Desde hoy está disponible la serie en la plataforma de streaming
Fidel Orantes / Agencia ReformaCiudad de México
Septiembre 01, 2017
“Muerto el perro, se acaba la rabia” es un dicho que no aplica cuando se trata del narcotráfico.
Y es que con el asesinato de Pablo Escobar, el enemigo público número uno de Colombia y quien convirtió el tráfico de cocaína en un negocio rentable y sangriento, el poder quedó en manos del cártel de Cali, como lo retrata la tercera temporada de Narcos.
Comandada por Gilberto Rodríguez Orejuela (Damián Alcázar), esta organización operaba de manera distinta a la de Escobar, pues prefería sobornar a las autoridades que emprender violentas acciones públicamente.
“Es un hombre de negocios, pacífico, él prefiere corromper y comprar a la gente para así mantener la paz entre los suyos. No quiere guerra con nadie, mucho menos con el Estado. Entonces, es muy diferente. Pero si hubiéramos visto que éste (cártel) también se defendía a bombardeos y a pistolas, sería al nivel (del cártel de Medellín)”, explicó Alcázar.
Aunque Gilberto era llamado “Jefe de jefes”, era más respetado que temido, y compartía responsabilidades con su hermano Miguel (Francisco Denis), y sus socios, Pacho Herrera (Alberto Ammann) y Chepe Santacruz Londono (Pepe Rapazote).
En su afán por hacer del narcotráfico algo beneficioso para la sociedad, elevó el nivel económico de Cali al darle trabajo a mucha gente, y hasta trató de abandonar de la manera más pacífica la organización.
“Es una temporada con más suspenso, tiene más música, creo que es una serie más compleja. Se trata de un cártel diferente, no hay uno así en ningún lugar del mundo. Vemos los valores de la gente al caer y esto es muy interesante; las conexiones que tienen con los políticos, con los empresarios, y las consecuencias son terribles. La investigación que hicimos fue enorme”, dijo el director Andi Baiz.
Aunque la historia tiene un giro tras la muerte de Escobar, el agente de la DEA Javier Peña (Pedro Pascal) se empecina en desmantelar la red del tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
Ya sin la ayuda de su compañero, el agente Murphy (Boyd Holbrook), Peña deberá sobrevivir con el refuerzo de los inexpertos Chris Feistl (Michael Stahl-David) y Daniel Van Ness (Matt Whelan).
“Cali tiene una sociedad que controla el mercado, la estructura es diferente y es más compleja porque hay más dinero y más poder debido a que tienen en el bolsillo a diferentes componentes de la sociedad; hay más personajes y eso ocasiona que ocurran sucesos más impredecibles”, expresó Pascal.
Con una cuarta temporada aprobada, cuya trama podría trasladarse a México, Narcos es una historia que retrata la realidad latinoamericana desde la década de los 80.
“El que piensa que glorifican al narco, ¿a quién quieren que glorifiquemos, a los políticos? ¿O a los grandes hombres de negocios que se llevan todo y que ya privatizaron todo? ¿A quién?
“La gente debe enterarse de que ésta es nuestra realidad. Ahora, se la estamos dando emocionante y divertida, pero la realidad es terrible y tienen que darse cuenta de que existe, de que no pueden voltear para otro lado porque muchísima gente está muriendo”, sostuvo Alcázar.
La tercera temporada de Narcos está disponible a partir de hoy en Netflix.