23 septiembre,2022 5:08 am

Jarvis Cocker: cambiar el mundo con pop

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Adán Ramírez Serret

 

Sé que suena extraño el título de este artículo, incluso puede parecer provocador. Pero no busca serlo, busca ampliar el horizonte de los libros. Porque, en primer lugar, el mundo ya ha sido cambiado por el pop, no sé si muchas veces, pero algunas sí. Un ejemplo pueden ser Bob Dylan, Los Beatles o Los Rolling Stones. El mundo es uno y otro antes; después de esta música que en palabras de Win Wenders hizo sentir a los jóvenes menos solos. Esto si pensamos en la música, porque si lo ampliamos a la cultura pop, hay muchísimos ejemplos.

Recuerdo que en una entrevista que le hicieron a Gilles Lipovetsky, le preguntaron si acaso el monstruo del capitalismo había traído algo bueno al arte, a lo cual respondió el filósofo que el cine era un gran ejemplo, es masivo, es multimillonario y ha aportado infinidad de obras de arte.

Me gusta pensar que el arte no habita necesariamente en los museos ni que la literatura sólo la pueden hacer de manera exclusiva escritores desde un escritorio. Sin duda pienso en la propia poesía de la música pop, en Bob Dylan, claro; pero también en infinidad de canciones, sin importar el género musical, que han cambiado, con su música y letras, la vida de muchísimas personas. Por eso ahora me parece interesante traer una obra diferente a esta sección de libros.

Pop bueno, pop malo: un inventario es el título del libro del cantante de rock británico Jarvis Cocker (Sheffield, 1963). Se trata de una obra original, en donde no busca reivindicar el pop, sino hablar de su construcción como creador. La manera en la cual un niño inglés de escasos recursos de un pequeño pueblo en el interior de Inglaterra llegó a componer canciones exitosas mundialmente y a él mismo a convertirse en una estrella de rock.

Jarvis Cocker no se jacta de ser un escritor, ni mucho menos un prosista. No se pone el saco de escritor para hacer su libro, si no que comienza por relatar de manera relajada, coloquial, lo que tiene el desván de su casa y le sirve de inspiración. Se trata de un pequeño ático de un metro de alto en donde ha guardado cosas durante muchos años. Así que el libro es la exploración de esos objetos.

Es un salto al pasado en donde decidirá qué desea conservar y qué se irá a la basura. En el inter, nos contará la historia en gran parte de su vida y de sus gustos, pero sobre todo su obsesión por Pulp, el proyecto que desde joven lo obsesionó.

Lo primero que aparece en el desván son unos chicles de hace 20 años, no sabe qué hacen allí, así que los tira. Sigue sacando otros objetos extraños, hasta que muestra un cuaderno que tuvo en la adolescencia en donde aparece por primera vez la palabra Pulp.

Jarvis Cocker logra de manera sencilla muchas cosas muy difíciles. Nos muestra que todo comienza con una obsesión. Lo primero qué se planteo fue cómo se iba a vestir su grupo. Lo confiesa con un tanto de embarazo, pero luego recuerda que en el momento cuando lo pensó: finales de los 70. El Punk estaba en plena ebullición y una parte fundamental de este género, era vestirse para provocar.

Este libro demuestra que ser creativo es ir en contra de los prejuicios. Cocker confiesa que siempre le ha encantado la música pop, que para él es imprescindible sentir un cosquilleo en el cuello cuando escucha música sin importar el tipo que sea.

Lo mejor es que para leer este libro no es necesario saber nada de rock, ni de Pulp, ni de Jarvis. Pues cuenta el origen de toda creación que son las pulsiones que sentimos todos: el amor, el sexo y las ganas de triunfar. Sin importar si es bueno o malo lo que amamos.

Jarvis Cocker, Por bueno, pop malo: un inventario. Ciudad de México, Sexto Piso, 2022. 355 páginas.