EL-SUR

Miércoles 12 de Agosto de 2026

Guerrero, México

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Acuden miles al Jueves Santo de los penitentes en Taxco

  La violencia y los grupos del crimen cambiaron la vivencia de la Semana Santa en Taxco Mientras las procesiones caminan todo mundo sabe lo que pasa, nadie dice nada, el temor impera y al final, la tradición de la Pasión de Cristo debe de seguir Lenin Ocampo Torres Taxco La vida en Taxco cambió … Continúa leyendo Acuden miles al Jueves Santo de los penitentes en Taxco

Abril 03, 2026

Turistas, feligreses y vecinos abarrotaron la ciudad colonial para presenciar la añeja procesión de los flagelados que desde hace algunos años ha sido opacada por la violencia entre grupos del crimen organizado que se disputan el control de la actividad económica del municipio. En la imagen uno de los encruzados cargando zarzas con espinas que pesan entre 40 y 80 kilos Foto: Lenin Ocampo Torres

 

La violencia y los grupos del crimen cambiaron la vivencia de la Semana Santa en Taxco

Mientras las procesiones caminan todo mundo sabe lo que pasa, nadie dice nada, el temor impera y al final, la tradición de la Pasión de Cristo debe de seguir

Lenin Ocampo Torres

Taxco

La vida en Taxco cambió drásticamente. En el silencio de las procesiones camina la penitencia en la que los taxqueños han vivido en la última década. Todo mundo sabe lo que pasa, nadie dice nada, el temor impera y al final, la tradición de la Pasión de Cristo debe de seguir.
Desde temprano llegaron los turistas, las pequeñas calles y la carretera vieja se llenaron de vehículos que intentaban llegar hasta el centro de la ciudad colonial.
El tráfico del Jueves Santo es común, caravanas de cristos llegan para participar en la procesión más grande de la Semana Santa, aunque en esta ocasión el tráfico lo hicieron familiares de Jesús Alberto Jaimes Brito, que bloquearon la carretera federal cerca de la Estrella de Oro, para exigir su aparición con vida.
Desde hace algunos años, la celebración ha sido opacada por la violencia o el control de los grupos del crimen, que vieron un mercado nuevo en los días más prósperos de la ciudad platera y que desde la pandemia ha intentado levantarse.
“Dicen que Jesús fue levantado cuando fue por unos tacos (el Domingo de Ramos), desde ahí no se sabe nada” y ahora lo buscan.
Al mediodía peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) implementaron una búsqueda en la ciudad, como parte de un acuerdo con los familiares, para que quitaran el bloqueo.
En los últimos años la ciudad platera se ha visto envuelta en conflictos de los grupos del crimen que pelean la zona. Paros de transportistas, policías municipales encarcelados por desaparecer personas, extorsiones y un control total de la distribución de la canasta básica con precios impuestos.
“El pasado alcalde (Mario Figueroa Mundo) pretendió cobrar cuota por los rollos de zarza y tener un control del padrón de penitentes, cosa que muchas hermandades se negaron”, comentó un encruzado que pidió el anonimato.
El año pasado parecía que la tradición regresaba a la normalidad. La salida del alcalde avivó la esperanza de continuar la tradición, que también fue oscurecida con la muerte de la niña Camila y el linchamiento de sus presuntos asesinos, el 28 de marzo de 2024.
Mucha gente denunció en el anonimato al ex alcalde y las autoridades federales detuvieron a dos de sus hijos por delincuencia organizada.
Según algunas versiones, durante el mandato de Mario Figueroa desplazó a Roberto Carlos Zagal Jacobo, El Pelón, hijo del antiguo jefe de la plaza de la Familia Michoacana, José Ranulfo Zagal, El Rani.
“Ahora El Pelón tomó el control de la zona, aunque la zona sigue igual”, pero algunos coinciden que en el trienio del ex alcalde Figueroa la vida en Taxco era un infierno, pues el control era total “ni los baños públicos perdonaba” para el cobro de impuestos.
Hace unas semanas, en un operativo, desmantelaron una bodega donde se producía cervezas y refrescos piratas, según algunos pobladores era propiedad del ex alcalde, que además el proveedor de huevo “al que le ponía el sello de Huevo San Juan”.
También, desde hace tres meses, las tiendas de conveniencia volvieron a vender alcohol y cigarros, algo que tenían prohibido desde hace 10 años, “hoy lo venden hasta las 10 (de la noche)”.
Aún después de toda esta violencia, los turistas y penitentes llegaron a Taxco, los restaurantes y hoteles se llenaron, la vida camina como si nada sucediera.
“No le vemos problemas, nosotros venimos de Guanajuato y las cosas están igual. Cuando mataron a El Mencho (Nemesio Oseguera Cervantes, líder del CJNG) las carreteras fueron cerradas y hubo violencia, pero durante el trayecto nadie nos dijo nada”, expresó un turista que por segunda vez vino con su familia.
Este jueves, de nueva cuenta volvieron los cristos a las 10 de la noche, más de 62 figuras y sus legiones de penitentes caminaron ante la mirada de visitantes y vecinos de Taxco.
Es una de las manifestaciones de fe más intensas y antiguas de México, donde misticismo puede más que la violencia, donde el sonido de cadenas arrastradas por mujeres suenan en las calles empedradas y la flagelación de los hombres salpican de sangre las calles empedradas.
“Cada una tiene una penitencia, algunas son muy pequeñas y sus pecados no son tan malos, pero la tradición de cargar una cruz o arrastrar las cadenas es como una esperanza para que en todo el año nos vaya vien y Dios nos proteja”, platicó una de las mujeres penitentes.
Durante la noche, los tambores y violines suenan por los callejones principales de Taxco, los turistas observan y con celulares guardan la experiencia que se vive de la Pasión de Cristo en Guerrero.
En Taxco los hombres y mujeres penitentes siguen caminando en silencio, el mismo silencio los tiene vivos ante el control de los grupos delincuenciales.

