13 febrero,2018 11:47 am

De la playa al hielo: Pyeongchang espera a Ander Mirambell

De la playa al hielo. En esa frase se podría resumir la delirante pero cautivadora historia del español Ander Mirambell, que el jueves disputará sus terceros Juegos Olímpicos de invierno cuando debute en el skeleton de Pyeongchang 2018.

Sus posibilidades de hacer un podio son prácticamente nulas, pero Mirambell aspira a meterse entre los 15 primeros del mundo y subir un escalón más en una carrera deportiva que está desarrollando casi contra natura.

No solo representa a uno de los países más conocidos en el mundo por el sol y la playa, sino que él vive en Barcelona, donde empezó entrenando la subida al trineo en la arena de la costa.

Futbolista de las categorías inferiores del Espanyol y atleta destacado en su juventud, Mirambell soñaba con ser olímpico. Pronto vio que sería imposible lograrlo en verano, así que descubrió el skeleton y, nunca mejor dicho, se lanzó de cabeza.

En eso, precisamente, consiste esta modalidad deportiva en la que los competidores se tiran tumbados boca abajo sobre un trineo por un largo tobogán helado y en la que llegan a alcanzar velocidades de 140 kilómetros por hora.

Inspirado por la película “Cool Runnings” (conocida en España como “Elegidos para la Gloria”), quiso en un principio comprar un bobsleigh y emular al equipo jamaicano de Calgary 1998, pero el skeleton resultó finalmente más económico y sencillo.

En sus primeras carreras, allá por 2005, lo miraron como a un bicho raro, pero el tesón y el carisma del pionero español le ganaron pronto el respeto del circuito.

Ahora entrena en el centro de alto rendimiento de Barcelona, donde empuja un trineo con ruedas. Entre octubre y marzo -si hay dinero- viaja por el circuito, donde ha podido ensayar su cambio en la arrancada, ya que ahora en lugar de empujar el deslizador con dos manos lo hace con una.

En Vancouver 2010 hizo su debut olímpico con un puesto 24, mientras que en 2014 terminó el 26 en Sochi. A sus 34 años, Mirambell aspira en Pyeongchang -donde fue el primer atleta español en llegar- a meterse en la última ronda, a la que acceden solo los 20 mejores, y dejar ahí algunos rivales por detrás. Antes, sin embargo, tendrá que superar las tres rondas preliminares: dos el jueves y otra más el viernes.

El español ha conseguido encontrar su lugar en el olimpismo, pero el invierno es en su país el hermano pobre. “La realidad de nuestra situación es que tenemos un entrenador que tenemos que compartir con Nueva Zelanda y Bélgica, porque España no puede pagar uno”, señaló a dpa.

“Nuestro trineo es de gama media. Cuesta unos ocho mil euros. Pero hay trineos muy caros. El mejor puede costar 40.000. Eso lo dificulta todo”, agregó.

El pilotaje es muy importante, pero en una bajada a tumba abierta que apenas llega al minuto, hay centésimas que pueden robarse con tecnología.

“Hay que mimar el trineo lo máximo posible. Las cuchillas son como los neumáticos de Fórmula 1. Nosotros hemos cogido unas cuchillas que creemos que van a ir bastante bien con estas condiciones de hielo, pero la gran diferencia con los países grandes es que ellos tienen igual 15 juegos de cuchillas y yo tengo solo cinco. Tienes menos margen para probar cosas”, lamenta.

“Es como la Fórmula 1, imagínate que un piloto tiene tres juegos de neumáticos y el resto 15”, dice embutido en un gorro que le protege de los diez grados bajo cero de Pyeongchang. Está muy lejos de la playa de Barcelona, pero todo empezó en la arena.

Texto: DPA / Foto: EFE