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Distingue el Festival de Cine de San Sebastián a la belga Agnès Varda con el Premio Donostia

La cineasta instó a las mujeres a que sean valientes y hagan cine

Septiembre 25, 2017

DPA

San Sebastián

La lista de actores y directores distinguidos con el Premio Donostia es imponente: como destacó ayer la cineasta belga Agnès Varda, una de los tres homenajeados en este Festival de San Sebastián, todos son estrellas. Pero ella, afirmó, es la primera cineasta “marginal”.
El galardón fue instituido en 1986, cuando el certamen no pasaba por su mejor momento. “Lo iban a cerrar, estaba bajo mínimos, había perdido la categoría A, no venía nadie. Incluso la gente de la ciudad le daba la espalda”, contó a DPA su entonces director, Diego Galán.
“Por eso lo primero que hubo que hacer fue tratar de conquistarla, a ella, al resto de España y a los extranjeros”. Y para conseguirlo, nada mejor que el magnetismo de las grandes estrellas, añadió. El primer Donostia fue para Gregory Peck, pero se había anunciado uno más, para Gene Tierney, que finalmente no vino.
Desde entonces, el certamen ha rendido tributo a grandes de Hollywood como Glenn Ford (1987), Lauren Bacall (1992), Robert Mitchum (1993), Al Pacino (1996), Robert de Niro (2000) o Glenn Close (2011). En 1989, Bette Davis lo recogió en su última aparición pública, y dos años más tarde lo hizo Anthony Perkins, que también falleció al poco tiempo.
A lo largo de estos 31 años, otros Premios Donostia se quedaron en casa, como el que recibió en 1999 Fernando Fernán Gómez, en una edición que también rindió tributo a Vanessa Redgrave y Anjelica Houston. Paco Rabal, Antonio Banderas y Carmen Maura completan la nómina de españoles, a los que se suma el puertorriqueño Benicio del Toro y, en esta edición, el argentino Ricardo Darín.
En 2002, el Festival celebró por todo lo alto su medio siglo de vida con cuatro Premios Donostia a Jessica Lange, Bob Hoskins, Dennis Hopper y Francis Ford Coppola. Y una década después, rindió tributo a John Travolta, Oliver Stone, Tommy Lee Jones, Dustin Hoffman e Ewan McGregor, que se convirtió en el benjamín de los galardonados.
Además de Varda y Darín, este San Sebastián que cumple 65 años entregará su tercer Premio Donostia a la actriz italiana Monica Bellucci.

No hay muchas directoras porque no se atreven, afirma Agnès Varda

La aclamada cineasta belga Agnès Varda, que en noviembre será homenajeada con el Oscar de Honor y ayer recibió el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, instó a las mujeres a que sean valientes y hagan cine.
“No hay muchas directoras porque no se atreven”, dijo la “abuela de la Nouvelle Vague” en una rueda de prensa antes de la gala. “Mujeres, salid de las cocinas, salid de las universidades, y haced cine”, instó. Y es que en su opinión, lo excepcional de su trabajo no es ser mujer, sino una cineasta “marginal” con voz propia.
Varda, que durante toda su vida ha pasado más tiempo “buscando financiación que preparando las películas”, recordó que siempre ha intentado hacer un cine “radical”. “Las mujeres comenzaron a ser aceptadas en la industria cuando empezaron a hacer dinero. Mis filmes tenían poco éxito de taquilla, pero sí tenían éxito en la calidad”.
Con su melena blanca y burdeos, la autora de películas como Cléo de 5 a 7 o Sin techo ni ley y documentales como Daguérreotypes, agradeció el “regalo” que supone este Premio Donostia. “Veo la lista de quienes lo han recibido y todos son actores y cineastas estrella. Creo que soy la primera directora marginal”.
El carácter social de su cine y sus videoinstalaciones, dotados siempre de una marcada voluntad experimental, son señas distintivas de esta pionera en la forma de mirar la vida a través de una cámara. Viuda del también realizador Jacques Demy, a sus 89 años y pese a sus problemas de visión está lejos de jubilarse.
Y es que con motivo del homenaje, San Sebastián presenta también el documental estrenado en Cannes Visages, villages, en el que recorre la Francia rural junto al fotógrafo y artista urbano J.R –famoso por instalar sus instantáneas gigantes en casas o puentes– al encuentro de personas desconocidas.