3 abril,2026 4:58 am

La violencia y los grupos del crimen cambiaron la vivencia de la Semana Santa en Taxco

 

Taxco, Guerrero, a 3 de abril de 2026.- La vida en Taxco cambió drásticamente. En el silencio de las procesiones camina la penitencia en la que los taxqueños han vivido en la última década. Todo mundo sabe lo que pasa, nadie dice nada, el temor impera y al final, la tradición de la Pasión de Cristo debe de seguir.

Desde temprano llegaron los turistas, las pequeñas calles y la carretera vieja se llenaron de vehículos que intentaban llegar hasta el centro de la ciudad colonial.

El tráfico del Jueves Santo es común, caravanas de cristos llegan para participar en la procesión más grande de la Semana Santa, aunque en esta ocasión el tráfico lo hicieron familiares de Jesús Alberto Jaimes Brito, que bloquearon la carretera federal cerca de la Estrella de Oro, para exigir su aparición con vida.

Desde hace algunos años, la celebración ha sido opacada por la violencia o el control de los grupos del crimen, que vieron un mercado nuevo en los días más prósperos de la ciudad platera y que desde la pandemia ha intentado levantarse.

“Dicen que Jesús fue levantado cuando fue por unos tacos (el Domingo de Ramos), desde ahí no se sabe nada” y ahora lo buscan.

Al mediodía peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) implementaron una búsqueda en la ciudad, como parte de un acuerdo con los familiares, para que quitaran el bloqueo.

En los últimos años la ciudad platera se ha visto envuelta en conflictos de los grupos del crimen que pelean la zona. Paros de transportistas, policías municipales encarcelados por desaparecer personas, extorsiones y un control total de la distribución de la canasta básica con precios impuestos.

“El pasado alcalde (Mario Figueroa Mundo) pretendió cobrar cuota por los rollos de zarza y tener un control del padrón de penitentes, cosa que muchas hermandades se negaron”, comentó un encruzado que pidió el anonimato.

El año pasado parecía que la tradición regresaba a la normalidad. La salida del alcalde avivó la esperanza de continuar la tradición, que también fue oscurecida con la muerte de la niña Camila y el linchamiento de sus presuntos asesinos, el 28 de marzo de 2024.

Mucha gente denunció en el anonimato al ex alcalde y las autoridades federales detuvieron a dos de sus hijos por delincuencia organizada.

Según algunas versiones, durante el mandato de Mario Figueroa desplazó a Roberto Carlos Zagal Jacobo, El Pelón, hijo del antiguo jefe de la plaza de la Familia Michoacana, José Ranulfo Zagal, El Rani.

“Ahora El Pelón tomó el control de la zona, aunque la zona sigue igual”, pero algunos coinciden que en el trienio del ex alcalde Figueroa la vida en Taxco era un infierno, pues el control era total “ni los baños públicos perdonaba” para el cobro de impuestos.

Hace unas semanas, en un operativo, desmantelaron una bodega donde se producía cervezas y refrescos piratas, según algunos pobladores era propiedad del ex alcalde, que además el proveedor de huevo “al que le ponía el sello de Huevo San Juan”.

También, desde hace tres meses, las tiendas de conveniencia volvieron a vender alcohol y cigarros, algo que tenían prohibido desde hace 10 años, “hoy lo venden hasta las 10 (de la noche)”.

Aún después de toda esta violencia, los turistas y penitentes llegaron a Taxco, los restaurantes y hoteles se llenaron, la vida camina como si nada sucediera.

“No le vemos problemas, nosotros venimos de Guanajuato y las cosas están igual. Cuando mataron a El Mencho (Nemesio Oseguera Cervantes, líder del CJNG) las carreteras fueron cerradas y hubo violencia, pero durante el trayecto nadie nos dijo nada”, expresó un turista que por segunda vez vino con su familia.

Este jueves, de nueva cuenta volvieron los cristos a las 10 de la noche, más de 62 figuras y sus legiones de penitentes caminaron ante la mirada de visitantes y vecinos de Taxco.

Es una de las manifestaciones de fe más intensas y antiguas de México, donde misticismo puede más que la violencia, donde el sonido de cadenas arrastradas por mujeres suenan en las calles empedradas y la flagelación de los hombres salpican de sangre las calles empedradas.

“Cada una tiene una penitencia, algunas son muy pequeñas y sus pecados no son tan malos, pero la tradición de cargar una cruz o arrastrar las cadenas es como una esperanza para que en todo el año nos vaya vien y Dios nos proteja”, platicó una de las mujeres penitentes.

Durante la noche, los tambores y violines suenan por los callejones principales de Taxco, los turistas observan y con celulares guardan la experiencia que se vive de la Pasión de Cristo en Guerrero.

En Taxco los hombres y mujeres penitentes siguen caminando en silencio, el mismo silencio los tiene vivos ante el control de los grupos delincuenciales.

Lenin Ocampo Torres

Entérate más