
Río de Janeiro, Brasil, 10 de noviembre 2017. La Fórmula 1 vuelve este fin de semana a su casa en Brasil, el circuito de Interlagos en Sao Paulo, pero fue en el autódromo de Jacarepaguá de Río de Janeriro donde el automovilismo brasileño vivió sus mejores años.
La máxima categoría del automovilismo mundial siempre tuvo preferencia por fijar domicilio en Interlagos, pero entre 1978 y 1989 con excepción de 1979 y 1980 en que volvió a Sao Paulo eligió como residencia la tropical y siempre distendida Río de Janeiro.
El circuito de Jacarepaguá llevaba ese nombre debido a que fue construido en el barrio homónimo, en la zona oeste de la “Ciudad Maravillosa”.
Con el paso de los años cambió su denominación Nelson Piquet, en un más que justo homenaje al triple campeón del mundo, pero jamás dejó de ser conocido por todos en Brasil por el nombre de su barrio.
El debut de Jacarepaguá como hogar de un Gran Premio fue en 1978 y el argentino Carlos Reutemann, a bordo de un Ferrari, fue quien subió a lo más alto del podio.
Las estadísticas dicen que fue el francés Alain Prost quien más veces ganó en el autódromo con cinco triunfos (1982, 1984, 1985, 1987 y 1988), que el inglés Nigel Mansell fue el último en vencer en 1989 y que el italiano Ricardo Patrese hizo la vuelta más rápida del circuito, también el año en que Jacarepaguá dejaba de ser el domicilio brasileño de la Fórmula 1.
Además, para quien guste de los datos técnicos, será fundamental recordar que el circuito medía 5.031 kilómetros, pero nada de eso es importante comparado a la época que remite la pista.
Jacarepaguá es del tiempo en el que en la Fórmula abundaban pilotos que, además de grandes condiciones técnicas, tenían fuertes personalidades fuera de la pista, lejos de la corrección de los pilotos actuales, atados a contratos de imagen con sus sponsors.
El autódromo de Río de Janeiro es, también, el fin de la etapa “romántica” de la Fórmula 1. Es el tiempo en que realmente comenzaron a ser tomadas en serio las normas de seguridad en categoría, ya que hasta por lo menos la primera mitad de la década del 1980 el riesgo de muerte para los pilotos era bastante alto.
Fotos y videos de las carreras en Jacarepaguá son, al mismo tiempo, testimonios de una Fórmula 1 de escuderías que ya no están, como Tyrrel, Brabham, Toleman o Arrows. La época de la categoría en Río es la última antes de la entrada de la sofisticada tecnología en el automovilismo, a partir de cuando solo los equipos de abultados presupuestos pasaron a tener chances de ganar grandes premios o campeonatos.
Quiso el destino que Jacarepaguá no haya sido benévolo con los pilotos locales, ya que Nelson Piquet es el único que logró ganar, en 1983 y en 1987. Incluso Ayrton Senna vio cómo su gran rival Prost ganaba en sus narices en tres oportunidades.
La vuelta de la Fórmula 1 a Sao Paulo en 1990 fue el comienzo del fin del circuito. Ganó una vida extra como parada del campeonato del mundo de motociclismo entre 1995 y 2004, pero la suerte ya estaba echada.
Primero vio cómo era reducido por los Juegos Panamericanos Río 2007, ya que en una parte del autódromo se construyeron estadios para la cita panamericana.
Aún así resistió, al recibir pruebas locales y como pista de alquiler para quien quisiese darse el gusto de intentar emular a Piquet o Senna.
Cerró sus puertas definitivamente en 2012 y el golpe de gracia vino con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Lo que sobraba del viejo circuito se transformó en el Parque Olímpico.
Paradójicamente, poco más de un año después de la cita, el Parque también está en estado de semiabandono.
Texto:DPA/Foto:F1 (Facebook)


