Daniel Santiago / Agencia Reforma Monterrey Por tender puentes entre la sabiduría del pasado y los dilemas del presente, Irene Vallejo, autora del libro El infinito en un junco, fue anunciada ganadora del Premio Nuevo León Alfonso Reyes 2025. “Vallejo ha logrado, con una escritura delicada y poderosa, tender puentes entre la sabiduría del pasado … Continúa leyendo Otorgan a la española Irene Vallejo el Premio Nuevo León Alfonso Reyes
Mayo 14, 2025
Daniel Santiago / Agencia Reforma
Monterrey
Por tender puentes entre la sabiduría del pasado y los dilemas del presente, Irene Vallejo, autora del libro El infinito en un junco, fue anunciada ganadora del Premio Nuevo León Alfonso Reyes 2025.
“Vallejo ha logrado, con una escritura delicada y poderosa, tender puentes entre la sabiduría del pasado y los dilemas del presente”, señaló durante el fallo Melissa Segura, secretaria de Cultura del Estado.
La galardonada, por su parte, agradeció el gesto, enlazada por videoconferencia.
“Cuando supe la noticia de la concesión de este premio sentí una enorme sorpresa, incluso perplejidad”, expresó.
“Al recorrer los nombres de mis predecesoras en este premio: Margo Glantz, Donna Haraway, Cristina Rivera Garza, Luisa Valenzuela y Rosa Beltrán, me veo como una principiante entre gigantas”.
Nacida en 1979, Vallejo es doctora en Filología Clásica.
Ha escrito novela, literatura infantil y juvenil, pero es el ensayo el género que, con El infinito en un junco –en el que relata la historia del libro–, la ha llevado a ser reconocida por el mundo.
El libro ha vendido más de un millón de ejemplares y se ha traducido a más de 20 idiomas.
Son el ensayo, al igual que sus profundas investigaciones sobre los clásicos y las raíces grecolatinas, algunos de los lazos literarios que la unen con Alfonso Reyes, quien da nombre al premio.
Vallejo recordó la definición que el autor regiomontano hacía de ensayo, al que llamaba “el centauro de los géneros”.
Reyes decía que en el el ensayo “hay de todo, cabe todo y es hijo caprichoso de una cultura que no podría responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha, al etcétera”, recordó.
“Me fascina esa descripción mitológica y tan contemporánea… Esas palabras me servían de impulso”.
En defensa del ensayo
En su discurso de aceptación, Vallejo llamó a reivindicar al ensayo como herramienta para conversar, comprender y colaborar.
“Es esencial reivindicar el ensayo en español, tan fabulosamente rico, porque hoy el pensamiento habla, sobre todo, desde ciertos territorios, al norte de nuestro sur compartido y en el idioma dominante.
“Nuestra poesía y nuestra novela ya tienen una habitación propia en la literatura universal, pero siento que el ensayo todavía pertenece al este del Edén injustamente postergado”.
El ensayo debería ser el territorio de las miradas y las experiencias más diversas del “caleidoscopio planetario”, dijo, y es el género que más afina y define el pensamiento, “llegando hasta las raíces de aquello que queremos ser”.
En el ensayo “es donde se construyen las ideas, donde se narran los hechos, donde se forjan las interpretaciones. Lo que está en juego es, en definitiva, una forma de poder”, expresó.
“No es sólo el poder de intentar determinar qué pensamos sobre cada tema, sino sobre qué temas pensamos. Y esta última influencia podría ser quizás la más sutil, pero determina que ciertos asuntos vitales para el mundo queden orillados en la conversación universal”.
Vallejo también hizo referencia a Sor Juana Inés de la Cruz, de quien recordó la belleza del entendimiento, y a Rosario Castellanos, de quien se dijo marcada “por su rebeldía antes las dominaciones”.
La escritora española recibirá el galardón en la capital regiomontana en una fecha aún por confirmar.