El centro de Taxco vive su jornada de mayor intensidad religiosa este Jueves Santo

Como ha sido tradicional, desde temprana hora, cientos de personas se trasladan a la comunidad de Xochula, el sur de la ciudad, donde es venerado el Cristo al que le atribuyen bondades y milagros

Claudio Viveros Hernández

Taxco

El jueves de la Semana Santa en Taxco es uno de los días de intensa actividad religiosa y extralitúrgica, en el que las calles del centro histórico y alrededores, que se muestran inundadas de residentes y turistas, unos para ser partícipes de las procesiones y diversas actividades que se desarrollan; otros como simples espectadores.
Cientos de almas fueron organizadores, miembros de hermandades, directivos de pueblos y barrios; músicos con las notas de las chirimías, mujeres y hombres ayudantes para cargar en andas de madera; feligreses y testigos sumados a decenas de imágenes crucificadas en la procesión de Los Cristos, que empezó al amanecer y concluyó durante las primeras horas de hoy viernes, ante miles de taxqueños y visitantes.
Como ha sido tradicional, desde temprana hora, cientos de personas se trasladaron a la comunidad de Xochula, el sur de la ciudad, donde es venerado el Cristo al que le atribuyen bondades y milagros. Ese peregrinaje inició con una misa, celebrada por la mañana en la iglesia, de la que al término continuaron los preparativos para la partida hacia la ciudad, en decenas de camiones materialistas por sinuosos caminos, a la que se incorporaron de ahí y en el trayecto otras imágenes de pueblos cercanos, que fueron esperados por cientos en el camino.
De igual manera, lo hicieron otras del lado norte y los pueblos aledaños de la parte alta de Taxco, en camino para llegar a la concentración en el Santuario de la Veracruz, que fue uno de los primeros barrios en el periodo colonial, que es el punto medular de donde partió a las 11 de la noche la que es considerada una de las procesiones nocturnas de mayor duración impregnadas de fe, misticismo y no tradición preservada por generaciones.

