Agencia Reforma Ciudad de México Al entrar a una librería y asomarse a la mesa de novedades, lo más probable es que alrededor del 90 por ciento de los libros a la vista sean lanzamientos de los grandes grupos editoriales. “Y sólo un 5, un 2 por ciento de títulos son de lo nuestro, las … Continúa leyendo Organizan ferias del libro entre editoriales independientes para que no sean vean apabulladas por los consorcios
Diciembre 14, 2024
Agencia Reforma
Ciudad de México
Al entrar a una librería y asomarse a la mesa de novedades, lo más probable es que alrededor del 90 por ciento de los libros a la vista sean lanzamientos de los grandes grupos editoriales.
“Y sólo un 5, un 2 por ciento de títulos son de lo nuestro, las editoriales independientes”, apunta en entrevista Mauricio Sánchez, editor del sello Gris Tormenta.
“Eso pasa un poco también en las ferias del libro”, continúa Sánchez, todavía con la experiencia fresca de la última Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. “Las editoriales están ahí presentes en distintos estands, pero al final les falta visibilidad; son opacadas por los grandes grupos editoriales, o por el país invitado y sus actividades”.
De la necesidad de contar con espacios en donde ofrecer sus libros sin tener que competir con los gigantes comerciales que dominan el mercado han surgido iniciativas como la feria de editoriales independientes celebrada en la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) en septiembre pasado, y también La Otra Feria, cuya segunda edición se realizará este sábado en el centro cultural Laguna.
“Empezamos a darnos cuenta que lo más importante ahora es unirnos, es trabajar en conjunto para hacer diferentes actividades de difusión y promoción de nuestros libros”, señala el editor de Gris Tormenta, sello que junto con Ediciones Antílope ha impulsado La Otra Feria, convocando esta ocasión a más de 60 editoriales, entre nacionales y extranjeras.
“Este tipo de eventos no sólo apoya a que se conozcan, sino también a que reciban algo de venta y que puedan continuar con sus proyectos”, agrega Sánchez, refiriendo que en México hay más de un centenar de editoriales de este tipo.
De los cerca de 230 sellos agremiados en la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), alrededor de 90 pagan el nivel más bajo de cuota de afiliación; “o sea que son de los (sellos) más pequeños”, señala el presidente de esta instancia, Hugo Setzer.
A decir suyo, el sector independiente contribuye con una quinta parte de lo que la industria editorial factura, es decir, con un 20 por ciento de los ingresos por venta de libros.
“Es relativamente poco, considerando que las editoriales muy grandes sí tienen una participación muy importante en los ingresos”, dice en entrevista telefónica Setzer.
“Sin embargo, estas editoriales independientes, aunque tal vez no tengan una participación tan grande en el tema de facturación, juegan un papel fundamental en la bibliodiversidad que necesitamos en nuestro País”, contrasta el presidente de Caniem, organismo que por medio de un acuerdo con la UCSJ realizó en septiembre la mencionada feria de sellos independientes.
Entre los participantes del año pasado que regresan a la segunda edición de La Otra Feria está Aquelarre de Tinta, editorial LGBTQ+ y de feminismos antipatriarcales, que suma poco más de una docena de títulos en su catálogo con apenas cuatro años de operaciones.
“No se van a escuchar las voces que estamos publicando si no hay un espacio para todo esto”, resalta María Fernanda R. Andablo, directora y fundadora de Aquelarre de Tinta, quien celebra la realización de un encuentro centrado en las editoriales independientes y su contacto con el público lector.
“Eso ayuda muchísimo porque ya sabes que va a ir gente a la que le interesan este tipo de proyectos”, prosigue. “Y no sólo es espacio de compra, sino de difusión y de diálogo sobre las obras como tal”.
“Son ferias mucho más pequeñas, mucho más accesibles para todos, la movilidad de los libros es muy fácil de hacer, los espacios de exhibición son menores. Definitivamente, este tipo de ferias son muy sanas para nosotros”, destaca, por su parte, Ariana González, gerente general de Almadía, sello que también repite este año en el encuentro en Laguna.
Los entresijos de las ferias
Al haberse gestado entre los mismos editores, La Otra Feria busca mejorar algunos de los aspectos problemáticos que se viven en los eventos ya consolidados del ecosistema de ferias del libro. De entrada, el costo.
Mientras que para participar en una feria como la del Zócalo este año los editores independientes tuvieron que pagar 3 mil pesos por un estand de 2 metros cuadrados -en 2021 el precio por metro cuadrado aún era de 615 pesos-, en el encuentro en Laguna la cuota por participante es de mil 500 pesos, y todos cuentan con el mismo espacio de exhibición.
La importante inversión de recursos que varios de estos sellos realizan para estar presentes en la feria del Zócalo, frente a las bajas ventas que en ocasiones registran, los ha llevado a ponderar la pertinencia de seguir acudiendo.