EL-SUR

Sábado 25 de Julio de 2026

Guerrero, México

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Urge el presidente del TSJ a la Fiscalía a que se aclare el asesinato del magistrado

“Es un reclamo del Poder Judicial”, subraya Ricardo Salinas Sandoval y dice que no sabe de ninguna amenaza contra Edmundo Román Pinzón Lo velan en una funeraria en Acapulco con acceso sólo a amigos y familiares y con vigilancia de agentes federales y estatales “Todos los días fue a trabajar”, narra una trabajadora de los juzgados de Caleta

Diciembre 13, 2024

Daniel Velázquez

El presidente del Tribunal Superior de Justica del Estado Ricardo Salinas Sandoval sale de la funeraria donde fue velado el magistrado Edmundo Román Pinzon en Acapulco Foto: Jesús Trigo

El presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del estado, Ricardo Salinas Sandoval, dijo que “es un reclamo del Poder Judicial que se haga justicia” por el asesinato del magistrado Edmundo Román Pinzón al que calificó de “crimen artero”.
También declaró a reporteros que desconocía si el jurista había recibido amenazas o si trabajaba desde su casa, y por el contrario sostuvo que cumplía con sus labores en su centro de trabajo, como lo hizo el miércoles en que fue asesinado afuera del edificio de los juzgados de Caleta.
Este jueves se realizó en privado el funeral del magistrado en la funeraria Capillas San Pedro de la avenida Cuauhtémoc de Acapulco.
Sólo amigos y familiares pudieron entrar a la capilla de velación donde estaba el féretro. Afuera había elementos de la Guardia Nacional, de la Policía del Estado y de la Fiscalía General del Estado, y a las 3 de la tarde un helicóptero de la Marina sobrevoló la zona.
Durante todo el día, a la funeraria ubicada en el fraccionamiento Magallanes, en la avenida Cuauhtémoc, llegaron decenas de coronas de flores. Se supo que la inhumación será hoy en el panteón del Eterno Descanso.
Los accesos a la funeraria estuvieron custodiados por cuatro agentes de la Guardia Nacional: dos en el acceso al estacionamiento y dos en el paso peatonal, armados con rifles G3, así como dos agentes de la Fiscalía General del Estado. Se observó a una patrulla de la Policía Estatal y a dos de la Guardia Nacional.
Minutos después de mediodía llegaron a la funeraria el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Ricardo Salinas Sandoval, la magistrada Adela Román Ocampo, la magistrada del Tribunal de lo Contencioso Administrativo Virginia López Valencia, la abogada Magdalena Camacho Díaz y los abogado Ramón Almonte Borja, Alberto López Rosas, así como el ex presidente Raymundo Casarrubias Vázquez. Se pudo conocer que al interior había poco más de un centenar de personas.

Ignora que hubiera amenazas

En declaraciones a reporteros al salir a la funeraria, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Ricardo Salinas Sandoval, informó que hoy se reunirán los magistrados del Poder Judicial del estado para fijar una postura
“Vamos a sesionar mañana (hoy) con los compañeros y vamos a hacer un pronunciamiento: que queremos que se esclarezca el crimen, Nosotros ignoramos qué fue lo que sucedió, pero confiamos en que la Fiscalía va a hacer un buen trabajo. Quiero pedirle su colaboración para que se esclarezca y se logre detener al probable responsable”.
Al preguntarle si habrá seguridad para jueces y magistrados, dijo que sería “un poco difícil” porque son muchos los jueces y magistrados, pero sí habrá seguridad en los distintos centros donde se imparte justicia.
De la versión de que había amenazas contra Edmundo Román, el recién electo presidente del TSJ del estado respondió: “yo lo ignoro, no, no sé”.
–Se dice que el magistrado asesinado ya no iba a sus oficinas –se le mencionó
–No, yo ignoro eso, para mí estaba trabajando normalmente, ese día de los hechos estaba trabajando normalmente, yo no puedo afirmar si no iba.
–¿Sabía si él estaba tomando medidas de prevención?
–Yo ignoro si había amenazas o no, lo que sí le puedo decir es que estaba trabajando normalmente.
–¿Trabajaba desde su casa el magistrado?
–No, tenía un centro de trabajo que era el Palacio de Justicia y ahí fueron los hechos.
Sobre si el magistrado Román Pinzón llevaba algún caso delicado, el presidente del Tribunal respondió: “no, ignoramos nosotros lo relacionado con los hechos, no sabemos nada absolutamente, eso es competencia de la Fiscalía”.
Salinas Sandoval sostuvo que no se suspenderán actividades en el Tribunal Superior de Justicia de Caleta, que se pidió seguridad permanente al gobierno del estado y se va a pedir también a la federación.
Antes, en breves declaraciones a reporteros al llegar a la funeraria, el magistrado presidente dijo que el asesinato de Edmundo Román Pinzón, “fue un crimen artero y pedimos en forma respetuosa a la Fiscalía del estado para que se inicien las investigaciones y se pueda proceder contra el presunto responsable”.
“Es un reclamo del Poder Judicial del estado y comparto la opinión la opinión de la señora gobernadora, que se investigue, que se haga justicia , que se detenga al presunto responsable”.
De la versión de que había amenazas contra el magistrado, respondió: “no, no, nada, yo no tengo conocimiento de ninguna amenaza”.
Se le preguntó el tipo de casos que atendía el magistrado para que fuera ultimado: “no sé el motivo que desencadenaron los hechos, lo que sí puedo decir es que se manejaba en materia penal nada más, en cuanto al conocimiento de los asuntos”.
–¿Llevaba un caso muy grave?
–No tengo conocimiento, no puedo aventurar nada de eso porque yo lo desconozco.
Agregó que para dar seguridad a los magistrados debe haber un acuerdo del pleno y por eso se van a reunir ellos. Consideró que es “natural” que haya temor en los magistrados por el asesinato de Edmundo Román, pero reiteró que hay seguridad en el Palacio de Justicia de Caleta: “estamos tranquilos, no debemos nada y no sabemos cuál fue el origen de los hechos”.
El ex presidente Raymundo Casarrubias Vázquez no quiso dar declaraciones.

