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Sábado 08 de Agosto de 2026

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Espectáculos  

Un llamado a la paz y un homenaje a México de U2 en los dos conciertos en el Foro Sol

“Las Vegas, España... ¡No más, no más, no más!”, gritó Bono en alusión a la masacre en EU y la represión policiaca en Cataluña en el recital por el 30 aniversario del icónico disco The Joshua tree. Reivindica el sentido de solidaridad tras los sismos de septiembre

Rodolfo G. Zubieta y Froylán Escobar / Agencia ReformaCiudad de México

Octubre 05, 2017


Durante dos horas, U2 ofreció el martes y anoche un viaje al pasado en honor al trigésimo aniversario de su disco The Joshua tree, el cual estuvo repleto de nostalgia, mensajes solidarios para México y mucho rock and roll.
Uno por uno, Bono, The Edge, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton aparecieron en un templete alterno al escenario principal la noche del martes.
Detrás de ellos, apagada, se encontraba una enorme pantalla de 61 por 14 metros, pintada ligeramente de dorado y con una resolución de 7.6K, donde se dibujó en plata la silueta de un árbol de Josué; el segundo entarimado, donde se colocaron al inicio los músicos, tenía la forma de la sombra del árbol.
En Sunday bloody sunday, la primera canción del espectáculo, Bono exigió acabar con la violencia en el mundo.
“Las Vegas, España… ¡No más, no más, no más!”, gritó el irlandés mientras el escenario se teñía de luces rojas.
“¡México, estamos con ustedes!”, remató antes de seguir con New year’s day.
Este primer acto estuvo compuesto por cuatro de los éxitos tempranos del grupo, antes de la salida de The Joshua tree, en 1987.
Sólo los instrumentos y la voz del cantautor, sin despliegues tecnológicos, llenaron el inmueble, obligando a la gente a enfocarse sólo en la música.
La segunda parte del show se dedicó enteramente al álbum festejado, con la lista de canciones original y completa, tocada en estricto orden.
De fondo, en la pantalla se proyectaron poco a poco imágenes de los parajes desérticos de Nevada y California, sitios importantes en la historia de Estados Unidos, país que sirvió como inspiración para el disco en los años 80.
Where the streets have no name, With or without you, Bullet the blue sky y Running to stand still, entre otras, crearon un aire de nostalgia que impregnó el ambiente, que para ese momento, ya estaba aromatizado por el olor a mariguana y tabaco.
La gente, en su mayoría treintañeros y fans que rebasan los 40, gozaron profundamente este regreso al pasado al lado de sus familias, parejas, grupos de amigos y hasta sus hijos, muchos de estos niños de entre 3 y 10 años.
Todos, sin importar la edad, se dejaron llevar por la potencia de los irlandeses en el escenario.
La mayor dosis de rock prometida por Bono al inicio del concierto fue entregada durante el encore, donde la banda se sacudió todo rastro de solemnidad y puso a cimbrar al coro gracias a Beautiful day (donde realizaron un breve homenaje al recién fallecido Tom Petty), a Elevation y a Vértigo, cuya energía enloqueció a los fans, quienes sacudieron melenas y levantaron puños en el aire.
Los mensajes de amor y apoyo hacia México, que abarcó gran parte del concierto, culminaron con mayor sentimiento cuando Bono habló directamente del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre.
“He caminado muchas veces por las calles de su ciudad y he comprobado lo que vi en las noticias estos días. Después del terremoto, la gente regaló su trabajo para ayudar, todos como hermanos se unieron y apoyaron. Y siguen de pie.
“Este país ha pasado por mucho en las últimas semanas, pero también con el paso de los años. No sé que más decir, sino que es un honor verlos trabajar como uno”, señaló el irlandés antes de interpretar One, durante la cual se dibujó en las pantallas la bandera de México y marcas aztecas con los colores verde, blanco y rojo y con la que cerraron su concierto el miércoles.

Atiende Bono a fans

Seis horas de espera en medio de un clima frío valieron la pena para unos 70 fans de U2, pues Bono, vocalista del conjunto irlandés, salió y les firmó ayer miércoles autógrafos en el exterior del hotel donde se hospedó.
Algunos soltaron lágrimas y otros más temblaban ante la emoción que les generó ver a su artista favorito a escasos centímetros de ellos, pasadas las 3 de la tarde, cuando el intérprete de Elevation se asomó a la salida principal.
Con vestimenta negra y sus característicos lentes protectores, el también activista social, de 57 años, comenzó a firmar cuadros, discos, playeras y fotografías con el logotipo del cuarteto.
“Le dije que me encanta su música, su forma de ser. Al final, él mismo tomó la iniciativa y me abrazó.
“Fue lo mejor, valió la pena haberlo seguido desde hace unos días y estar parado aquí desde temprano, sin importar la poca lluvia que cayó hace rato”, afirmó Oswaldo Delgado, un admirador, en entrevista.
Los guardias de seguridad comenzaron a pedir silencio a los asistentes debido a que el vocalista así lo había solicitado.
Con un teléfono en la mano y en la otra una fotografía fue como Ulises Chávez retrató los segundos que Bono estuvo frente a él; entre lágrimas, le agradeció estar en México, y, como pudo, le dijo que creció escuchando su música y que era la primera vez que se daba un tiempo para hacerle guardia en el hotel, situado a un costado del Paseo de la Reforma.
“Estuve desde las 9 de la mañana de hoy (ayer), al ver que otros días habían salido a firmar autógrafos pedí el día y me lancé, fue algo increíble”, dijo.
A las 5:20 de la tarde, otros dos integrantes, el bajista Adam Clayton y el guitarrista The Edge, salieron a la par y comenzaron, en los extremos de la barrera de fans, a dejar sus rúbricas al público.
Al término, todos lanzaron aplausos para los artistas.
Poco antes de la salida de los irlandeses, Noel Gallagher, artista invitado de U2, también se dio un tiempo y firmó autógrafos.
El músico británico solamente contó con dos miembros del personal de seguridad para resguardarlo, mientras que U2 tuvo al menos una decena.
La banda dublinesa salió del hotel a las 5:37 de la tarde rumbo al Foro Sol para dar su última presentación en el país como parte de The Joshua Tree Tour 2017.