
Reconocer la aportación de mujeres periodistas y activistas es el objetivo fundamental, explicó Lucía Lagunes, directora de CIMAC
El Sur / Ciudad de México, 14 de noviembre de 2025. En México, informar y defender la verdad sigue siendo un acto de valentía: este fue el mensaje central que transmitieron en la Cámara de Diputados periodistas y defensoras de derechos humanos convocadas por Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC) este miércoles, durante la presentación del libro Hilando historias, tejiendo esperanza, una recolección de testimonios de vida y resistencia de 29 mujeres de Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Oaxaca y San Luis Potosí.
El encuentro convirtió uno de los salones del Palacio Legislativo de San Lázaro en un espacio de memoria y reconocimiento. A lo largo de más de dos horas, comunicadoras y activistas reflexionaron sobre el papel de las mujeres en la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y la justicia.
La periodista Lucía Lagunes Huerta, directora de CIMAC, explicó que el libro nace en un contexto de violencia estructural que afecta en especial a las mujeres que se dedican a infromar o a la defensa del territorio. “En el último sexenio se documentaron mil 189 casos de agresiones contra mujeres periodistas, un aumento de 117 por ciento respecto al periodo anterior”, advirtió al citar el informe Las formas del asedio. Violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador.
En el acto participó también Zoé Janina Pauli, oficial de Derechos Humanos del Alto Comisionado de Naciones Unidas, quien ofreció cifras que dimensionan la situación: desde 2016, el organismo ha registrado 367 agresiones contra periodistas y personas defensoras, 80 de ellas mujeres. “No son sólo números. Son vidas interrumpidas, proyectos en riesgo y familias que viven bajo amenaza”, señaló.
Lagunes subrayó la necesidad de escuchar de viva voz a las protagonistas de estas historias, mujeres que enfrentan el miedo y un entorno precario para seguir contando. Entre ellas, las periodistas María José Puentes Zavala, de San Luis Potosí, y Verónica Espinoza Villegas, de Guanajuato, y la defensora jalisciense María González Valencia, quienes reflexionaron sobre los retos que implica ejercer la verdad en un país en el que impera la impunidad.
Desde Oaxaca, la abogada feminista Yésica Sánchez Maya, integrante de Consorcio Oaxaca, describió al libro como “una red que une generaciones y territorios”. A través de la pantalla, recalcó que “refleja la colectividad de un proceso que resignifica las otras caras de las defensoras y periodistas, las que conectan y cuidan ante las realidades del país”.
Con portada en verde, morado y blanco, colores que evocan esperanza, transformación y feminismo, Hilando historias, tejiendo esperanza rinde homenaje a 11 mujeres asesinadas, ocho fallecidas por el desgaste de su trabajo y a aquellas que permanecen desaparecidas, como Sandra Domínguez, cuyo caso en 2024 conmovió a las redes feministas.
La periodista María José Puentes Zavala compartió que escribir su historia significó romper un paradigma profesional. “Nos enseñan que no debemos ser parte de la historia, pero este libro nos recuerda que también tenemos derecho a contar lo que vivimos”, dijo.
Agradeció el acompañamiento de CIMAC y de las defensoras de víctimas de feminicidio con quienes ha trabajado en San Luis Potosí. “Nombrarnos entre nosotras también es resistencia”, afirmó.
Desde Guanajuato, Verónica Espinoza Villegas advirtió que “ser periodista hoy en México y colocar la verdad en la esfera pública siendo mujer implica grandes riesgos”. Y agregó: “Yo no tejo ni bordo, pero de alguna manera lo he hecho con este libro. Nos hemos acompañado, hemos estado juntas para contar estas historias”.
Aunque el país vive un momento de cambio político, expuso, los discursos de descrédito y la violencia de género siguen afectando a las reporteras. Su labor, a menudo invisibilizada y desacreditada por autoridades, requiere reconocimiento social y sobre todo, exigió, medidas efectivas de protección.
La periodista subrayó la importancia del libro, que da cuenta de la supervivencia de mujeres defensoras y periodistas en condiciones extremas de riesgo, desigualdad y violencia. Como en Guanajuato, donde son principalmente mujeres quienes encabezan la búsqueda de personas desaparecidas y enfrentan amenazas y desapariciones.
Por lo anterior, concluyó, el libro es un documento fundamental que no sólo recopila las experiencias de estas mujeres, sino que también llama a la acción para garantizar que sus esfuerzos no queden en el anonimato ni en el riesgo constante, que defender los derechos humanos deje de ser una actividad peligrosa para ser protegida y valorada.
Sin periodistas independientes no hay democracia
En su turno, Lucía Lagunes cuestionó cómo sería la cobertura periodística sin los medios que luchan por su autonomía editorial. Recordó que desde el siglo pasado las periodistas han abierto espacios de resistencia en medios independientes, muchas veces con recursos mínimos, pero con un compromiso profundo con la verdad. “Sin estos medios, la democracia no existiría tal como la conocemos”, sentenció.
La defensora María González Valencia, directora del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec), remarcó que Jalisco ocupa los primeros lugares en desapariciones, feminicidios y ataques contra periodistas y buscadoras. “El año pasado asesinaron a nueve personas defensoras, cinco de ellas mujeres. Enfrentamos un contexto donde los mecanismos de protección son insuficientes y la justicia, inaccesible”, denunció.
