Karina Contreras
El arzobispo de la arquidiócesis de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, convocó al colectivo Guerrero es Primero, al grupo Sentimientos del Sur y a Acapulco por la Paz, donde están aglutinadas organizaciones de la sociedad civil, así como al gobierno, a construir una gran plataforma y elaborar una sola agenda para formar una sociedad civil responsable y participativa en los grandes cambios que requieren México y Guerrero.
En una conferencia de prensa en el hotel Calinda al concluir un taller dirigido a sacerdotes, a monseñor Garfias Merlos se le preguntó sobre la decisión de las autoridades de combatir la inseguridad con más policías, a lo que respondió que cree que éstas están “buscando cumplir con su responsabilidad y hasta este momento ellos consideran que es dando más protección con policías, con fuerzas armadas para poder dar la confianza y tranquilidad al pueblo”.
Pero añadió que como Iglesia “insistimos en que ayudando a que las personas se pacifiquen en su interior y podamos ir haciendo que se logre tener la confianza y seguridad sin la necesidad de las armas, pero todo eso conlleva a un proceso de tiempo para ir haciéndolo, para que todos vayamos involucrando”.
En un comunicado que leyó antes de las preguntas, Carlos Garfías dijo que la realidad de la inseguridad y violencia es compleja y multidimensional, y no se puede, sin más, atribuirla a una sola causa porque hacerlo sería ingenuo y llevaría a tener una única solución a una problemática tan vasta y complicada.
Añadió que es conveniente abordar la compleja realidad de la violencia que se vive en México desde un “enfoque de salud pública, que permita asegurar para el mayor número de personas el beneficio de la seguridad y de la paz”.
Indicó que reconocerlo como un problema de salud pública implica reconocer que la solución para erradicarlo debe ser multidimensional; que requiere un diagnóstico interdisciplinar que identifique los principales factores de riesgo sobre los que hay que intervenir y es necesaria la cooperación de todos los sectores públicos y sociales para poder abordar el problema de la violencia mediante la acción colectiva.
Hizo un llamado al próximo gobierno estatal y a los ayuntamientos para cumplir con la encomienda de los ciudadanos, y dijo que aunque sabe que la misión que tienen no es fácil, la seguridad debe ser una tarea primordial.
Añadió que el problema no es sólo de seguridad, sino de salud pública, y que como iglesia en Guerrero ofrecen la colaboración a través de una campaña seria y profunda de perdón y reconciliación.
Planteó que los 19 centros de escucha se conviertan en centros de perdón y reconciliación para atender a las víctimas.
Dijo que el país y el estado necesitan una sociedad civil fuerte, capaz de incidir en la vida pública y participar decididamente en la solución de los graves problemas que padece y que se están expresando en una profunda crisis social y política, que es estructural y “que no tiene salida en el corto plazo”.
Subrayó que el problema no tendrá salida sin la participación de la sociedad civil.
Indicó que por eso las iniciativas deben ser plurales, heterogéneas, abiertas al diálogo, representativas de la sociedad civil y orientadas al bien común.
Añadió que una sociedad civil responsable y participativa no surge por generación espontánea, pues es necesario formarla, desarrollando en ella tres capacidades que son el “conocimiento de la realidad, la responsabilidad social y el sentido y compromiso con la justicia social”.
Indicó que por eso hace un llamado al gobierno, a las iglesias y todas las instituciones y organismos de la sociedad civil a que “construyamos una gran plataforma y elaboremos una misma agenda”.
Ya en preguntas y respuestas, al cuestionarle sobre la violencia que hay y que no cesa, el arzobispo insistió en la importancia de la participación ciudadana y un involucramiento en donde todos puedan comprometerse, cada quien desde las responsabilidades y competencias que tiene, “las autoridades respondiendo a lo que ellos les toca, nosotros como iglesia fomentando el tema de perdón y reconciliación, otras organizaciones desde sus ámbitos propios, pero todos colaborando podemos ir creando condiciones para que en un momento dado pueda dejar de haber tanta expresión de fuerzas malas”.
Consideró que a los que generan la violencia “tenemos que seguir haciendo el llamado para que dejen de generar la violencia, creo que es un tema que tiene que ver mucho con quién provoca la violencia y tenemos que insistir y de alguna manera también poder ofrecer a ellos la disposición para que ellos mismos puedan hacer un proceso de cambio y dejen de generar todo ese ambiente de violencia que genera tanto miedo y tanta inseguridad en las personas”.
Indicó que es la autoridad quien debe organizar a la sociedad.
Sobre las medidas de seguridad que han implementado las autoridades, monseñor Carlos Garfías indicó que a nivel policial no tiene mucho que recomendar porque no conoce el tema, y que sigue insistiendo que como iglesia quieren colaborar en la atención de las víctimas de la violencia y en general dar educación, capacitación para que de alguna manera se protejan unos a otros, “tenemos que implementar capacitación para toda la sociedad para que las personas sepan cuidarse y yo creo que son importantes los protocolos de seguridad y se tendrán que ir dando de las diferentes formas”.
Indicó que iniciativas como Guerrero es Primero y Acapulco por la Paz, entre otras, están conjuntando organizaciones, instituciones y son parte de la sociedad interesada en buscar ayudar a que se puedan generar condiciones de seguridad y confianza.
—¿Han fallado en materia de seguridad las diversas autoridades en los últimos años? –se le preguntó.
—Yo creo que el gobierno hace sus esfuerzos, hacen sus planteamientos y les van dando diferentes modalidades en el empeño de poder generar seguridad, y yo creo que cada quien está haciendo su mejor esfuerzo, yo insisto mucho que en la medida que podamos involucrarnos, toda la sociedad, podremos avanzar; hay un tema que puede ser muy interesante y que es también buscar la comunicación directa con quienes generan la violencia y hacer la conciencia en ellos de hacerles ver la gravedad del daño que provocan.
—¿Sería con un pacto entre gobiernos y criminales?
—No, es hacerles llegar el mensaje de la conciencia del daño que hacen.
Sobre si tenía cifras de secuestros o extorsiones, monseñor Carlos Garfias respondió que “gracias a Dios no ha habido ningún secuestrado y extorsionado, en lo que se tiene de la arquidiócesis no hay datos de que a los sacerdotes se les haya hecho eso”.
En el tema de qué opina sobre que el ex fiscal Iñaky Blanco dejó escapar al ex secretario de seguridad pública de Iguala, Felipe Flores, según el actual fiscal Miguel Ángel Godínez, señaló que “si realmente tienen evidencias, si tienen pruebas de lo afirmado habrá que proceder institucionalmente, yo creo que hay instancias propias para este tipo de investigaciones; si quien está dando seguimiento a la investigaciones pues tendrá que buscar toda objetividad de esta investigación”.