La ganadora del Ariel de Oro falleció a los 95 años de edad en Cuernavaca, dejando un legado artístico que comenzó en 1946 con su debut a los 14 años en la película El sexo fuerte
Julio 16, 2026

Lorena Corpus / Agencia Reforma
Ciudad de México
Llevó una vida disciplinada hasta el último momento, por eso Elsa Aguirre llegó a su fin sin sufrimiento, sin perder la belleza que la caracterizó como diva de la Época de Oro del cine mexicano.
Nacida en Chihuahua, Elsa Irma Aguirre Juárez, ganadora del Ariel de Oro, falleció a los 95 años de edad la madrugada de ayer en su casa de Cuernavaca, Morelos. No se dieron detalles de la causa del deceso.
Su partida conmocionó al público y amigos del medio artístico, donde dejó un amplio legado marcado por poco más de 80 años, pues debutó siendo una jovencita de 14 años en la película El sexo fuerte, en 1946.
“Su talento y su presencia dieron vida a personajes que forman parte de nuestra memoria colectiva y que siguen vinculando a distintas generaciones con una etapa fundamental de nuestra cinematografía”, dijo la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza.
Reconocida como uno de los rostros más bellos del cine nacional, se le recuerda por títulos como Cuidado con el amor (1954), filmada junto a Pedro Infante, y La mujer que yo amé (1950), con Agustín Lara.
También fueron memorables películas como Ojos de juventud (1948), con Joaquín Pardavé, y Lluvia roja (1950), al lado de Jorge Negrete, con quien tuvo un fugaz romance.
“El 11 de abril, la vi en el Teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos. Fui con ella y platicamos de cuando me buscó para que le escribiera una canción con la que quería dejar un testimonio de vida, el tema se llama De mis labios a tus ojos.
“La canción habla de su vida, de que para ella era la poesía, el yoga, la vida, toda su enseñanza, porque fue maestra de yoga y dejó también un libro que se llama De mis labios a tus ojos, e hicimos la canción y un video. Ella la cantó a sus 95 años”, comentó el compositor Javier Manríquez, amigo cercano.
En su amplia trayectoria, Aguirre trabajó con directores como Julio Bracho, Zacarías Gómez Urquiza y Emilio Gómez Muriel, y galanes como Pedro Infante, Jorge Negrete, Arturo de Córdova, Luis Aguilar, Pedro Armendáriz y Mauricio Garcés.
“Me contó en sus historias de cuando le dio la cachetada a Pedro Infante, porque él quería darle un beso fuera del set y se puso de acuerdo con las maquillistas, porque la vio tan preciosa, y así llegó de sorpresa y le plantó un beso en la boca, entonces Elsa le pone una cachetada y ¡tras, lo avienta!
“Ella me contó que también se arrepintió, porque él también le gustaba”, compartió Manríquez.
Es sabido que el gran amor de la vida de Aguirre fue su primer esposo, el periodista Armando Rodríguez Morado, con quien tuvo a su único hijo, Hugo, también fallecido.
La actriz se casó tres veces, siendo sus otras parejas el cineasta mexicano José Bolaños y, posteriormente, su maestro de yoga, José Rafael Estrada Valero.
No obstante, hubo otra ilusión sentimental que surgió del cine, un amor imposible con quien buscó trabajar hasta hace pocos años: Ignacio López Tarso, su coestelar en la cinta Vainilla, bronce y morir (1957).
“Decían que se enamoraron filmando la película y se nota en pantalla”, dijo el actor Juan Ignacio Aranda.
“Pero ambos estaban comprometidos, sólo fue un gran amor en pantalla”, aclaró.
El plan de Aguirre y López Tarso era filmar juntos una película de amor, los dos ya con 90 años de vida.
“Era una historia de amor de dos adultos mayores que se conocen de pronto y empiezan a vivir el gran amor de su vida a los 90 años. Hubiera sido una gran película”, reveló Aranda.
De acuerdo con amigos cercanos a Aguirre, la estrella no tenía un heredero.
“Hace como tres años le dio una neumonía, entonces ella quería despedirse con el libro y la canción que me pidió que le hiciera. Y decía que todo lo que saliera del libro y las regalías serían para la Fundación Elsa Aguirre, porque no tenía a quién dejar sus cosas.
“No tenía heredero, su hijo se murió y sus hermanos también”, indicó Manríquez.