
Texto: Tatiana Maillard/ Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México, 23 de mayo de 2018. Para Alma Guillermoprieto, la crónica es un espacio de silencio en medio del ininterrumpido ruido cotidiano que no permite escuchar con claridad.
La crónica es el espacio del pensamiento y del entendimiento que avanza a paso lento.
Recientemente galardonada con el premio Princesa de Asturias, Guillermoprieto, periodista mexicana y una de las fundadoras de la Escuela de Nuevo Periodismo de la Fundación Gabriel García Márquez, se presentó la tarde de ayer para charlar con la escritora Rosa Beltrán en la sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.
Ante un auditorio conformado principalmente por jóvenes, Guillermoprieto repasó las razones que la llevaron a dedicarse al periodismo, la crónica y la semblanza desde la década de los 80.
Pero antes del periodismo, fue la danza, recordó. Guillermoprieto perteneció a la compañía de Merce Cunningham y vivió en Cuba para dar clases de danza. Aquí, destaca, fue donde descubrió su necesidad de retratar historias.
Sus primeras coberturas ocurrieron en Centroamérica, donde dio cuenta de la Revolución Sandinista en Nicaragua. A partir de entonces ha ramificado los temas de su interés: de las crónicas sobre la vida en el Bordo de Xochiaca, en Ciudad de México, a la cobertura de la elección presidencial de Perú, con Alberto Fujimori y Mario Vargas Llosa como candidatos.
Sobre su proceso de selección de temas, la periodista aseguró que aquello que le guía no es otra cosa más que la angustia.
“Es por angustia. Te levantas por la mañana y te preguntas a qué vas a dedicar los próximos 30 días. ¿En qué vas a invertir tu tiempo? Tienes que estar atento, no a la nota sino al fragmento de mundo que te corresponde ver”.
También se refirió a la discriminación por motivos de género que sucede en contra de las mujeres periodistas. Relató que, cuando estaba trabajando en Brasil, alguna vez uno de sus entrevistados la recibió fumando puro y observando un partido de futbol, sin mirarla directamente cuando respondía sus preguntas.
“Durante mucho tiempo pensé que no había un trato diferenciado conmigo por ser mujer. Pero ahora me doy cuenta de cosas como ésa: si yo hubiera sido un hombre, jamás me habrían tratado de esa manera. Por otro lado, rara vez tengo la posibilidad de entrevistar a un ministro. Me cansé de solicitar entrevistas y que no me las dieran. Ya no lo hago”.
En lugar de buscar a los políticos optó por “retratar el circo político y la vida de la gente”.
Guillermoprieto también manifestó que vivimos en el tiempo de la rabia y que los jóvenes se inclinan por la vida criminal no es únicamente por el dinero, también está el privilegio de la adquisición de bienes de consumo.
“En el capitalismo nunca tienes suficiente. Y si eres pobre, no has tenido nada. No es sólo la injusticia la que produce a los muchachos de las pandillas, sino el deseo desatado de los bienes de consumo y la certeza de que van a morir”.
Sobre las razones por las cuales considera que la crónica es necesaria, la periodista manifestó que “es una forma de mantener la esperanza”.
Además del premio Princesa de Asturias, Guillermoprieto fue reconocida con el premio Ortega y Gasset de periodismo en 2017. Entre sus libros se cuentan los títulos El año en que no fuimos felices (1998), Al pie de un volcán te escribo (1995), Las guerras en Colombia (1999) y, recientemente, Los placeres y los días (2015).