Magistrados, en vulnerabilidad: Adela Román

La magistrada Adela Román Ocampo, quien también despacha en el Tribunal de Justicia de Caleta, opinó que el crimen enluta al poder judicial del estado y mantiene consternados y tristes a quienes laboran ahí.
La también ex alcaldesa de la ciudad se refirió a Edmundo Román como un “compañero, apreciado, querido, respetado, un ejemplo de estudio y como presidente del Tribunal hizo un gran trabajo, realmente estamos consternados y muy tristes. Era un hombre íntegro, siempre se apegó al derecho, por eso nos sorprendió esto”.
Consideró que el asesinato de su compañero pone en condición de vulnerabilidad a los magistrados porque en sus fallos una de las dos partes tiene que  ganar o perder el juicio, “eso nos hace vulnerables y no de este momento que está la situación tan delicada en materia de seguridad en Guerrero, sino desde siempre, el papel del juzgador ha sido complicado”.
Sobre la versión de que había amenazas en su contra, la magistrada indicó que en las sesiones de pleno que hubo “nunca habló de ninguna amenaza, yo creo que si hubiera tenido amenazas lo hubiera hecho del conocimiento”.
A pregunta sobre si van a pedir seguridad los magistrados, Adela Román dijo que hasta ayer ninguno contaba con ella y que ante este crimen debe haber vigilancia en los accesos, detectores de metales y seguridad pública en las inmediaciones de las sedes judiciales.
Consideró que de parte del Tribunal debe hacerse un homenaje al magistrado Edmundo Román pero debe ser un acuerdo del pleno.

El crimen, un desafío a las autoridades: López Rosas

El abogado y ex procurador de Justicia del estado, Alberto López Rosas, opinó que el asesinato de un impartidor de justicia en un Estado de Derecho es lo peor que le puede ocurrir a la sociedad.
El abogado opinó que el asesinato ocurrido un día después de la visita de la presidenta de la República Claudia Sheinbaum, donde se habló de la estrategia de seguridad, es un desafío a las autoridades.
“No podemos quedarnos solamente con la indignación, en un Estado de Derecho asesinar a un impartidor de justicia es lo peor que le puede ocurrir a una sociedad… me parece que la justicia en Guerrero está de duelo y creo que todos los que nos hemos dedicado a esta noble carrera estamos inquietos, preocupados. Creo que ya no basta una declaración de que ‘caiga quien caiga’, ya no es suficiente para mantener la tranquilidad de los habitantes del estado. Creo que debemos alejarnos de la frivolidad, del discurso fácil y tomar con seriedad lo que significa el valor de la vida humana en nuestro estado”.
El también ex alcalde de Acapulco explicó que un magistrado en materia penal lleva asuntos del fuero común pero “sensibles”, como secuestros, violaciones, delincuencia organi-zada, y por esa razón debieran contar con seguridad para desarrollar su trabajo.

