Firman casi 500 miembros de la comunidad artística, entre ellos Alfonso Cuarón, Eugenio Caballero, Damián Alcázar y Guillermo del Toro, un documento que contiene la postura del gremio y que será entregado a la Secretaría de Economía
Fabiola Santiago / Agencia ReformaCiudad de México
Agosto 29, 2017

Hace 23 años, la negociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá dejó desprotegida a las industrias culturales nacionales.
Se les incluyó, sin distinción, en las dinámicas del libre mercado, mientras que los otros dos países hicieron reservas para salvaguardar su producción cultural.
Las consecuencias han dejado su huella en una situación desventajosa para el cine nacional en su propio territorio, de acuerdo con miembros de la comunidad cinematográfica.
Por ello exigen que en la mesa de negociaciones se traten asuntos relativos la industria audiovisual.
“Hace casi un cuarto de siglo usurparon nuestra presencia para firmar el Tratado de Libre Comercio. Y están dispuestos a usurparla por segunda vez. Esto no es solamente una cuestión de cohesión de creadores y defensores de sus derechos autorales. Esto es cuestión de un negocio urdido exactamente como si Walmart defendiera los intereses de los agricultores o si los revendedores de boletos defendieran los derechos de los futbolistas. Es aberrante”, señaló en una reunión de la comunidad artística el cineasta Felipe Cazals (Canoa, El Apando).
En la reunión, presidida por Dolores Heredia en representación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) y el actor Daniel Giménez Cacho, entre otros, se dio lectura a un documento que contiene la postura del gremio.
Éste será entregado a la Secretaría de Economía con miras a que se incluya en las negociaciones, cuya segunda etapa inicia el 1 de septiembre.
Heredia leyó algunas peticiones, destacadas en ocho puntos, entre ellos, que en las negociaciones se consideren y respeten las obligaciones contraídas por México en tratados internacionales.
Que el Derecho de Autor se considere un derecho humanista, que se modifique la política tributaria en cuanto a los ingresos que generan actividades culturales, y que una comisión designada por miembros de las industrias culturales forme parte del grupo de asesores permanentes del grupo negociador, son parte de lo que desea el sector artístico.
“Son muy buenas intenciones de los ministros de cultura y de comercio, pero yo no creo una sola palabra. Porque el negocio es la explotación de películas en un duopolio de dos mil salas que estrena películas norteamericanas dobladas sin autorización (porque también esa ley ya se la pasaron), en mil 600 salas si es necesario, aunque estén vacías.
“Si no llegan a sentarse en frente del señor ministro y le explican claramente que son sus derechos no va a pasar nada. Van a llegar a enero y luego habrá un arreglito, lo de siempre, y se van a enterar de las consecuencias a posteriori”, destacó Cazals.
El documento fue firmado por casi 500 miembros de la comunidad artística, entre ellos Alfonso Cuarón, Eugenio Caballero, Damián Alcázar y Guillermo del Toro, entre otros.
“Norteamérica no tiene ningún interés en que nuestro cine circule en Estados Unidos. Lo que no quiere es perder el 99.9 por ciento de las salas de México y de todo el continente”, señaló el cineasta Felipe Cazals.