El sitio autogestivo, ubicado muy cerca de la Costera, en esta ocasión incluyó discursos de Tita Radilla, exposición del artista plástico Luis Vargas Santa Cruz, así como conversatorios y música
Agosto 03, 2026

Óscar Ricardo Muñoz Cano
La tarde noche del sábado el foro alternativo Nido de Ratas fue sede de una jornada en contra de la desaparición forzada en el país y el mundo; una exposición del artista plástico Luis Vargas Santa Cruz, la proyección de documentales, conversatorios y música fueron parte de las actividades.
“Gracias a todos quienes han organizado este hermoso evento”, celebró Tita Radilla, miembro de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM), e invitada especial.
“Hemos estado luchando contra el corriente, dijo ante el público reunido en el lugar recordando que esta asociación se creó a finales de los años 70 en Atoyac de Álvarez, luego de los inicios de la Guerra sucia, con la idea de buscar a sus familiares –la propia Tita aún busca a su padre, el corridista y activista Rosendo Radilla– “y ha sido muy complicado, ahorita como AFADEM tenemos 125 casos, y bueno, muchos jóvenes que se han unido a nuestra causa , nos apoyan de distintas maneras para que nosotros podamos salir adelante, continuar con este trabajo tratando de buscar verdad, justicia y reparación del daño a las familias, a la comunidad, porque el Estado está obligado a reparar el daño que ocasionó en aquel momento”.
Acompañada de José Luis Reyes Cortés y Socorro Galeana Arguello, también de la AFADEM, destacó que a pesar del paso del tiempo y de los cambios de gobierno “tenemos esa esperanza de tratar de localizar a quien sea, estamos buscando todavía, hacemos búsquedas a pesar de que ya estamos grandes, que estamos muy desgastados, que la situación es difícil porque el Estado no quiere comprometerse, no quiere responder por estos hechos; el Estado hace como que busca y no encuentra”, lamentó e invitó a los presentes, en especial a los jóvenes, a ser empáticos y colaborar con la asociación al grito de “¡porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”
Por su parte, el periodista Arturo de Dios Palma, del portal El Tlacolol, abonó en su oportunidad, al hecho de que el terrorismo de Estado no ha parado sino que ha mutado en distintas formas y se ha vuelto más efectivo.
“Todavía pensamos que el terrorismo de estado son las grandes masacres, los grandes desplazamientos, las torturas sistemáticas, pero existe el terrorismo cotidiano que nos mata haciendo fila en el ISSSTE, que nos mata de incertidumbre por un salario o que nos tiene sin poder ejercer nuestros derechos, entre ellos el de la vida misma”, lamentó durante su intervención y llamando a la reflexión.
Previamente, el artista plástico Luis Vargas Santa Cruz presentó la exposición pictórica Aicus Arreug compuesta por 18 piezas que ilustran hechos y personajes de la Guerra sucia.
Ejecuciones y agresiones por parte del Ejército mexicano así como los rostros de Lucio Cabañas o Rosendo Radilla forman parte de dicha exposición.
La serie, que inició en 2009 y que a la fecha está compuesta por 44 obras, dijo el artista acapulqueño, nació con la idea de mostrar el horror generado por un Estado que no atiende los problemas de sus gobernados y busca llamar a la reflexión para que dicho horror no se repita.
Como parte de esta jornada también se proyectaron los documentales Las montañas invisibles, un cortometraje documental de 2012 y que dirigido por Ángel Linares expone los relatos de mujeres de la sierra de Atoyac que sufrieron la desaparición de sus esposos e hijos durante la Guerra Sucia.
Del mismo modo, Ayotzinapa fue el Estado: La memoria como arma política, un trabajo de 2025 hecho por el colectivo La Izquierda Diario México y que presenta la desaparición de los 43 normalistas ocurrida en septiembre de 2014, utilizando material inédito y testimonios para denunciar la responsabilidad del Estado.
Clemente Rodríguez, padre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, estuvo presente.
Las actividades de esta jornada en contra de la desaparición forzada en el país y el mundo culminaron alrededor de la una de la mañana con la prestación musical de Demonio Chueco, proyecto musical underground de la Ciudad de México; El Jaibo, quien desde la huasteca tamaulipeca y su guitarra dio un toque acústico a la velada y Guerra Sucia y Resistencia Colectiva, debut de una banda acapulqueña de música de hard rock de protesta que mezcló en sus canciones discursos políticos y corridos que relatan la vida de las comunidades campesinas.