a parar y debe haber un alto”.
“No creo que México cambie si hay gente tan miserable al frente como esos panistas y esos priistas (…) cómo va a cambiar si hay tanta enfermedad y tanta desgracia”.
–¿Sobreviven los ideales de Genero Vázquez Rojas en este México moderno?
“Sí, nada ha cambiado, al contrario se ha agudizado la miseria, la pobreza, todo; esos apoyos que dan (los gobiernos) a la gente de qué sirven con un gasolinazo, por ejemplo”.
“No es posible que eso continué la gente ya debería estar haciendo algo y no esperar al 2018”.
El legado
Salgado Salgado se sabe enfermo y no lo oculta, los años pasan y mientras tanto, su archivo fotográfico, compuesto por unas 4 mil 500 imágenes, a la fecha no tiene un destino más allá de estarlo acompañando en su casa en algún rincón del estado que lo vio nacer y que prefirió no revelar.
Así, lamentó que por el momento no haya existido primero la idea y luego la intención de realizarle una exposición con su material.
En su larga carrera, destacó, denunció a través de sus imágenes diversas problemáticas, principalmente sociales, pues “siempre busqué temas que de alguna manera pudieran servir a la gente, que la pudieran ayudarla”, añadiendo que su trabajo, la mayor de las veces como freelance, apareció en exclusiva para las portadas de Time-Life, Sucesos o el periódico Excélsior, entre otros medios impresos de la época.
“Yo no podría decir mucho más de lo que ya dije de mi obra, pero sí reitero que mi trabajo fue importante, es importante y que tiene sentido”.
Finalmente, el fotoreportero se dijo de buen humor y, aficionado a la numerología desde hace cuarenta años, aseguró que ya trabaja en la idea de plasmar sus memorias y que sus males pueden ser curables “y con eso tengo”.