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Martes 09 de Junio de 2026

Guerrero, México

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Llaman a mejorar la medición de la temperatura del mar

Ramón Gracida Gómez A casi tres años del paso del devastador huracán Otis, los gobiernos federal y estatal “no han hecho nada” para mejorar la medición de la temperatura del mar en Acapulco y prevenir la intensificación de un fenómeno hidrometeorológico, sostuvo el biólogo marino Juan Barnard Ávila, que suma igual número de años efectuando … Continúa leyendo Llaman a mejorar la medición de la temperatura del mar

Mayo 26, 2026

A casi tres años del devastador huracán Otis, los gobiernos federal y estatal “no han hecho nada” para mejorar la medición y prevenir la intensificación de un fenómeno hidrometeorológico, advierte el biólogo marino Juan Barnard, quien lleva a cabo la investigación en los alrededores de La Roqueta, donde coloca sensores a casi 30 metros de profundidad. En esta zona fue donde observó por primera vez a fines de mayo de 2023 la muerte de los arrecifes de coral. En la imagen, a punto de sumergirse en el canal de Boca Chica Foto: Ramón Gracida Gómez

Ramón Gracida Gómez

A casi tres años del paso del devastador huracán Otis, los gobiernos federal y estatal “no han hecho nada” para mejorar la medición de la temperatura del mar en Acapulco y prevenir la intensificación de un fenómeno hidrometeorológico, sostuvo el biólogo marino Juan Barnard Ávila, que suma igual número de años efectuando esta investigación en los alrededores de la isla La Roqueta.
En entrevista durante una de sus excursiones para colocar dos sensores a casi 30 metros de profundidad, señaló que las boyas adquiridas por el gobierno municipal sólo miden la temperatura en superficie al igual que otros programas computacionales que se pueden consultar públicamente, pero la medición importante es la que se lleva a cabo en el fondo marino, como lo hace junto con académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
El Sur acompañó al biólogo marino el 14 de mayo pasado a colocar los sensores en el canal de Boca Chica y en otro punto cercano a la playa Palmitas de la isla La Roqueta, en esta playa fue donde observó por primera vez a finales de mayo de 2023 la muerte de los arrecifes de corales por el aumento de la temperatura del agua, lo que lo motivó a iniciar la investigación que logró poner el foco de atención en este problema ambiental.
El mismo día de la expedición del buzo con 55 años de experiencia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció en la conferencia matutina que la Secretaría de Marina (Semar) instalaría boyas para poder tener información meteorológica de corrientes marinas para prevenir ciclones en la población del Pacífico.
El coordinador general de Protección Civil y Bomberos municipal, Raúl Noyola Rocha, informó a El Sur de la instalación de boyas para medir la temperatura del agua en la superficie con el fin de calcular la evolución rápida de un fenómeno meteorológico.
“Para medir la temperatura en superficie no se necesita una boya, se necesita bajar la señal en Google Earth” o utilizar otras mediciones satelitales, indicó Barnard Ávila en una de las pausas de su sumergimiento en el mar.
El ambientalista reconoció el acercamiento que ha tenido con integrantes del Ayuntamiento de Acapulco que “utilizan nuestros datos, sería perverso que lo que yo sé no lo comunicara si queremos una cultura de prevención de riesgos”.
Explicó que la amenaza es un huracán y la vulnerabilidad “es el peligro que tenemos ante la amenaza”. El contenido calórico almacenado en las últimas cinco décadas de la radiación solar absorbida que “es lo que utilizan los huracanes para su combustible, por eso es tan importante estudiarlo”.
De manera ininterrumpida desde 2024, el buzo coloca quincenalmente un par de sensores Data Logger, almacenadores de información con capacidad de guardar hasta 96 mil datos que están programados para medir la temperatura cada 10 minutos y su geolocalización está enlazada con el celular de Barnard Ávila. Son 10 minutos porque “entre más información tengamos, vamos a tener mucho menor incertidumbre de que haya picos muy altos de temperatura cuando llega una corriente”.
El primer sensor fue puesto en el canal de Boca Chica, cerca de las zonas rocosas que son la base de las mansiones que miran hacia La Roqueta. Uno de los sensores se coloca a 25 metros de profundidad y otro a 15 metros.
Boca Chica, explicó el biólogo marino, “es una zona muy dinámica, tenemos, de acuerdo con la rotación de la Tierra con los dos cuerpos celestes que son la Luna y el Sol. Los cuerpos celestes, decía Isaac Newton, que se atraen, pero no se desvían de su movimiento de traslación y de rotación, lo que sí se mueve son las masas líquidas”.
Cada 24 horas se tienen dos mareas altas y dos bajas, “y el canal de Boca Chica es un cuello de botella que se llama efecto Venturi y hay un momento en el que la corriente viene para acá, y otro momento para acá, a veces puede contraponerse con el viento. Hay tanta dinámica que da una representación muy buena de lo que es el océano mar abierto”.
