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Viernes 31 de Julio de 2026

Guerrero, México

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El cineasta Víctor Mayorga presenta en el GIFF su filme animado tras dos décadas de retos financieros

  Mauricio Ángel / Agencia Reforma Guanajuato Para ejemplificar las complicaciones financieras que vivió durante los 20 que dedicó a impulsar un filme animado que enalteciera las raíces prehispánicas de México, La marca del Jaguar: El despertar del fuego, el cineasta Víctor Mayorga cuenta que algunos avances le llegaron mientras manejaba taxi por aplicación. “Me … Continúa leyendo El cineasta Víctor Mayorga presenta en el GIFF su filme animado tras dos décadas de retos financieros

Julio 28, 2026

 

Mauricio Ángel / Agencia Reforma

Guanajuato

Para ejemplificar las complicaciones financieras que vivió durante los 20 que dedicó a impulsar un filme animado que enalteciera las raíces prehispánicas de México, La marca del Jaguar: El despertar del fuego, el cineasta Víctor Mayorga cuenta que algunos avances le llegaron mientras manejaba taxi por aplicación.
“Me mandaban los cortes animados para aprobar de Brasil, que ya estaba financiando su parte, mientras atrás en mi carro traía un borracho con el que tenía que estar lidiando”, recordó el director, en entrevista.
Su largometraje, que presentó este año en Cannes y en esta edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), está basado en investigaciones antropológicas y relatos, donde un guerrero enfrenta a la diosa Itzpapálotl, cuyo nombre significa “mariposa con alas de obsidiana”.
En 2006 Mayorga se fue un mes a comunidades nahuas, en la Sierra Huasteca, al norte de Veracruz, donde conoció directamente a integrantes de pueblos originarios.
Ahí no sólo se adentró en su cultura, sino que también encontró el propósito que lo llevó a mantener el proyecto por dos décadas, tras su interacción con un niño que se negó a hablarle en la lengua de su comunidad.
“Me dijo: ‘Me da vergüenza. porque me hacen bullying por hablar mal’. Ahí dije: ‘Voy a morirme intentando hacer este mensaje de que todas nuestras comunidades de pueblos originarios y todas los mexicanos de piel morena no se sientan avergonzados de sus raíces, sino todo lo contrario’.
“Ahorita está moda la idea de La Odisea de Nolan, pero todo el mundo ya la conocía porque es es la cultura que impera. Del extranjero, cuando han visto esto, me dicen que es maravilloso, que cómo es que no hay más de esto”, afirmó el director.
A su regreso, logró asesoría incluso del respetado historiador, arqueólogo y antropólogo Felipe Solís Olguín, quien le abrió su biblioteca para estudiar y diseñar su filme.
También se codeó con especialistas en animación, como Sunao Katabuchi, relacionado con estudios Ghibli, y con Pablo Baksht, productor de Ana y Bruno, de Carlos Carrera.
“Cuando Pablo leyó mi guion y me dijo que no lo entendió, lo tiré a la basura y lo reescribí a través de la estructuración de la bibliografía que él me dio, así fui madurando.
Las únicas críticas que La marca del Jaguar ha recibido, señaló el director, son sobre la calidad de la animación, pero acota que eso es reflejo de la falta de presupuesto que enfrentaron pese a lograr una coproducción internacional y dedicarle tanto tiempo.