
Presenta la académica universitaria y pionera en temas sobre perspectiva de género de la UAG conferencia sobre el tema en el Fuerte de San Diego como parte del programa del Festival de la Nao
Acapulco, Guerrero, 14 de noviembre de 2025. La académica y pionera en temas sobre perspectiva de género en la Universidad Autónoma de Guerrero, Alejandra Cárdenas Santana, lamentó que la historia que se nos cuenta en torno a La Nao y Acapulco durante la Nueva España, haya borrado a las mujeres y en especial a aquellas de origen africano que fueron explotadas por lo que aseguró, es necesario investigar y dar a conocer su existencia por que forman parte de nuestro legado cultural.
Durante la conferencia Las mujeres también llegaron en La Nao que ofreció ayer en el Museo Fuerte de San Diego y como parte de las actividades del XVIII Festival Internacional La Nao Acapulco 2025 recordó que Acapulco durante el Virreinato fue sin duda un sitio importante, un puente entre Filipinas y España, y que siendo un corredor comercial hay certeza de que también se comerciaban seres humanos traídos principalmente de África.
El galeón de Manila llegaba a Acapulco con mercancías de todo el Oriente, relató, “y esto no se dice: en Acapulco hubo compra-venta de esclavos”.
De hecho, reveló hay documentos que prueban la llegada de esclavos al puerto y existieron prohibiciones en el sentido de que estaba prohibido tener más de cuatro y que su precio era similar al de una casa promedio.
Las personas que llegaron a nuestro país esclavizadas provenían de Congo, Angola y Mozambique principalmente, dijo ante un auditorio lleno y señaló que por supuesto, que entre esos esclavos había mujeres.
Quien es doctora emérita, comentó que documentos de la época como el Decreto de San Lorenzo del siglo XVII, mencionan a esclavas “causas de muy graves ofensas de dios y otros inconvenientes que se deben prohibir”, en referencia a los propios viajes de La Nao que llevaban a las esclavas.
De hecho, añadió, en el libro guía de la Inquisición de la Iglesia católica venían descripciones que las asociaban con el diablo y que por su parte, la filosofía de la época, y hasta la fecha, se cree que la razón es propia de los hombres y la pasión, lo corporal, es cosa de mujeres, cuando ambos son características de lo humano, afirmó.
En Acapulco se vendieron esclavos, reiteró, y todos fueron de alguna u otra manera explotados, violentados, y que muchos de estos esclavos fueron mujeres, mujeres que en su mayoría fueron de origen africano.
Ante ello, subrayó la importancia de trabajos como el suyo para sacar del “borramiento” la historia de esas mujeres separadas de sus raíces y que generó en los territorios receptores, en este caso México, nuevas formas de convivencia y resignificaciones a sus formas originales de ser.
La reconstrucción de esos orígenes y de la participación histórica de las mujeres, concluyó, “nos permitirá mostrar los caminos y las contribuciones de las personas invisibilizadas a nuestro legado cultural, a las abigarradas relaciones interculturales que constituyen nuestro pasado y que nos explican lo que hoy somos”.
El resto de la jornada
Con la participación del grupo musical chileno Coihue, dedicado a la difusión de la música tradicional de aquel país, y de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea de la ciudad de México la noche de ayer continuaron las actividades del XVIII Festival Internacional La Nao Acapulco 2025 en el parque de la Reina.
Poco después de las 8 de la noche alrededor de unas 800 personas pudieron disfrutar inicialmente de canciones de Víctor Jara, cantautor chileno asesinado por sus ideales en los años setenta, como muchos aquí en Guerrero en esa misma época.
La partida y Las obreras fueron algunas de las canciones que interpretaron.
Poco a poco, Ojos azules, Casamiento de negros o Charagua fueron otras y a las que se sumarían más del folclor chileno, precisamente, cerrando su participación con clásicos como El cóndor pasa y La paloma.
Luego tocó el turno a la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea de la Ciudad de México –perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura– la cual ofreció una serie de trabajos dancísticos: fragmentos de los ballets La bayadera y de Giselle, ambas obras del repertorio mundial de ballet clásico del siglo XIX, fueron presentados al igual que Profunda incisión, un trabajo de danza contemporánea y tres solos inéditos más de tres bailarines.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


