11 abril,2019 7:22 am

La sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social era un elefante blanco: Gibrán Ramírez Reyes

Ramírez celebra los 100 primeros días de gestión ante la CISS. Denuncia gastos excesivos de las pasadas administraciones y sobrecostos injustificados. Pretende devolverle su prestigio académico internacional y sanear las finanzas de la institución.
El Sur / Ciudad de México, 11 de abril de 2019. La sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) se había convertido en un enorme elefante blanco; un organismo que pocos recordaban, ausente en el mapa político del México contemporáneo. Así dijo Gibrán Ramírez Reyes la tarde de ayer, en el auditorio Benito Coquet, durante la presentación del informe de los primeros 100 Días de Refundación de la CISS.
Desde el 1 de enero, Gibrán Ramírez se desempeña como secretario general interino de la CISS. Resulta extraño escucharlo hablar ya como funcionario: con no más de 30 años cumplidos – junto a la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, quien también estuvo presente durante el evento–, Gibrán es uno de las cabezas más jóvenes de la actual administración; lejos de disminuirlo, esta característica lo ha dotado de mayor visibilidad:
“Aquí mismo, cercano a mi edad y cercano a la edad de la secretaria Alcalde y a muchos de los subsecretarios de la actual administración, Salvador Allende abogó por una cooperación internacional basada en el respeto a la soberanía nacional, para abolir la miseria y construir un orden social”, expresó en el podio al tiempo que hacía un repaso por la historia de la CISS como un referente internacional en materia de construcción de políticas públicas, donde se discutieran temas como los derechos laborales y el bienestar de la ciudadanía como un aspecto fundamental para la vida en democracia.
En efecto, la sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social parece una institución relegada de la vida pública. Ubicada en la colonia San Jerónimo Lídice, al sur de la Ciudad de México, la CISS está rodeada por un complejo habitacional que responde a un urbanismo que en su momento se permitió instalar decenas de espacios públicos y de recreación, incluyendo cines, teatros, centros culturales, jardines.
“En su momento incluso tuvo un zoológico” recordó Ramírez, “Este complejo arquitectónico fue concebido a partir del concepto de seguridad social como una gran cadena de servicios que permite a las personas gozar de tranquilidad, salud, esparcimiento y educación. Hoy se concibe a la seguridad social como un mecanismo para reducir riesgos sociales o de simple aseguramiento; entonces obedecía al precepto de que cada individuo tenga lo suficiente para sus necesidades.
La idea de que los derechos de los trabajadores, su incorporación a un sistema de seguridad social, era un tema de dignidad humana, de justicia y un motor básico para la democracia fue, desde mediados del siglo XX, lo que animó la labor de la CISS. De la mano de personajes como Eva Perón o Benito Coquet, ex director del IMSS, este organismo brindó asistencia técnica a distintos países e impulsó sistemas de pensiones en todo el continente, además de la incorporación de campesinos, trabajadores independientes o trabajadoras del hogar a sistemas de seguridad social.
“Pero la realidad cambió y los desafíos rebasaron a este organismo”, explica Gibrán Ramírez. “Los viejos saberes se mostraron cada vez más obsoletos, sí, pero también, hay que decirlo, en los últimos años la CISS entró en una etapa crítica. Como muchas instituciones de este país: se corrompió por completo y no quedó nada de lo que alguna vez fue. Dejó de ser una referencia para las 37 naciones miembros, apenas desarrolló investigaciones propias”.
“El cinismo era elevado” concluye antes de enumerar los convenios con sobre costo, los gastos administrativos sin justificar, los sueldos elevados, el comité permanente que costaba más de un millón de pesos, los bonos por más de 250 mil pesos, las tarjetas corporativas que se usaban incluso para pagar el sastre o los taxis del fin de semana. La nula actividad de investigación, la falta de prestigio, el olvido.
La razón de esto, especula Ramírez, no sólo fue la falta de honestidad sino también la ignorancia de los anteriores secretarios que “no sabían siquiera donde estaban parados”. Así, en los últimos años la sede de la CISS no sólo se había convertido en un elefante blanco sino en un producto que se rentaba como escenario para comerciales y series de televisión. “La serie de Luis Miguel fue grabada aquí”.
“Estoy seguro de que tenemos que adaptar la visión de la CISS a nuestros tiempos, pero sin perder su visión histórica. En estos 100 primeros días, hemos emprendido la tarea de deolverle su prestigio nacional e internacional, reorganizar administrativamente la institución y mejorar las formas de comunicación de la CISS”.
Reducir su propio sueldo -de 320 mil pesos a menos de 100 mil- podría parecer un acto simbólico de no ser porque presume un ahorro en gastos administrativos de casi el 50 por ciento respecto al primer trimestre del año anterior obtenido gracias recortes de sueltos en los cargos de mayor jerarquía –“sin afectar a los trabajadores de base”–, 60 por ciento de ahorro en el uso de tarjetas corporativas, acabar con los aviadores -algunos ganaban más de 150 mil pesos-, ahorrar 14 por ciento en limpieza, 11 por ciento en vigilancia, 11 por ciento en alimentos, 40 por ciento en impresiones, 70 por ciento en el uso de celulares, 78 por ciento en organización de eventos internacionales, se redujeron costos por convenios internacionales –en algunos casos irregulares incluso se pidió un reembolso–.
“Durante mucho tiempo la CISS contó nada más con un investigador adscrito a su Secretaría General. Un investigador. Pese a la poca vinculación internacional y la practicamente nula investigación, existía un despilfarro injustificado. Todo eso se acabó. La sola reducción de mi sueldo, me permitió conformar un equipo de investigadores”.
Durante los últimos 3 meses, la CISS ya ha participado en numerosos foros internacionales como el Foro Global Vision Zero o el Foro sobre el Futuro de las Pensiones en Madrid, además de impulsar diversas publicaciones de divulgación en ciencias políticas y sociales,  además de firmar convenios con la CEPAL, el Coneval y el Inegi, entre otras actividades.
Se trata, concluye Ramírez Reyes, de que la CISS vuelva a ser un referente en materia de seguridad social. “Y reposicionar a esta conferencia como sede del debate por el bienestar de los pueblos de América”.
Texto: Carlos Acuña / Foto: El Sur