Además de la falta de apoyo oficial, los creadores enfrentan serias dificultades para acceder a procesos de profesionalización y formación técnica. A pesar de las carencias y la crisis en el sector cultural, el gremio mantiene su actividad como un ejercicio de supervivencia
Marzo 28, 2026
Óscar Ricardo Muñoz Cano
En medio del páramo en que ha convertido a la Cultura la administración de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, el teatro en Guerrero sobrevive a pesar del olvido institucional y las dificultades para acceder a procesos de profesionalización, celebrando una vez más el Día Mundial del Teatro (27 de marzo).
La desaparición de la Muestra Estatal de Teatro, la cooptación del Congreso Estatal de Teatro o la organización de eventos discriminatorios y excluyentes en colaboración con la Compañía Nacional de Teatro, señalada por los propios creadores escénicos quienes desde lo independiente dan la cara por esta disciplina, son una muestra de la falta de seriedad de la Secretaría de Cultura (Secultura) del estado y su titular, Aída Melina Martínez. Rebolledo.
A ello se suma también la falta de un presupuesto decoroso para las Jornadas Alarconianas, que desde hace años pecan de poca calidad.
El escenario
En ese sentido, una revisión pronta a los presupuestos ejercidos por la Secultura desde la llegada de Martínez Rebolledo –disponibles en el Periódico oficial del estado de Guerrero demuestra que desde 2022 y hasta este 2026 a las Jornadas Alarconianas se le han asignado los mismos 3 millones de pesos sin considerar los ajustes inflacionarios de cuatro años. (El Sur, ediciones del 19 de diciembre 2022, 11 de enero, 2023; 24 de febrero, 2024; 4 de enero, 2025, y 27 de diciembre, 2025)
No hay registro de otra partida presupuestal asignada para otra actividad teatral, suspendiéndose así las muestras estatales de teatro y los clasificatorios del Programa Nacional de Teatro Escolar y, por otro lado, tampoco hay registro de los resultados del Congreso Estatal de Teatro que proyectado en esta administración estatal es organizado cada año en el marco de las Jornadas Alarconianas en Taxco.
Si bien, en 2022 se propuso la realización de un censo de la actividad teatral y sus protagonistas y en 2023 se solicitó más recursos para el sector cultural y el regreso de las muestras estatales de teatro y de concursos, nada de ello ocurrió. (El Sur, ediciones del 28 de mayo, 2022, y del 24 de mayo, 2023).
No obstante, sí se concretó la creación de una compañía teatral guerrerense que en estos cuatro años y actualmente bajo la dirección del dramaturgo y director teatral Felipe Galván sólo han realizado un montaje de Juan Ruiz de Alarcón sin que se hayan ofrecido detalles tales como por quiénes está integrada la compañía –extraoficialmente se sabe que por actores guerrerenses–, cuáles son sus objetivos o con qué presupuesto cuentan por parte de la Secutura.
Así, recién en noviembre del año anterior y como parte del repudio generado por la realización de un homenaje por parte de la Secultura al exgobernador Rubén Figueroa Figueroa, pieza importante de la represión y la violencia de estado durante la llamada guerra sucia, decenas de creadores artísticos, intérpretes y promotores culturales así como docentes, investigadores, colectivos independientes, integrantes de casas de cultura y de talleres, emitieron una Carta por la defensa del derecho a la cultura en Guerrero, en la que acusaron que la cultura se precarizó y quedó en el abandono con Martínez Rebolledo y que en cuanto a las artes escénicas, mencionaron que ha ocurrido el “desmantelamiento” de la Muestra Estatal de Teatro, suspendida por más de cuatro años, junto con la cooptación del Congreso Estatal de Teatro, que debía servir como vínculo con el Congreso Nacional de la disciplina. (El Sur, edición del 25 de noviembre, 2025).
