
Texto y foto: Alejandro Guerrero
Iguala, Guerrero, 24 de marzo de 2018. La elaboración de artesanías con palma, que por más de cuatro generaciones ha sido la principal actividad económica y sustento de las familias de la comunidad indígena de Tlamacazapa, municipio de Taxco, ayer se vio en el atrio de la iglesia de San Francisco de Asís, donde trabajan varias familias que se dedican a tejer las palmas que serán bendecidas en el Domingo de Ramos, dentro de las actividades de la cuaresma.
Creencias religiosas rodean la tradición de la bendición de palmas, como la contada por Antonia, una mujer que por cuatro generaciones en su familia han ido pasando sus habilidades y enseñanzas para tejer las hojas de la planta que se da de manera natural en los cerros de su comunidad, así como varias partes del estado.
Narra que las palmas que se bendicen en el Domingo de Ramos son ocupadas durante el próximo periodo de lluvias para ahuyentar fuertes tormentas o granizadas que podrían causar daños a sus viviendas o cosechas.

La palma que es bendecida el domingo se quema en cirios, y de acuerdo con las creencias, el humo que desprende ayuda a ahuyentar o dispersar las nubes amenazantes.
O aquella en la que dice que cuando es tiempo de cultivo de maíz, con las hojas de las palmas bendecidas se forman pequeñas cruces, las cuales se colocan en 20 o 30 milpas de un cultivo para proteger la siembra de las inclemencias del tiempo y hasta de animales.
Ayer, en un recorrido en el centro de la ciudad, se vio a unos 15 artesanos indígenas de esa comunidad de Tlamacazapa en el atrio de la iglesia de San Francisco de Asís. Para éste sábado se espera la llegada de más artesanos, pues para el domingo estos adornos serán bendecidos en las misas de domingo de ramos.
Tlamacazapa, dijo, es un pueblo ubicado a unas dos horas de Iguala, en la que la principal actividad económica a la que se dedican la mayor parte de las familias, es a la elaboración de artesanías elaboradas con palma, práctica que se ha ido pasando de generación en generación.
Desde un tortillero, un petate, bolsas, atrapa novios, sombreros, máscaras y ahora hasta pulseras con los nombres de una persona bordados con la misma palma, han aprendido a realizar sus hábiles manos. Refiere que es con imaginación y experimentando cómo ellos van aprendiendo nuevas técnicas de bordado de la palma y crean nuevos productos.
La habilidad para tejer la palma viene desde los abuelos, los papás y ahora ellos lo comparten con sus hijos. Son familias enteras las que se dedican a la elaboración de artesanías de palma, con las que han mantenido y dado estudios a sus hijos.
Los arreglos de las palmas que ellos elaboran en un tiempo de entre 15 y 20 minutos, según el tejido que lleven, las estaban vendiendo en 10 pesos cada una, ya que explicó que la gente no paga más por ellas. El año pasado tuvieron que vender dos piezas por 15 pesos y hace dos años en cinco pesos, por lo que en este año acordaron dar un precio igual entre todos los artesanos. Al día elaboran y venden un promedio de 80 y 100 palmas, y la venta sólo se da entre viernes y sábado, para la bendición del domingo.
Narró que sus principales compradores son turistas extranjeros, y que en zonas turísticas como Acapulco, Morelos, Puebla, Oaxaca y Veracruz es donde “pagan los productos a su precio”; lamentó que los mexicanos no consuman sus artesanías, y cuando lo hacen, regatean el precio, de por sí bajo.
De hecho menciona que por la misma necesidad de las familias, muchos de los artesanos han aprendido a hablar inglés, aunque las nuevas generaciones ya no hablan su lengua, el náhuatl.
Las palmas, dijo, se siguen dando de manera natural y sin ningún problema en los cerros de su comunidad.
Ellos pagan una cuota a la iglesia para vender sus productos, aunque no dijo la cantidad.