Hermetismo y miedo en los juzgados de Caleta tras el asesinato del magistrado

Este miércoles, día en que fue asesinado, Edmundo Román había llegado a laborar a su oficina como lo hacía de forma cotidiana. A pesar de que por su jerarquía en el Poder Judicial podía contar con un chofer, el togado manejaba él mismo su automóvil

Argenis Salmerón

Poca vigilancia policiaca y hermetismo entre los trabajadores se observó este jueves en los juzgados de Caleta, luego de que el miércoles fue asesinado a balazos el magistrado Edmundo Román Pinzón al salir del inmueble de cinco pisos del Poder Judicial.
Las actividades dentro del edificio se desarrollaron de manera normal y el acceso por la puerta principal y al estacionamiento fue exclusivamente para magistrados, jueces, secretariois de acuerdos, proyectistas y trabajadores administrativos.
Para los abogados y personas que llevan un caso el acceso a las instalaciones fue restringido, medida que permanece desde antes del crimen del magistrado.
Una trabajadora contó que Román Pinzón “todos los días fue a trabajar” en contraposición a versiones periodísticas de que hacía home office porque había recibido amenazas.
Aseguró que el miércoles el magistrado llegó alrededor de las 8:40 de la mañana al edificio del Tribunal Superior de Justicia en Caleta, saludó y subió su oficina en el quinto piso, revisó expedientes y estuvo en su privado. “Fue un día normal de trabajo”, subrayó.
Y otro trabajador informó que un día antes de su asesinato, en las mismas instazlaciones Román Pinzón y el magistrado Alberto López Célis entregaron despensas a los trabajadores en representación del presidente del TSJ Ricardo Salinas Sandoval.
Los magistrados podían tener un chofer pero Edmundo Román no lo solicitó y manejaba su vehículo, el mismo en el que fue asesinado, comentó otro trabajador de los juzgados ayer a mediodía.

Escasa vigilancia un día después

A las 10 de la mañana, policías ministeriales en una patrulla acudieron al lugar para continuar las investigaciones del crimen.
Afuera del inmueble solamente se instaló una patrulla de la Policía del Estado con cuatro agentes.
No se observaron recorridos de vigilancia afuera del edificio, tampoco en la avenida Costera ni en los alrededores como se supondría luego de que el miércoles mismo se anunció que se puso en marcha la Alerta Roja para dar con los asesinos.
Los trabajadores dijeron que tras el ataque del magistrado se sienten vulnerables ante cualquier situación de violencia.
Pidieron una mayor vigilancia policiaca para evitar incidentes y que se instalen cámaras de seguridad.
Dijeron que el miércoles en la tarde, en el momento del crimen, se escucharon como cohetes, pero pensaron que era por el festejo de la Virgen de Guadalupe; indicaron que después escucharon gritos de personas.
Fuentes ministeriales no quisieron dar más información del caso, menos del móvil en torno al crimen del magistrado.
Tampoco hubo ninguna comunicación de la Fiscalìa General del Estado sobre las probables líneas de investigación y sobre alguna pista de los autores materiales e intelectuales.
Solamente se supo que fueron seis los impactos de bala que recibió el magistrado.
Y se confirmó que peritos de la Fiscalía Regional de Acapulco encontraron 13 casquillos percutidos de un pistola calibre 9 milimetros.
Los trabajadores del quinto piso del inmueble donde laboraba el magistrado no dieron información y guardaron hermetismo.

Es escenario recurrente de violencia el sitio donde es asesinado el magistrado

Yee Trujillo

La zona turística del fraccionamiento Las Playas, donde anteayer fue asesinado el magistrado y ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edmundo Román Pinzón, ha sido escenario de diversos hechos de violencia, a pesar del aparatoso despliegue y refuerzos de las Fuerzas Armadas y policías en la ciudad en los últimos años.
En abril del año pasado, una balacera en plena playa Caleta y en medio de los bañistas dejó cuatro muertos: uno fallecido en la franja de arena, un vendedor de mariscos de un puesto ambulante cuyo cuerpo quedó en el acceso, así como un adolescente de 17 años y una vendedora de pollo que vivía en la colonia Emiliano Zapata, quienes fallecieron en hospitales. Además de dos mujeres turistas y dos hombres heridos en la franja de playa por disparos en las piernas y brazos.
Hace menos de dos semanas, el sábado 30 de noviembre, un hombre fue encontrado asesinado con torniquete en la calle Alta Caleta, colindante con la avenida Costera.
El 8 de noviembre un prestador de servicios turísticos fue perseguido y asesinado a balazos, en la zona turística de playa Caletilla, a metros de la avenida Costera y el mercado Santa Lucía, donde también había turistas.
El 14 de octubre hombres armados quemaron el famoso restaurante La Cabaña ubicado en la playa, hacia atrás de donde se ubica la avenida Gran Vía Tropical, donde están los juzgados de donde salió el magistrado.
Cuatro meses antes un hombre fue herido a balazos cuando caminaba en la avenida Costera, frente a los restaurantes de Caletilla y el mercado.
En otro de los hechos, a inicios del año, el 9 de enero fue quemada una camioneta Urvan en la terminal ubicada en la misma zona del fraccionamiento, frente al mercado de Santa Lucía.
En el verano del año pasado, el 1 de julio, un hombre fue asesinado a balazos frente al hotel Acamar, ubicado a unos 150 metros de los juzgados, lo que también causó el asombro de turistas.
El 24 de marzo del 2023 otro hombre fue asesinado con arma de fuego en la zona de Caletilla, en la avenida Circunvalación, cerca de la Costera.