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Cultura  

Patti Smith regresa a México en su faceta de poeta en Sesiones del café La Habana

Ofrece mañana en la Casa del Lago de Chapultepec lectura de su poema Hecatomb, dedicado a la memoria de Roberto Bolaño y en honor a la novela 2666 del autor chileno

Tatiana MaillardEl Sur / Ciudad de México

Septiembre 01, 2017

No es casual que la primera exposición de Patti Smith en México ocurra en el café La Habana, o que su primer recital de poesía en el país tenga como sede la Casa del Lago en Chapultepec.
No lo es porque ambos lugares comparten un rasgo: en su momento fueron espacios emblemáticos del infrarrealismo, la corriente poética de la década de los setenta fundada por el mexicano Mario Santiago Papasquiaro y el chileno Roberto Bolaño, cuando eran muy jóvenes. Y si existe una obra poética y literaria por la que Smith sienta aprecio, es por la de este último.
Patti Smith, icono femenino de las artes, sobreviviente de la efervescencia punk de Nueva York en los setenta, cantante, compositora, poeta, fotógrafa, artista plástica, escritora… en fin. Patti Smith se presentará el sábado 2 de septiembre a la una de la tarde en la Casa del Lago para leer su poema Hecatomb, dedicado a la memoria de Bolaño y en honor a la novela 2666 del autor chileno.
El recital –con entrada libre pero cupo limitado– es solo una parte del proyecto Sesiones de café La Habana, impulsado por la galería Kurimanzutto, y programa, aparte de la exposición de 15 obras fotográficas de Smith en el café La Habana, la exhibición de una pieza lírica-fotográfica en el espacio conocido como Sonora 128: un anuncio espectacular ubicado en el cruce de las calles Sonora y Nuevo León de la colonia Condesa, que desde el año pasado funciona como “galería de una sola pared” en la que previamente han expuesto seis artistas contemporáneos.
La obra que se montará en este anuncio espectacular consistirá en una sola frase: “Individuo ¡presente!, pueblo ¡unido!”, seguida de un número telefónico que, al marcarse, dará línea a una grabación de la voz de Smith recitando uno de los poemas que realizó para este proyecto.
Las exposiciones en el café La Habana y en Sonora 128 permanecerán abiertas al público del 2 de septiembre al 31 de noviembre.

Una maleta con letras sin música

Esta es la tercera ocasión que Patti Smith se presenta en México. La primera fue en mayo de 2012, cuando ofreció un concierto en el exterior del museo Anahuacalli, como parte del FMX-Festival. Aquella noche le dedicó la canción Beneath the southern cross a Roberto Bolaño, precisamente. Su segunda visita ocurrió un año después, cuando cantó en el escenario del Plaza Condesa.
Esta vez no habrá canciones en vivo. No existe la promesa de escuchar en Casa del Lago alguna de las composiciones icónicas de una artista cuyo legado musical consta de 11 álbumes discográficos.
El último, Banga, fue lanzado al mercado en 2012. El primero, Horses, salió en 1975 y fue seleccionado 35 años después como una pieza sonora que, por su valor histórico y artístico, debe preservarse en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos, junto con piezas tan eclécticas como los discursos del presidente Lyndon Johnson, algunas grabaciones operísticas, varios sencillos de música disco y antiguos cantos afroamericanos sobre la esclavitud.
Nada de canciones en México. Esta vez Patti Smith retorna a su origen, porque antes de los discos y los conciertos, estuvo la poesía. Su primer poemario se publicó en 1972, el mismo año en que debutó como dramaturga al escribir, en coautoría con Sam Sheppard —recientemente fallecido—, la obra de un solo acto Cowboy mouth.
Sus antologías poéticas se reparten en cinco tomos: Babel (1978), Primeras obras, 1970-79 (1994), El mar de coral (1996) y Lírica, reflexiones y notas del futuro (1998). La fundación de promoción de las artes poéticas Poetry Foundation, describe el estilo de Smith como un “flujo consciente” que frecuentemente se sumerge en cuestionamientos sobre la mortalidad, la fe, la espiritualidad y el imaginario arquetípico.
La prosa de Smith es igual de apreciada: en 2010, su autobiografía Éramos unos niños ganó el Premio Nacional del Libro que se otorga en Estados Unidos, en la categoría de obra de no ficción. Se trata de una remembranza de los años juveniles que la artista compartió al lado del fotógrafo Robert Mapplethorpe en Nueva York durante los sesenta y los setenta.

“Los poetas de ayer son los detectives de hoy”

Hecatombe, el poema que recitará este sábado, fue publicado en diciembre de 2015 por el sello editorial colombiano La Oficina del Doctor. A la edición del poema de 46 páginas de Smith le acompañan las ilustraciones del artista José Antonio Suárez Londoño, originario de Medellín.
“Los poetas de ayer son los detectives de hoy”, afirma Patti Smith en uno de los pasajes de M train, su segundo libro de memorias publicado en 2016. La reflexión ocurre en un café, mientras trabaja en las variaciones a Hecatombe, el poema que dedica al autor de, justamente, Los detectives salvajes. Pero más que la figura de Bolaño, el detonante de sus meditaciones sobre la poesía y el oficio de investigador son las series de televisión: “Los poetas de ayer son los detectives de hoy. Pasan una vida olisqueando pistas, cerrando casos y cojeando agotados hacia la puesta de sol. Ellos me entretienen y me sostienen: Linden y Holder en The Killing, Goren y Eames en la Ley y el orden, Horatio Caine en CSI. Yo camino con ellos, adopto sus maneras, sufro sus fracasos y considero sus acciones mucho después de que acaba un episodio”.
La inspiración se encuentra en todos lados. Smith la ha encontrado en la obra poética de Rimbaud, los poetas beatniks, el arte gráfico y la lírica de William Blake, o en Roberto Bolaño; pero también en series de televisión, en la existencia cotidiana y en el café INo de Nueva York, donde escribió parte de sus obras literarias, hasta que el local cerró en 2013.
“Un café no es un lugar, sino un estado de ánimo”, afirma Smith en M train. Por eso tampoco es casual el nombre de este proyecto. Las Sesiones del café La Habana son una evocación a esa sintonía anímica que impulsa la creación.