Asimismo, denunciaron en la misma carta que se han organizado eventos “discriminatorios y excluyentes” en colaboración con la Compañía Nacional de Teatro, y se ha ejercido un “menosprecio grave” hacia figuras fundamentales, como ocurrió con el bailarín y coreógrafo Serafín Aponte, a quien le cancelaron sus programas de danza contemporánea en 2021. (El Sur, edición del 6 de noviembre, 2021).
El arte de sobrevivir
Por su parte, el actor y director teatral Manuel Maciel Campos señaló que el teatro en Guerrero sobrevive en medio de carencias añejas, “vive a pesar de las dificultades para acceder a procesos de profesionalización y sobrevive a pesar del olvido institucional del gobierno del estado y de los gobiernos municipales”.
Quien está al frente del grupo teatral La Gruta de la Universidad Autónoma de Guerrero, dedicado a hacer teatro popular y comunitario, lamentó que el teatro siga siendo en la entidad “un ejercicio de resistencia” y que lo que se va logrando sea única y exclusivamente por la insistencia, la tozudez y el amor al arte escénico de los propios creadores, celebrando experiencias como las del Grupo Teatral De La Mancha de Chilpancingo, que con su foro destaca por ser uno de los centros culturales independientes más importantes del estado y que desde su creación en 2017 ha desarrollado diversas presentaciones, conciertos y actividades enfocadas principalmente a las artes escénicas.
Asimismo, el también actor, director y dramaturgo acapulqueño Gabriel Brito celebró la existencia de actividad teatral en el estado; “hay teatro en Tierra Caliente, hay teatro en Chilapa, hay teatro en Acapulco y seguramente en otros muchos otros municipios donde no hay mucha difusión, pero lo que no hay es un sistema sólido de apoyo desde alguna instancia ocupada desde el estado en ayudar con las necesidades del desarrollo y promoción de la producción teatral”.
“Tenemos el PECDAG (Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico) sí, una herencia de los gobiernos priistas de Guerrero, pero actualmente además de eso no hay nada; debiera haber voluntad, hacerse el esfuerzo e intentar incrementar el monto de los apoyos del programa y también crear nuevos proyectos, nuevas formas de impulsar el desarrollo teatral de Guerrero”, recordando que el tema de la formación es un tema pendiente ya que los creadores para capacitarse verdaderamente deben salir de la entidad.
Quien recientemente dirigió la obra Desiertos amores y que concluyó temporada en el Centro Cultural Domingo Soler lamentó que en esta administración se hayan cancelado programas y muestras de teatro puntualizando que “siempre que se pierden estos espacios es lamentable pero afecta más la indiferencia gubernamental”.
Por su parte, el también actor, director y dramaturgo acapulqueño Rodolfo Soto comentó que además de los problemas ya mencionados “el teatro en Guerrero está como desmembrado desde su propia comunidad; estamos trabajando doble porque trabajamos muy aislados y eso nos ha hecho no tener una fuerza, un empuje en contra de todo esto que nos pasa.
“Si bien coincido en que hay esfuerzo en diferentes municipios, en diferentes regiones, son esfuerzos que de cierta manera desvinculados y nos hace falta eso, la unidad como gremio y no esperar a que lleguen sólo las Jornadas Alarconianas o el Congreso Estatal de Teatro del que hasta la fecha no sé qué tanto ha logrado de manera tangible”.
Al respecto, quien escribió y dirigió el trabajo escénico No me olvides, que representó a Guerrero en la Muestra Nacional de Teatro que en su edición 45 se llevó a cabo en Cancún el año anterior, aceptó que dicho congreso sólo ha servido para hacer turismo –o catarsis– y ser un mecanismo para tener silenciada la voz de la gente de teatro durante, precisamente, las Jornadas Alarconianas que celebran el teatro.
“Sí, pero esa ya no es responsabilidad de la Secretaría, es de nosotros que no lo aprovechamos como comunidad; si ya tenemos ese espacio, esos viáticos, es la fecha en que no hemos tomado la oportunidad de que sucedan cosas”, recordando que no debe ser el único espacio y momento para retomar el camino.