Una de las aportaciones más significativas de la investigación que lidera Barnad Ávila fue durante el paso del huracán John a finales de septiembre de 2024, cuando el agua se enfrió y se pudo definir que el fenómeno no entraría directamente a Acapulco.
A Protección Civil “les dijimos: no va a entrar a Acapulco porque el agua está sumamente fría, no hay contenido calórico que saque el huracán y que utilice para crecer y que pueda golpear tierra”. Entonces las brigadas de ayuda se mandaron a la Costa Chica.
Los estragos del fenómeno meteorológico en Acapulco, explicó el ambientalista, fueron por la inmensa cantidad de agua que cayó en zonas de riesgo, “el agua siempre afecta y más si las construcciones son hechas en lugares donde no estaba permitido”. La razón del descenso de la temperatura es aún un misterio.
La investigación del también doctorante en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) aparece constantemente en los medios de comunicación subrayando la necesidad de medir la temperatura del agua, por lo que ha logrado colocar el problema en la discusión pública, sobre todo cuando inicia las temporadas de lluvias en mayo.
Barnard Ávila es un ágil influencer que continuamente aparece en las redes sociales para hablar de la biodiversidad que captura con su cámara y de los problemas ambientales que afectan Acapulco. Ha logrado que la gente se le acerque para preguntarle si el agua está caliente, “hasta hace tres años no era pregunta, ya me escuchó, ya escuchó a (Alfredo) Zárate (académico de la UAG que también participa en la investigación), ya escuchó a otros especialistas”.
La investigación de la temperatura del mar no recibe apoyo oficial, Barnard Ávila se sostiene de las fotos submarinas que vende al público en general, recientemente existe la posibilidad de que la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del estado le suministre combustible para los recorridos.
Es la práctica de la ciencia ciudadana sostenida por el financiamiento personal y el apoyo de escuelas de buceo, en la expedición de mediados de mayo fue la operadora Acapulco Divers Center de Andrés Zárate Avelino la que puso el equipo. En su oficina ubicada en el Paseo del Pescador se pueden ver algunas fotografías que han vuelto famoso a Barnard Ávila.
A raíz del huracán Otis, el colectivo ciudadano Guerrero es Primero ha promovido las pláticas de Barnard Ávila en escuelas y poblados de Acapulco, como el Kilómetro 30 y Tres Palos, con el fin de prevenir la llegada de huracanes, “la sociedad ha aprendido a ser un poco más cauta, el Otis nos agarró desprevenidos, confiados e indiferentes”.
–A casi tres años del paso de Otis, ¿qué hemos aprendido y qué no hemos aprendido?
–Yo me centro en lo que no hemos aprendido: no hemos aprendido a que lo que causa el problema no le estamos dando solución. Hemos aprendido que estamos más pendientes hoy del estado del tiempo, pero debemos de aprender que no todo lo que sale en las redes sociales (es verdad), hay muchas fake news (noticias falsas), hay muchos tipos, que por vistas o likes, dicen tarugadas.
“Cada vez más tenemos que ser más exactos en ver solamente los canales oficiales: Sistema Meteorológico Nacional (SMN), Secretaría de Gestión Integral de Riesgos (y Protección Civil), la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, por sus siglas en inglés) o (el programa) Copérnico de la Unión Europea”.
–Se dijo de la anomalía del huracán Otis, pero que no hubo las herramientas suficientes para medir esa intensidad…
–Sí había las herramientas, pero no le habíamos puesto atención a algo que aprendimos, la columna de agua es preponderante en este caso. En ese momento, los meteorólogos se basaban solamente en temperaturas de superficie, las boyas que están en el agua.
–¿Los órdenes de gobierno tienen las herramientas para medir esto?
–El gobierno federal aquí en esta área no ha hecho nada, el gobierno estatal no ha hecho nada.
Barnard Ávila señaló que las boyas que compró el gobierno municipal “nada más miden la temperatura de la superficie, para medir la temperatura de una superficie no se necesita una boya”, hay varios programas y satélites que realizan ese trabajo.
–¿Qué falta por hacer en esta nueva temporada de huracanes que vamos a tener?
–Nos gustaría tener la red hidrográfica más extensa, la próxima semana ponemos una dentro de la bahía, y posiblemente si nos dan permiso en la Asipona (Administración del Sistema Portuario Nacional) ponemos la segunda. Es un poco complicado, pero eso nos va a decir mucho por las profundidades que se manejan en los lugares, en un muelle de la Marina Santa Lucía (a un costado de la playa Manzanillo) va a estar a 20 metros; en el caso del muelle fiscal va a estar a 15 metros.
“La idea es que todas estas temperaturas las conciliamos, salgan diferentes gráficas, va a haber zonas que vamos a ver por qué está más frío, por qué está más caliente, y es lo que produce, incluso la salinidad, por qué está más ácida”, especificó el biólogo marino.