Un cambio, sin camiones y una nueva procesión

Este año, luego de la aparición de un socavón que puso en riesgo a los transeúntes a unos metros del ex convento de San Bernardino, con los consecuentes trabajos de más de dos meses a presión para remediarlo, algunos organizadores consideraron que no era conveniente el tránsito de vehículos pesados por el centro histórico, de La Garita hacia La Veracruz, con cientos de personas que acompañan a las imágenes de los cristos, por lo que esa acción fue cancelada para evitar algunas fracturas o afectaciones que podrían haberse registrado en la zona donde hubo hundimientos.
La medida preventiva fue recibida con beneplácito para proteger el patrimonio cultural, las calles y monumentos, así como contrarrestar la contaminación; aunque hubo otras voces en desacuerdo y otras más que cuestionaron la oportunidad perdida por las autoridades, para regular la vialidad y convertir el centro histórico en una zona peatonal, sin el paso de vehículos ni vendedores ambulantes, que pudieron haber sido canalizados a otros espacios.

Nueva procesión intermedia en Jueves Santo

En una nueva modalidad, después de las 2 de la tarde, en la que los cristos y acompañantes llegaron de sus pueblos a La Garita, en medio del calor de la temporada comenzó así una nueva procesión en la que paulatinamente, sin prisas, aunque con mucho retraso por un bloqueo, se reanudó el peregrinaje, tanto por la carretera federal como la vía alterna.
De ahí partieron por la calle principal, rumbo al ex convento y de ahí a la Plazuela de Bernal, del lado posterior de la Casa Borda, para seguir calle abajo al Santuario de La Veracruz al encuentro con otros cristos y el que es considerado como El General, el anfitrión y encabeza la procesión por la noche.
Antes, durante el trayecto y en distintos puntos, ese peregrinaje se incrementó, al igual que en otros años con grupos de ciclistas y personas en motos y motonetas, quienes en la travesía fueron rociados y quedaron empapados con globos llenos de agua, las cubetadas de agua fría y manguerazos de pipas, lanzados por lugareños desde antes de llegar a la ciudad, pese a la presencia de personal de Tránsito y agentes de cuerpos policiacos.
La llegada a La Veracruz se retrasó, pero fue esperada y a cada contingente con sus imágenes les fueron asignados para salir por la noche en procesión, la más solemne, caracterizada por el duelo y la pasión de Jesús el Nazareno en los pasajes bíblicos.
Ahí, intercalados, aparecen grupos de penitentes mujeres y hombres, cada cual en la disciplina que se aplican, encruzados con varas de espinas sobre sus hombros, agachados y con pesadas cadenas que arrastran atadas a sus tobillos y flagelantes que se azotan la espalda hasta hacerla sangrar, con un instrumento de puntas filosas llamado cabresto. Todos ellos con un capirote negro, para resguardar su identidad, el torso desnudo, un largo faldón negro atado a su cintura y con los pies descalzos.
También aparecieron mujeres penitentes, todas ellas vestidas de negro y capirote, descalzas, con un crucifijo en sus manos y cadenas atadas a sus tobillos, en un profundo silencio, del que sólo se escuchaban las chirimías.

La noche y la más larga procesión

Como ocurrió en los días anteriores, con tardes y noches de frío y niebla, el Lunes Santo una lluvia incesante inhibió la procesión de Las Vírgenes, pero mantuvo la fe en muchos feligreses que no abandonaron a su imagen y varios optaron por la retirada, la tarde del jueves se vio luminosa y con calor agobiante.
El espíritu, la devoción y la fe no quebrantaron la permanencia en el santuario, en la espera de la salida en procesión que se mantiene en la colectividad, todos juntos en una tradición viva, al internarse por las calles, cada quien con su Cristo con los cirios y velas encendidas, la música, los penitentes y ese toque mágico que se cubre de religiosidad en lo que fue un antiguo Real de Minas y es uno de los principales atractivos del año.