Como parte del Plan Integral de Apoyo al Cine Nacional, el incentivo exige un gasto mínimo en México de 40 millones de pesos por largometraje o capítulo de serie, dice la iniciativa
Marzo 28, 2026
Francisco Morales V. / Agencia Reforma
Ciudad de México
De no regularse adecuadamente, el nuevo estímulo fiscal a la producción cinematográfica y audiovisual podría llegar a otorgar mayores beneficios a las plataformas de streaming transnacionales, por encima de las productoras nacionales.
Anunciado como parte del Plan Integral de Apoyo al Cine Nacional el pasado febrero, este estímulo busca atraer grandes inversiones para la industria nacional, al apoyar proyectos con un gasto mínimo en México de 40 millones de pesos para realizar un largometraje, o por capítulo de una serie.
En el caso de un documental o una serie documental, este gasto mínimo será de 20 millones de pesos y, para procesos de animación, efectos visuales y postproducción, de 5 millones de pesos.
No obstante, de acuerdo con un estudio del Centro de Análisis e Investigación Fundar, su éxito podría verse aminorado si no se corrigen algunas de sus reglas de aplicación.
En entrevista, el investigador Iván Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal de Fundar, señala que el estímulo es altamente flexible porque, por primera vez, permite la transferencia de manera parcial o total del derecho a aplicar el crédito fiscal.
“Existe la posibilidad de transferir tu beneficio fiscal para que puedas obtener, ya sea liquidez con la cual financiar tu producción, o pagar menos impuestos directamente”, expone.
Para comprender este mecanismo, podría pensarse en un proyecto cinematográfico hipotético para un largometraje, cuyo costo total es de 100 millones de pesos.
De este monto, es necesario que el 70 por ciento de todo el gasto se destine a proveedores nacionales, equivalente a 70 millones de pesos, por lo que ya cumple con el requisito de gastar, al menos, 40 millones de pesos en México.
Una vez cumplidas estas condiciones, la productora ya puede hacerse acreedora a un crédito fiscal del 30 por ciento de la producción, que en este ejemplo equivale a 30 millones de pesos.
A partir de este punto, con distintas reglas de aplicación específicas, la productora puede transferir su crédito a proveedores nacionales para poder recibir liquidez de forma inmediata para financiar su proyecto.
Otra opción es transferir el crédito a una plataforma de streaming que sea contribuyente del Impuesto Sobre la Renta (ISR) en México; el caso donde Fundar enciende una alerta.
“Esto, dentro del texto legal del decreto (que crea el estímulo) genera muchas dudas, sobre todo porque no fue del todo regulado”, explica Benumea.
Por otro lado, si una plataforma de streaming se asocia con un proyecto específico y adquiere su crédito fiscal, podría verse beneficiada de manera doble: por la generación de utilidades de una producción y por la reducción del ISR que corresponde a dichas utilidades.