10 diciembre,2022 10:21 am

La ONU alerta del riesgo de una hambruna para 48 millones de africanos en 2023

 

Madrid, España, 10 de diciembre de 2022. Naciones Unidas ha alertado  que la cifra de personas que sufren hambre en África occidental y central podría ascender en 2023 a los 48 millones, incluidos nueve millones de niños, si no se ponen en marcha medidas urgentes para abordar la crisis, que alcanzaría de esta forma su máximo histórico.

El último análisis publicado sobre seguridad alimentaria revela que más de 35 millones de personas, incluidos 6.7 millones de niños, no pueden satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y nutrición. Esta cifra supone cerca del ocho por ciento de la población de esta región.

La situación es especialmente preocupante en las zonas afectadas por el conflicto de la cuenca del lago Chad y la región de Liptako-Gourma –Burkina Faso, Malí y Níger–, donde 25 mil 500 personas sufrirán hambre catastrófica durante la temporada de escasez que va de junio a agosto de 2023, periodo en el que se agotan las reservas de alimentos de la cosecha anterior.

Por ello, la Organización las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han reclamado a los gobiernos de toda la región que aumenten el apoyo y las inversiones en programas de seguridad alimentaria para reforzar la resiliencia de las comunidades.

“La perspectiva de la seguridad alimentaria y nutricional para 2023 es extremadamente preocupante y esta debería ser la última llamada de atención para los gobiernos de la región y sus aliados”, ha advertido el director regional del PMA para África Occidental, Chris Nikoi.

“Fortalecer la resiliencia de las comunidades debe convertirse en un enfoque singular y colectivo para todos nosotros si queremos sacar esta situación del precipicio antes de que sea demasiado tarde”, ha resaltado.

De hecho, pese a las buenas perspectivas de cosecha, la mejora de la situación del mercado y el aumento de las estimaciones de producción de cereales en toda la región, la inseguridad alimentaria y la desnutrición persisten y se están extendiendo desde el Sahel hacia los países costeros debido a la persistente inseguridad, las crisis climáticas, los altos precios de los alimentos, las consecuencias económicas de la COVID-19 y el impacto del conflicto en Ucrania.

Así, en Benín, Costa de Marfil, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Liberia, Sierra Leona y Togo, el análisis revela un aumento del 20 por ciento en la inseguridad alimentaria durante el último trimestre de 2022, en comparación con el mismo período del año pasado.

En Nigeria, 25 millones de mujeres, hombres y niños se enfrentan a una inseguridad alimentaria de moderada a severa, lo que significa que pueden caer fácilmente en una situación de seguridad alimentaria de emergencia si no se ofrece una respuesta inmediata.

Texto: Europa Press