González añadió que trabaja junto con CIMAC para fortalecer el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras y Periodistas. Entre las exigencias aún vigentes, están la creación de una fiscalía especializada, una visitaduría de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y el reconocimiento legal y simbólico de la labor de las mujeres defensoras.
Desde Chihuahua, Ruth Fierro Pineda, coordinadora general del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), intervino de manera virtual para resaltar el papel de las madres buscadoras, quienes constituyen el 98 por ciento de las personas que impulsan la visibilización de la crisis de desapariciones. “Ellas sostienen la esperanza de México”, enfatizó. “En sus silencios también hay resistencia; acompañan al país que sufre las desapariciones, los despojos y la violencia feminicida.”
Las asistentes coincidieron en que Hilando historias, tejiendo esperanza es una forma de volver a mirarse entre mujeres, de reivindicar el derecho a la palabra y de seguir hilando, desde distintos territorios, la memoria y la esperanza.
“Las leyes no se traducen en protección real”
En entrevista con El Sur al término de la presentación, Lucía Lagunes profundizó en el sentido del libro editado por CIMAC, cuyo objetivo fundamental “es hacer un reconocimiento a la labor de periodistas y defensoras que han aportado de manera muy importante a la construcción de la democracia”.
Afirmó que “sin libertad de expresión y sin defensa de los derechos humanos, las democracias se vuelven frágiles, quebradizas y pueden caer en el autoritarismo”.
Lagunes Huerta recordó que el volumen reúne 29 semblanzas de periodistas y defensoras de Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Oaxaca y San Luis Potosí, además de 22 minisemblanzas dedicadas a mujeres asesinadas, desaparecidas o que murieron a causa del desgaste que implica la defensa de derechos.
El libro, dijo, busca “tejer memoria” y hacer visible lo que significa ejercer la libertad de expresión lejos de los centros de poder.
La directora de CIMAC destacó la relevancia de haber presentado la obra en la Cámara de Diputados: “Nos parecía muy importante que fuera este el espacio donde las voces de las defensoras y periodistas se escucharan directamente. Es un lugar de toma de decisiones y ahí es donde deben estar las realidades que enfrentan quienes defienden derechos humanos y hacen periodismo independiente”
Además, reconoció que, pese a la existencia de leyes y del Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras y Periodistas, la violencia continúa y las instituciones locales no siempre responden con eficacia: “Tenemos leyes que en el papel parecen funcionar, pero no se traducen en protección real. Hay entidades donde no existen fiscalías especializadas o donde los mecanismos estatales no operan con perspectiva de género ni con recursos suficientes”.
Señaló que en varios estados, como Jalisco o Guanajuato, las mujeres siguen exigiendo medidas básicas para poder ejercer su trabajo sin temor. “El riesgo no es sólo físico, también es emocional, económico y simbólico. Estas mujeres están poniendo su estabilidad y la de sus familias en juego por defender causas que consideran justas. Son las convicciones las que las sostienen”.
En cada estado: hostigamiento, criminalización, impunidad
En el diagnóstico de Lagunes Huerta, los contextos de riesgo varían entre regiones, pero comparten un “hilo conductor”: la falta de reconocimiento a la labor de quienes defienden derechos y hacen periodismo independiente. “En cada entidad se repiten los patrones: agresiones, hostigamiento digital, criminalización. Y, sobre todo, impunidad”.
Lucía Lagunes insistió en que el libro busca “romper la espectacularidad con la que a menudo se cubre la violencia y poner la mirada en los procesos cotidianos de resistencia. Lo que ocurre en Michoacán también ocurre en Oaxaca, en Guanajuato, en Chihuahua. Sólo deja de ser noticia cuando algo más atroz ocupa el lugar. Esa normalización es lo que tenemos que combatir desde la palabra y la memoria”.
También retomó la experiencia de la defensora María González Valencia, de Jalisco. “Ella nos hace ver que el trabajo de defensa se realiza en escenarios donde el peligro es constante. Por eso es urgente fortalecer las leyes locales, crear fiscalías especializadas y reconocer la labor de periodistas, buscadoras y defensoras”.
Finalmente, subrayó que la publicación es un ejercicio de memoria, pero también una forma de exigir políticas públicas que garanticen la seguridad y la libertad de quienes cuentan la historia del país desde la resistencia. “Cada testimonio es un recordatorio de que la libertad de expresión no es un privilegio, es un derecho humano. Y defenderlo nos compete a todas y todos”.
Combatir las violencias físicas, sexuales, digitales
Entrevistada por El Sur, María González, directora del Imdec, destacó los alarmantes niveles de violencia en Jalisco, donde el año pasado fueron asesinadas nueve personas defensoras, cinco de ellas mujeres, y cuatro de ellas centradas en la defensa ambiental y territorial.
La especialista enfatizó que estas cifras sitúan a México entre los países más peligrosos de América Latina para quienes luchan por la tierra y los bienes comunes, y resaltó que la mayoría de estas agresiones –físicas, sexuales, digitales– afectan a mujeres, un reflejo del contexto de desigualdad y violencia de género que atraviesa el país.
González mencionó también la necesidad de articular esfuerzos entre mujeres, periodistas y madres buscadoras, para que sea un trabajo colectivo que fortalezca la visibilización y protección de quienes arriesgan su vida por la justicia social y ambiental.
Guillermo Rivera/ Foto: @prensacimac (X)


