19 agosto,2018 4:15 am

Innovan jóvenes mezcaleros guerrerenses sin traicionar el proceso tradicional

Texto y foto: Alejandro Guerrero
Iguala, Guerrero, 19 de agosto de 2018. Productores de mezcal artesanal de la zona Norte se han topado con el poco valor que la gente le da al producto al no pagar el precio que estiman que va de los 160 a los 250 pesos por litro, además de la competencia de mezcales de mala calidad que son vendidos a menor precio y hasta licores de sabor que se comercializan como mezcal a menor precio y que son más vendidos.
En la tercera edición de la Feria del queso y el mezcal realizado en este municipio, se logró platicar con dos jóvenes que se han independizado de sus padres en la tradición de producción de mezcal, los retos a los que se han enfrentado son similares.
Francisco Miranda Miranda, de 21 años, considerado el productor de mezcal más joven del estado. Concursa por el Mérito Juvenil en emprendimiento. Es estudiante de Comercio Internacional y Adunas.
En la Feria del queso y del mezcal él presentó un mezcal diferente e innovador, siendo los únicos productores en México que tienen mezcal con infusión de flor de Clitorea ternatea (azul violeta), una planta proveniente del Asia tropical que es usada en la medicina tradicional como estimulante del cerebro, sedante, antiestrés, anticonvulsivos y antidepresivos, y en México como forraje para ganado debido a su alto nivel proteínico.
La aplicación de esta flor al mezcal le da un color único, un azul violeta que no altera su sabor y sí mejora su presentación. El proceso de producción de su mezcal es totalmente artesanal, con horno de piedra y sin uso de químicos ni levaduras.
Menciona que como productor independiente de su propia marca, Bigote de Oro, está produciendo cerca de 5 mil litros de mezcal en una temporada de tres meses que se da cada año, “no producimos cantidad pero sí calidad”.
Como productores de maguey y de mezcal, también son distribuidores del producto en otros estados del país como Chihuahua y Monterrey. Tienen viveros del tipo de maguey espadín oaxaqueño, Cupeatra, maguey manso y silvestre que es propio de la región.
Explicó que el proceso de producción dura tres meses continuos, el cual se hace una vez al año, “hacer mezcal es una friega y un arte, para que llegue alguien y pida cuánto es lo menos por el mezcal”.
Pidió que la gente debería darle ese valor agregado al mezcal por lo complejo de su producción.
Menciona que por el proceso de fermentación y destilación del maguey, el corte de leña y las piñas del maguey, así como que el horno tenga el fuego adecuado, las jornadas son de tiempo completo por 48 horas durante tres meses, es decir que durante ese tiempo unos 15 o 20 trabajadores se dedican a la producción del mezcal por tiempo completo.
“Yo invitaría a la gente que valorara un poquito más el trabajo de los productores de mezcal artesanal”.
Menciona que en su caso sí ha recibido apoyos por parte de programas del gobierno del estado, ganó el concurso de Networking del Instituto Guerrerense del Emprendedor para producción.
Por separado, Dania González, de 23 años, estudiante de ingeniaría en informática, lleva tres años en el cultivo de maguey, una tradición que heredó de sus padres que llevan más de 10 años en la producción de mezcal. Se independizó con miras a expandir más el negocio familiar y llegar a la venta fuera de Guerrero y de manera internacional.
Su situación contrasta con la de Francisco Miranda, pues ella señala que en los tres años que lleva de manera independiente no ha logrado conseguir algún apoyo del gobierno, pues a pesar de que ha metido proyectos en la Sagarpa, en el programa El Campo en nuestras Manos, le han sido rechazados por falta de recursos “es mucho dinero el que nos piden”, y en otras porque falta información en los documentos que presentan y los requisitos que solicitan las dependencias son demasiados.
Ella solicitaba apoyos económicos para poner plantación de maguey, y que además buscaba recursos para la renta de 2 hectáreas de terreno donde cultivo unas 3 mil plantas que ella misma ha empezado a sembrar.
Indicó que al principio la inversión es mucha para la producción de mezcal, porque si no se tiene la planta ésta se tiene que comprar, y cada planta cuesta entre siete y ocho pesos, a eso se agrega la renta de terreno (cuando no se tiene), cercar el predio y pagar para plantar los magueyes de la variedad espadín que es el más común y más resistente para el clima de esta región. Una planta de maguey, dice, produce al menos un litro de mezcal y a una hectárea le caben cerca de mil 500 plantas.
De eso deben esperar siete años para que madure la penca de maguey y empezar a ver su producción y ganancias.
Otro factor al que se enfrentan es la amplia competencia que ya hay en el mercado del mezcal, porque hay personas que venden el producto más barato y de menor calidad, “muchas veces la gente compra donde hay menor precio y no ve la calidad”. Además, se han enfrentado a la venta de licores de sabores que sus productores hacen pasar como mezcal, “lo que nosotros buscamos es vender calidad y no cantidad”.
De la certificación, destaca que en el caso de ellos como pequeños productores no les conviene registrar la marca, porque además de que es costoso el proceso que cuesta unos 50 mil pesos, tienen que hacer el trámite en Oaxaca con los reguladores de mezcal, pasar ciertas pruebas y además darse de alta en Hacienda que se tendrían que pagar impuestos, “es mucho para una pequeña producción, primero necesitas tener la materia prima y después lanzarte con una producción a gran magnitud”.