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Viernes 28 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Cultura  

Transforman en arte vivo esas cosas que pasan en México “de las que no se puede hablar”

La desaparición forzada de personas en Guerrero y otras regiones del país es uno de los temas que abordan los artistas participantes en la extensión del Bullshit Fest que este año alberga el Museo del Chopo

Tatiana MaillardEl Sur / Ciudad de México

Agosto 25, 2017


Magdalena Brezzo es una artista uruguaya que reside en México. El tema de la desaparición forzada de personas en estados como Guerrero y Veracruz es parte de lo que aborda en su trabajo. En 2014, con la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, reflexionó sobre el silencio del Estado.
Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México es el nombre de la obra que expone en como parte de la muestra Bullshit México, una extensión del Bullshit Fest que se llevó a cabo en España el año pasado y que reunió el trabajo de 20 creadores de Uruguay, México, España y Brasil.
La de Magdalena Brezzo es una pieza que pertenece a las artes vivas, es decir, aquellas que ocurren sobre el escenario y para las que ya no basta una definición en los marcos de la danza, el teatro o el performance, porque son todo eso junto.
Ella estuvo entre los artistas que se reunieron en Madrid el año pasado. Fue allá donde presentó por primera vez esta obra que aborda la censura y el silencio. Ahora llega a la capital mexicana para hablar de aquellas cosas que no pueden ser dichas en México, pero que, insiste Magdalena, aborda utilizando el cuerpo como medio.
A partir de ayer y hasta el domingo, el Museo del Chopo será la sede del Bullshit fest. La palabra anglosajona bullshit se traduce, en el sentido más literal, como “excremento de toro”, pero también se refiere a la estupidez. Las reflexiones que sustentan el trabajo de las obras que se presentan en tan sui géneris festival, van desde la crudeza de la violencia en Iberoamérica, los roles de género y las reflexiones a partir del cuerpo, hasta el desempleo, la desigualdad social y la construcción de identidades basadas en los estereotipos de la televisión.
“En la comunidad artística de Iberoamérica existe una gran preocupación por el entorno social y político, que no se había vivido desde la década de los 70”, explica Gabriel Yépez, titular del departamento de Artes Vivas del Museo del Chopo. “En el caso de México, vivimos en un estado de emergencia donde se encienden las alertas de género, aumenta la violencia, se descubren fosas clandestinas. Esto influye en la labor de los jóvenes creadores: hoy, como nunca, están comprometidos con esos temas”.
Al tratarse de artes escénicas vivas, los 18 trabajos que conforman Bullshit México no pretenden representarse como trabajos que ya no pueden ser modificados. “No se trata de piezas teatrales que se apegan a un guion y siempre son representadas de la misma manera —precisa Yépez—. Más bien se asume esto como un acto vivo, que no está terminado, sino que sigue mutando”. De ahí que las obras no se anuncien como un trabajo acabado sino proyectos en desarrollo.
Esta puede ser una apuesta peligrosa. Admite Yépez: “Hay obras que se presentaron en Madrid el año pasado, pero que han cambiado tanto desde entonces, que ni siquiera los que organizamos la muestra sabemos cómo se van a representar. Es una sorpresa para el público y también para nosotros. Sabemos que es un riesgo, pero también que cada uno de los artistas son responsables de su discurso y por ende, de lo que presentan. Hay obras que pueden incomodar, pero eso también es necesario”.
Una de las obras que no brindan concesiones es Imagen.archivo, del español Daniel Lozano y que cerró la primera jornada de la muestra, la noche del miércoles. A partir de sus propias vivencias, el artista construye un cuerpo hipersexualizado con ayuda de disfraces, coreografía, música y uso de aparatos como webcams.
Pero no todas las piezas son transgresoras. Eso lo demostró la primera obra que se presentó, también ayer, en el Chopo, Al final de los brazos están las manos, al final de los dedos nosotras estamos, de las españolas Laura Ramírez y Ainhoa Hernández, quienes reflexionan sobre el acto de la conversación como medio para crear espacios de encuentro, goce y acompañamiento.
“El espíritu de esta muestra es el de la diversidad en la exploración de temas”, resume Yépez. Entre todas las temáticas de injusticia social, desaparición forzada, o sumisión del cuerpo, también queda espacio para explorar el lado amable del encuentro entre dos seres.