La novela Arderá el viento es un relato enmarcado en un pueblo de la costa argentina, donde la llegada de una inquietante familia termina por amplificar “los deseos ocultos, las supersticiones, los temores y la violencia larvada en muchos de los habitantes”, de acuerdo con el acta del jurado
Enero 24, 2025

Israel Sánchez / Agencia Reforma
Ciudad de México
El escritor argentino Guillermo Saccomanno optó hace tiempo por irse a vivir al pueblo costero Villa Gesell, en el extremo este de Buenos Aires, tras un momento clave donde no pudo más con el hartazgo.
“Me harté de la ciudad, me harté del ritmo de la publicidad, me harté de hacer un trabajo que no me interesaba sino en términos de poder vivir o sobrevivir.
“Entonces, elegí Villa Gesell. Y ahí creo que me curé”, afirmó el también ensayista e historietista que encontrara en tal sitio “una cantera”, un lugar dónde nutrirse de voces, de historias.
Saccomanno fue anunciado ayer como ganador del prestigioso premio Alfaguara de Novela 2025 por Arderá el viento, relato coral enmarcado precisamente en un pueblo de la costa argentina, donde la llegada de una inquietante familia termina por amplificar “los deseos ocultos, las supersticiones, los temores y la violencia larvada en muchos de los habitantes”, de acuerdo con el acta del jurado.
Y es que, si bien el autor de 76 años sigue sin tolerar “el paisaje de la miseria y de la pobreza y de la locura que se vive en la ciudad, comparado con lo que se vive en un pueblo chico”, lo cierto es que estos últimos “también tienen su parte de infierno, no nos hagamos los inocentes”, dijo en un encuentro virtual con la prensa tras el anuncio del fallo.
“En ese caso, mi novela, como metáfora del infierno, una cosa dantesca, puede ser entendida como metáfora de la sociedad en que vivimos”, apuntó el también autor de títulos como Cámara Gesell y El oficinista, quien aplicó al premio bajo el seudónimo de Jim, en referencia a la novela Lord Jim, de Joseph Conrad.
“Arderá el viento es la historia de una degradación, de un descascaramiento agónico que poco a poco deja a la vista las miserias del cuerpo social”, dijo durante el anuncio el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, presidente del jurado.
“Es la cuidadosa construcción de un deterioro, que aunque transcurra en un país específico, acaba por ser una metáfora distorsionada del espíritu de nuestro tiempo”.
Para Vásquez, ganador de este mismo galardón en 2011 con El ruido de las cosas al caer, se trata de una novela poliédrica que, aunque breve, es rica en subgéneros y experiencias; “pasan muchísimas cosas en muy pocas páginas”, comentó en la conferencia de prensa virtual.
Como parte de este jurado, la escritora y periodista argentina Leila Guerriero celebró que el galardón fuera para su colega y compatriota, a quien calificó como “una persona sumamente íntegra, que siempre ha defendido el valor del trabajo de un escritor, y que siempre ha sabido intervenir en la conversación pública con lucidez, con inteligencia, con prudencia.
El Premio Alfaguara de Novela está dotado con 175 mil dólares, una escultura del español Martín Chirino y la publicación simultánea en todo el territorio de habla hispana, por lo que Arderá el viento llegará a las estanterías el próximo 20 de marzo.