La comunidad cinematográfica sostiene que el sector cultural merece un tratamiento jurídico distinto, en el que las normas del libre mercado no pongan en desventaja a la identidad local
Fabiola Santiago / Agencia ReformaCiudad de México
Agosto 24, 2017

La comunidad cinematográfica no piensa quitar el dedo del renglón para que en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) se considere el rubro fílmico.
La próxima semana, representantes de la industria entregarán a la Secretaría de Economía un documento con los puntos que, consideran, deberían ser abordados.
“Esto es una negociación, es muy importante, son miles de millones de dólares, y es la identidad. Si la nación mexicana lo demanda, los empleados de México, que son la gente que trabaja en Economía y Cultura, deben de atender la petición y, por su importancia, mejor que lo hagan”, advirtió Víctor Ugalde, presidente del Observatorio Público Cinematográfico Rafael E. Portas A.C.
En una reunión que se llevó a cabo el domingo pasado, encabezada por la presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, Dolores Heredia; la productora Inna Payán, el actor Daniel Giménez Cacho y el cineasta Víctor Ugalde, se estableció la agenda.
Dentro de ésta, se subraya la importancia de una negociación en igualdad de condiciones, en la que México haga las reservas necesarias en materia de cultura, como hicieron Estados Unidos y Canadá en el tratado en vigor, firmado en 1994.
La excepción cultural, a la que ambos países apelaron, implica que el sector cultural merece un tratamiento jurídico distinto, en el que las normas del libre mercado no pongan en desventaja a la identidad local.
Esto permitió que, por ejemplo, Canadá defendiera sus productos audiovisuales estableciendo límites a la propiedad extranjera y a la influencia de las productoras multinacionales.
Pero en el caso de México, esto no se tomó en consideración.
“Queremos un trato igualitario, no discriminatorio. Estar en los mismos términos, donde hay una excepción a tocar la producción y la circulación del imaginario. Que no se consideren servicios”, agregó.
Antes del TLC, la industria cinematográfica tenía una cadena productiva rentable y ahora la cadena productiva beneficia a las grandes corporaciones norteamericanas”, señaló Ugalde.
Se busca también la representación de la comunidad en el “Cuarto de Junto”, es decir, los negociadores que acompañan al gobierno federal en la discusión de un nuevo acuerdo comercial.
“Vamos a convocar a la comunidad para que la persona sea del agrado de todos”.