
Acapulco, Guerrero, a 27 de abril de 2026.- Ante la próxima celebración del Día del Trabajo, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, alertó que como manifestaba el papa San Juan Pablo II, no tener uno es negativo en lo sicológico y peligroso, sobre todo para los jóvenes y quienes tienen una familia que mantener.
Reconoció a los empresarios que han conservado o creado empleos tras los huracanes y sismos, sostuvo que para ello la autoridad debe crear condiciones de seguridad y de confianza. Lamentó la gran y dolorosa sangría que hay por las extorsiones.
En su video, titulado Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo, compartido en Facebook este domingo, explicó que desde la fe bíblica trabajar es la manera de cooperar con Dios en la creación, en el hogar en el que todos pueden vivir y de donde pueden vivir de manera honesta, sirviendo a los demás, que por ello el desempleo y subempleo no son sólo un problema económico, sino humano, porque como decía el Papa: “Quien tiene trabajo, se siente útil, valioso, empeñado en alguna cosa que da valor a la propia vida”.
Acentuó que en la actualidad encontrar una fuente de empleo, que permita a la familia vivir de manera digna, es “una necesidad muy sentida”, y que no puede considerarse trabajo “ninguna actividad que causa daño o degrada a las personas, aunque produzca grandes ganancias”, porque la labor debe contribuir al desarrollo integral de la comunidad.
El prelado católico reconoció que “ha sido grande” el esfuerzo de las autoridades y la sociedad en la reconstrucción, en clara referencia a los huracanes Otis y John, así como a las familias de turistas que llegan en busca de descanso y tranquilidad, lo que ha dado la posibilidad a muchas personas de trabajar e ir saliendo adelante.
Reconoció de nuevo y agradeció a los empresarios que en esos tiempos de crisis han conservado puestos de trabajo lo mejor remunerados posible, “en muchos casos sacrificando ganancias”, así como el esfuerzo de las autoridades y la sociedad en la reconstrucción y dotación de servicios. También envió “una palabra de motivación” para quienes pueden invertir y crear nuevos puestos de trabajo bien remunerados, porque contribuyen a fortalecer el tejido social.
“El servicio de autoridad en la sociedad incluye el crear aquellas condiciones de seguridad y de confianza que permitan la creación y conservación de puestos de trabajo, dignos y bien remunerados. Ha sido muy grande y dolorosa la sangría, no sólo económica, causada por la extorsión, el cobro de piso, de cuota”, señaló.
El arzobispo llamó a no desistir en el empeño como sociedad, para que cada persona cuente con los recursos necesarios para su propio desarrollo, para que con su esfuerzo y creatividad pueda sostener su vida porque, citando al papa Francisco, “ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo”.
A los padres y abuelos les reiteró la invitación de transmitir a sus descendientes las destrezas y habilidades con las que han salido adelante, en referencia los oficios.
Yee Trujillo


