Ameyaltepec, Guerrero, es un pueblito ubicado en el centro del estado de Guerrero olvidado de los políticos y de Dios. El caserío se localiza en la parte alta de un cerro pelón, desde donde se admira serpenteante el hermoso río Balsas con abundantes aguas, dadoras de vida. Pero irónicamente, en ese lugar cuyos pobladores … Continúa leyendo Nicolás de Jesús
Mayo 12, 2004
Ameyaltepec, Guerrero, es un pueblito ubicado en el centro del estado de Guerrero olvidado de los políticos y de Dios. El caserío se localiza en la parte alta de un cerro pelón, desde donde se admira serpenteante el hermoso río Balsas con abundantes aguas, dadoras de vida. Pero irónicamente, en ese lugar cuyos pobladores son de ascendencia nahua hay carencia del vital líquido y para obtenerlo la gente tiene que bajar hasta el río para conseguirlo.
En ese lugar, nació Nicolás de Jesús Salazar el 6 de diciembre de 1960. Ahí transcurrió su primera infancia, teniendo por juguetes sólo unas viejas canicas y su imaginación para inventar juegos junto con sus amigos.
Entre risas y conversaciones en nahua, que es su idioma materno, Nicolás reconoce que tal vez de esa infancia de pobreza, surge la creatividad artística suya y la de sus paisanos. “En las noches, jugábamos al coyote allá en los árboles del curato. Era maravilloso admirar las estrellas y la luna escondido en la fronda de un árbol”.
Mientras deambulaba descalzo por la casa familiar, Nicolás veía cómo su madre mezclaba el barro con zacate y pochote para que posteriormente se convirtiera en vasijas, mismas que luego coserían y pintarían en familia.
Su guía y maestro fue don Pablo de Jesús, su padre, quien había perfeccionado su técnica de dibujo y grabado en el taller de Felipe Ehrenberg, en la ciudad de México. No obstante sus enseñanzas, no deseaba que su hijo fuera simplemente pintor, como los demás de su pueblo. Él sabía que ese trabajo traía satisfacción pero no había traído progreso a las familias y al pueblo. Por tal razón lo mandó a estudiar la secundaria a la ciudad de Iguala. Nicolás no hablaba español, ahí lo aprendió entre las bromas y burlas de sus compañeritos.
Nicolás, de estatura bajita, de ojos rasgados y de tez morena clara, recuerda que de niño dibujaba a toda hora.
También recuerda que a temprana edad tomó conciencia de la marginación que había en los pueblos, de la explotación que los poderosos hacían sobre los más débiles.
Tras emigrar con su familia a Cuernavaca y mientras estudia la preparatoria, obtiene el primer lugar en el concurso de dibujo denominado Ricardo Flores Magón. Este premio le permitió valorarse a sí mismo y visualizar su futuro que en arte sería promisorio. En sus ratos libres siguió pintando sobre papel amate.
El premio era una beca para estudiar pintura en Bellas Artes y una estatuilla de oro. “El premio nutrió mi ego, pero no mi estómago. Un amigo me recomendó: no tiene caso meterte a la academia porque al rato vas a pintar de diferente manera, y tú ya tienes un estilo propio, él te identifica. Le hice caso”·
En 1982 perfecciona su conocimiento de grabado con Felipe Ehrenberg, quien además le asignó un modesto salario. “A veces me desesperaba porque él es muy estricto. Pero aprendí”.
En 1988, decepcionado del fraude electoral en México, emigra a Estados Unidos, donde a la larga, fundaría en Chicago el taller de grabado Mestizarte. Ahí nacieron sus tres últimas hijas. Dice: “no me siento orgulloso de ello como muchos. Nacieron allá por accidente. Yo fui a Estados Unidos a difundir mi obra, y bueno… yo no podía estar de abstemio sexual”.
Su experiencia en Europa
Durante el año 2002, Nicolás de Jesús viaja en dos ocasiones a Francia donde participa en exposiciones individuales y colectivas en París. En la plaza La Villette, que tal vez sea la más grande de las plazas de ciencia y cultura en el mundo, el grabador nahua guerrerense pintó un mural de 3 por 6 metros en la entrada de ese hermoso parque. Expuso ahí de mayo a noviembre de ese año y a la vez, en una sala interior, mostró 32 grabados de su colección.
Patrice Gayce, canadiense doctorado en Francia en Historia de México y que se encuentra de visita con el artista, recuerda emocionado: “de todo lo expuesto en La Villette en ese tiempo, lo que más me impactó fue la belleza de colorido y de temática del mural y de los grabados de Nicolás, recuerdo que algunos mexicanos que fueron a verlo, decían preocupados y molestos: esto no es México, allá no hay represión. No es cierto lo que pintan aquí, lo de Chiapas, lo de Guerrero y las muertas de Juárez son puro cuento de hadas. Por qué no nos pinta mejor a Acapulco y sus bellezas, Teotihuacan, Palenque, Cancún…”.
En su segundo viaje a París participó en octubre como expositor individual en la Asociación por la Estampa y el Arte Popular. Luego, del primero al 8 de noviembre, presentó con mucho éxito la exposición con el tema de la muerte.
En noviembre de 2003, nuevamente expuso allá sobre la tradición de los muertos en México. Le solicitaron tambén que escribiera un texto de cómo viven esa festividad los nahuas de Alto Balsas.
En octubre de ese mismo año, la UNESCO declara al Día de Muertos como Patrimonio cultural de la humanidad.
Durante este 2004, ya se ha hecho masiva una producción de la festividad del Día de Muertos en México, a partir de la obra en grabado de Nicolás de Jesús, de sus textos y explicaciones con música regional que él mismo aportó. El DVD que se ha producido hasta la fecha en francés, inglés, alemán, japonés, español y náhuatl, “no es para hacer negocio, sino para compartir con el mundo la cultura de nuestro pueblo”.
En el año 2003 también se expuso su obra de grabados en la Academia de la Real Sociedad, en el Reino Unido; recuerda emocionado que en una ocasión abordo del tren de Frankfurt, en Alemania, iba charlando animadamente en náhuatl con su amigo alemán Enrique Hamler. La gente los veía extrañados. “Al idioma náhuatl en Europa, le dan mucha importancia, pues en mis estancias en Paris fui a platicar con estudiantes de varias universidades que estaban aprendiendo esa lengua; había ahí franceses, musulmanes y africanos. Los grupos académicos eran de unos 50 estudiantes.
Del futuro que ya está aquí, Nicolás de Jesús comenta que del 26 al 28 de septiembre del actual año, expondrá nuevamente en Chicago; por estos días los franceses Christine Meyer y Raúl Velasco llevarán la obra del grabador guerrerense al Japón donde será expuesta una temporada. Posteriormente, en julio, ellos mismos vendrán a Guerrero para que junto con Nicolás ofrezcan unos cursos de grabado a los pintores de la región del Alto Balsas.
–¿Tienes algún apoyo gubernamental?
–No, preferimos hacerlo con nuestros propios recursos. Luego se pierde el tiempo al andar metiendo solicitudes y al andar pidiendo permisos. Es como si yo pidiera permiso para pensar. Lo hacemos con lo que tenemos. Cada quien aporta lo que tiene y lo que sabe.
–Nicolás, en Guerrero son tiempos electorales ¿andas en campaña apoyando a algún candidato?
–Mira, yo a todos los precandidatos, candidatos y políticos en general, los arrojaría con mucho gusto al “Huacapa”. (canal que atraviesa Chilpancingo y que transporta las aguas negras de la ciudad).