Yanireth Israde / Agencia Reforma Ciudad de México La historiadora Cándida Fernández de Calderón ha dejado un legado que se expande y ramifica, como el árbol de la vida expuesto en el salón de su casa: de frondoso follaje y vívidos colores, la pieza de barro del artesano de Metepec Óscar Soteno representa los frutos … Continúa leyendo Se retira la curadora Cándida Fernández del Fondo Cultural Banamex, que dirigió 33 años
Julio 05, 2025
Yanireth Israde / Agencia Reforma
Ciudad de México
La historiadora Cándida Fernández de Calderón ha dejado un legado que se expande y ramifica, como el árbol de la vida expuesto en el salón de su casa: de frondoso follaje y vívidos colores, la pieza de barro del artesano de Metepec Óscar Soteno representa los frutos cosechados por la ex directora de Fomento Cultural Banamex (FCB), jubilada tras 33 años de labor.
De una rama brota, por ejemplo, un huipil que remite al Centro de Textiles del Mundo Maya; de otra cuelga una biznaga, en referencia a las obras de los Grandes Maestros del Arte Popular y de una más asoma el acervo pictórico reunido en la exposición Pintura de los reinos.
La trayectoria de la también investigadora, curadora, y coordinadora editorial florece en ese homenaje en barro que Soteno le dedica -–a solicitud de sus compañeros de FCB– y en el que sobresalen, también, los edificios arquitectónicos rescatados por el organismo que dirigió.
Es un regalo de despedida cuyos frutos marcan las coordenadas de un tránsito que ha llevado a la promotora cultural por todo México y buena parte del mundo.
Si algo ha hecho Cándida Fernández es recorrer caminos, desde que el empresario Roberto Hernández, quien en 1991 adquirió junto con su socio Alfredo Harp Helú el Banco Nacional de México (Banamex), la invitó a dirigir el FCB.
Perfilaron un programa de incidencia social centrado, en principio, en los grandes maestros artesanos, cuya desaparición significaría una pérdida inconmensurable de saberes.
Cándida Fernández tenía un interés previo en el arte popular: apreciaba los textiles tradicionales, su marido prefería la mayólica y su hijo los nacimientos.
“Con los nacimientos nos fuimos acercando a varios maestros. Realmente las cosas en la vida van sumando”, reflexiona.
Asumió la dirección de Fomento Cultural Banamex en 1992 provista de un mapa y la certeza de que había que reconocer y dignificar la labor de los artistas populares.
Por todo el territorio
“Dije: necesito un mapa del país e ir de la mano con alguien que conozca no solo las especialidades, sino las personas que lo hacen mejor. Este será un programa de personas, de artistas”, postuló al concebir el Programa de Apoyo al Arte Popular.
Ese “alguien” fue la investigadora, coleccionista y una de las fundadoras del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), la guanajuatense Teresa Pomar. A veces, confiesa, la extraña.
“Para el arte popular fue mi mentora, mi maestra y todavía la extraño. Cuando hay alguna situación que no sé qué hacer, me pregunto: ‘¿Qué haría doña Tere?’”.
Con ella recorrió México, entidad por entidad, entre 1995 y 1996.
“En todos los lugares la reconocían, la querían, era comadre de la mitad. Fue la persona adecuada para este programa, porque algunas familias (de artesanos) sí eran reconocidas, pero no más de una decena. Al resto, si no iba con doña Tere no lo iba a encontrar. El taller del gran tallador de Papantla, por ejemplo, estaba en una palapita perdida, sin ella no lo encontraría”, evoca.
Reunieron así los primeros 150 creadores que conformaron la Colección de Arte Popular de Fomento Cultural Citibanamex —luego se sumaron más—, recompensados además con un premio económico. Ellos agradecían la distinción, aunque les intrigaba.
Estaban acostumbrados, explica, a ganar premios en metálico por sus piezas, pero esta vez se trataba de reconocer sus saberes.
“Y realmente en México lo que requerían era cierto reconocimiento y una mejor calidad de vida, por supuesto, porque su economía es muy acotada, pero también del reconocimiento social, porque son tan artistas como el que más”.
La primera exposición Grandes Maestros se presentó en 1998 y el libro Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano al año siguiente.