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Cultura  

Se preparan casi 200 niños y jóvenes para el 16 Concurso Nacional de Ballet

Ricardo Sánchez / Agencia Reforma Ciudad de México Casi dos centenares de niñas, niños y jóvenes persiguen una oportunidad de oro esta semana en el 16 Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil, ante la mirada de talentos consagrados como el bailarín y coreógrafo Braulio Álvarez. Nada más recordar que figuras de la talla de … Continúa leyendo Se preparan casi 200 niños y jóvenes para el 16 Concurso Nacional de Ballet

Julio 01, 2025

Ricardo Sánchez / Agencia Reforma

Ciudad de México

Casi dos centenares de niñas, niños y jóvenes persiguen una oportunidad de oro esta semana en el 16 Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil, ante la mirada de talentos consagrados como el bailarín y coreógrafo Braulio Álvarez.
Nada más recordar que figuras de la talla de Isaac Hernández y Elisa Carrillo en su momento fueron ganadores de este certamen, enmarcado en el Encuentro Bienal que organiza la Sociedad Mexicana de Maestros de Danza (SMMD), basta para ilustrar lo que puede estar en juego para los ilusionados menores.
“Por medio de este concurso, Elisa ganó una beca para irse a Londres y salir de México. Y este año ella va a ser jurado”, apunta en entrevista Álvarez (Ciudad de México, 1990), director artístico del concurso y quien personalmente ha conseguido seis becas para que quienes resulten seleccionados se formen en escuelas de Canadá y Houston.
“Para nosotros que ya tuvimos ese regalo de haber estado afuera y podemos apoyar a gente, pues es tener el ojo bien abierto para ver qué niños, sin importar su estrato social sino sólo por su talento y por sus ganas, se les puede apoyar”, remarca el bailarín que a sus 15 años partió del país con una beca de la Idyllwild Arts Academy, en California.
Más allá de los distintos parámetros a juzgar en los 180 participantes de este año –elegidos entre cerca de 280 aplicaciones–, quizá sean precisamente aquellos con más ganas, y no tanto los más hábiles, quienes se alcen victoriosos; “porque ellos son los que van a durar hasta el final, o sea, puedes tener mucho talento físico y ser muy bueno a esta edad, pero si en 2 años dejas de bailar, pues ya, ¿cuál fue el sentido?”, expresa Álvarez.
“Entonces, son estos niños que tienen las ganas, que (persisten) aunque se estén topando con la pared, porque vas a topar con pared sí o sí. Los que no se dan por vencidos son los únicos que van a llegar y van a seguir bailando hasta los 30 o hasta los 40”, agrega quien a tres décadas de haber comenzado a bailar afirma: “Los que estamos aquí somos los que nos quedamos”.
Y aún para quienes no se hagan con una beca, la experiencia de haber concursado no dejará de ser significativa, en especial porque los 180 participantes se presentarán en la gala de clausura en el Palacio de Bellas Artes este sábado a las 19:00 horas, bailando una coreografía de Yazmín Barragán y el propio Álvarez.
“Eso es muy importante de este concurso, que no importa si no tienes medalla, ya tienes el premio de bailar en Bellas Artes, lo cual no todos pueden hacer”, destaca el director artístico del certamen, que además consiguió que una compañía de vestuarios en Japón, donde radica, donara 160 atuendos, los cuales los menores podrán conservar.

Hay mucho después

La SMMD, cuyo Encuentro Bienal ahora también ha incluido la primera edición del Concurso Nacional de Danza Contemporánea, además de la Cuarta Muestra Coreográfica Gustavo Herrera, está celebrando este 2025 su 35 aniversario, los mismos años que Álvarez cumplirá el próximo 9 de julio.
“He intentado pensarlo para que sea un proceso satisfactorio. Porque sí he hecho bastante, pero obviamente digo: ‘Me hubiese gustado bailar más esto, hacer más de esto allá’. Uno siempre está pensando: ‘Más, más, más’”, confiesa.
“Pero al ir tomando edad, vas madurando y aprendes a disfrutar otras cosas también. Como bailarín, por ejemplo, ya no busco tanto la parte muy atlética donde hay que mantener el cuerpo, sino algo más artístico. Y en vez de pensar: ‘Entre más viejo me haga, menos voy a poder hacer’, ahora es: ‘Entre más edad tenga, más talento podré tener para mover a la gente’”.
Dicho de otra forma, ya no es la impresión y los gritos de “¡Bravo!”, sino cautivar a la audiencia, lo que motiva al bailarín que tuvo como primera maestra a su propia madre, la bailarina Irasema de la Parra, presidenta de la SMMD y directora de la Academia de Ballet del Pedregal.
De California, Álvarez dio el salto al Ballet de Hamburgo, y tras siete años ahí se convertiría después en el primer solista extranjero en la historia del Ballet de Tokio, compañía fundada en 1964, y de la cual se retiró el año pasado.
Ahora acaba de terminar una maestría en Administración, en una escuela particular que le permitió realizar el grado sin contar con una licenciatura; “lograron aceptar que mi trayectoria como bailarín fuese suficiente para probar que podría yo lograr esa maestría”, detalla.
“Y espero que ése sea un ejemplo también para otros jóvenes bailarines que llegando a los 30 o los 40, que no saben qué hacer después de bailar, sepan que las puertas no están cerradas, que hay mucho que se puede hacer después de tener una carrera tan difícil”, subraya Álvarez.
Si bien no vislumbra aún su regreso a México, el bailarín y coreógrafo sí que anhela tener un poco más de presencia en su tierra, e incluso afianzar puentes artísticos con Japón. Por ahora, se encuentra haciendo las gestiones pertinentes para traer al País un proyecto en colaboración con otros creadores con quienes formó la asociación INORI, donde se fusiona teatro noh, percusión oriental y ceremonia del té.