En el Gran Museo Egipcio (GME) cada pieza contará una historia y un equipo de 250 especialistas se asegura de recuperar la belleza de cada obra que pasa por sus ojos. Eid Mertah es uno de esos expertos; en su adolescencia, pasaba leyendo libros sobre el faraón Tutankamón, trazando jeroglíficos y soñando con tener … Continúa leyendo Preparan exhibición de arte egipcio tras más de 10 años de restauración
Julio 10, 2025
En el Gran Museo Egipcio (GME) cada pieza contará una historia y un equipo de 250 especialistas se asegura de recuperar la belleza de cada obra que pasa por sus ojos.
Eid Mertah es uno de esos expertos; en su adolescencia, pasaba leyendo libros sobre el faraón Tutankamón, trazando jeroglíficos y soñando con tener en sus manos la máscara dorada del monarca.
“Estudié arqueología por Tut”, cuenta: “Mi sueño era trabajar con sus tesoros, y ese sueño se hizo realidad”.
Mertah pertenece al grupo de más de 150 curadores y 100 arqueólogos que han trabajado en silencio por más de una década para restaurar miles de piezas del GME, un proyecto de mil millones de dólares a orillas de la meseta de Guiza.
Su inauguración estaba programado para el pasado 3 de julio, pero fue reprogramada para fines de año.
Albergará más de 100 mil objetos, la mitad de ellos en exhibición, e incluirá un laboratorio vivo de conservación.
A través de grandes ventanales de vidrio, los visitantes podrán ver a los expertos trabajando para restaurar un bote de 4 mil 500 años que fue enterrado cerca de la tumba del faraón Jufu para trasladar su alma hasta Ra, el dios del Sol.
Pero la estrella del museo será la colección de Tutankamón, con más de 5 mil objetos, muchos de los cuales serán exhibidos juntos por primera vez, incluyendo su máscara funeraria de oro, ataúdes y amuletos del mismo metal, collares de cuentas, carros ceremoniales y dos fetos momificados que se cree que son sus hijas que nacieron muertas.
Muchos de estos tesoros no han sido restaurados desd1e que fueron descubiertos por el arqueólogo británico Howard Carter en 1922.
Los métodos de conservación empleados por el equipo de Carter buscaban proteger los objetos, pero, más de un siglo después, su preservación es un desafío.
Cubrir superficies de oro con cera, por ejemplo, preservó los objetos en su momento, cuenta el curador Hind Bayoumi, “pero ocultó los detalles que quería que todo el mundo viera”.
Durante meses, Bayoumi y sus colegas removieron la cera aplicada por el químico británico Alfred Lucas. A lo largo de las décadas, ese recubrimiento atrapó tierra y opacó el brillo del oro.
La restauración ha sido un esfuerzo conjunto entre Egipto y Japón, que aportó créditos por 800 millones de dólares y apoyo técnico para el proyecto.
El ataúd dorado de Tutankamón, trasladado desde su tumba en Luxor, fue uno de los trabajos más complejos.
La filosofía del equipo ha sido la precaución.
“La meta es siempre hacer lo menos necesario y respetar la historia de los objetos”, apunta Mohamed Moustafa, restaurador.
Cuando finalmente abra, el GME será el mayor recinto arqueológico del mundo consagrado a una sola civilización. (Agencia Reforma).