
Ciudad de México, 20 de abril de 2021. Fue un corto vuelo para Ingenuity, pero un gran salto para la exploración espacial.
El pequeño aventurero de apenas 1.8 kilos –la NASA lo llama helicóptero, aunque tiene más apariencia de dron– realizó la madrugada de ayer el primer vuelo motorizado y controlado fuera de la Tierra, alzándose tres metros sobre las tierras desérticas de Marte durante 30 segundos.
El reloj marciano marcaba media hora después del mediodía en el cráter Jezero cuando la mininave conquistó el aire con sus sistemas de guía, navegación y control haciendo el papel del piloto, es decir, operando de forma autónoma.
Los ingenieros de NASA, reunidos en el Jet Propulsion Laboratory de California, sólo pudieron esperar: la información sobre la exitosa maniobra tardó horas en regresar a la Tierra. La celebración, sin embargo, llegó inmediatamente.
Brazos alzados y vítores irrumpieron en la sala cuando los datos de altimetría confirmaron la hazaña.
Pocos segundos después las pantallas mostraron un souvenir que viajó millones de kilómetros: una fotografía en blanco y negro que Ingenuity tomó con la cámara de navegación y que mostraba su propia sombra sobre la superficie.
“Todos juntos volamos en Marte”, indicó la ingeniera principal MiMi Aung a su equipo. “Y todos juntos ahora tenemos nuestro momento de los Wright”.
Para la NASA el objetivo del Ingenuity es similar al que tuvieron los hermanos Orville y Wilbur Wright, quienes el 17 de diciembre de 1903 llevaron a cabo el primer vuelo controlado de la historia en las dunas de la Colina Kill Devil, en Carolina del Norte (Estados Unidos).
“Lo que el Ingenuity ha hecho es darnos la tercera dimensión”, señaló Michael Watkins, director del Jet Propulsion Laboratory, “nos liberó de la superficie hoy y siempre en la exploración planetaria”.
El objetivo del aparato volador es sólo demostrar que su tecnología funciona. No contribuirá a recoger muestras o tomar mediciones del extraño clima marciano.
La meta es que prepare el camino para que otros aparatos viajen en mundos extraños rápidamente.
“No sabemos exactamente hasta dónde nos llevará Ingenuity, pero los resultados indican que el cielo, al menos en Marte, puede no ser el límite”, dijo Steve Jurczyk, administrador en funciones de la NASA.
Ingenuity (ingenio, en español) llegó al planeta rojo el pasado 18 de febrero junto con el rover Perseverance, que estaba estacionado a unos metros y grabó el hito. Esto es un proyecto de 85 millones de dólares, de acuerdo con The New York Times.
Contratiempo resuelto
La conquista del aire en Marte no es sencilla: ahí la gravedad es significativamente menor. Cuenta con menos del 1 por ciento de la presión de la atmósfera terrestre. Esto significa que los rotores deben girar a más de 2 mil 500 revoluciones por minuto para despegar al aparato del firmamento.
El histórico vuelo de Ingenuity estaba pactado para el domingo 11 de abril, pero tuvo que esperar debido a un contratiempo: la secuencia de comando terminó antes de lo esperado durante una prueba de rotores a alta velocidad.
De acuerdo con Aung, el problema quedó resuelto cuando los expertos enviaron ajustes a esta secuencia durante el fin de semana. Por si las dudas, crearon un plan de contingencia: modificar y reinstalar todo el software de control de vuelo. Afortunadamente, no fue necesario.
Lo que sigue es la realización de vuelos más ambiciosos: el aventurero viajará horizontalmente 15 metros desde su punto de despegue y alcanzará alturas de 48 metros o más. El plan es que todo suceda en las próximas dos semanas.
“Tomaremos un momento para celebrar nuestro éxito y luego tomaremos el ejemplo de Orville y Wilbur (los hermanos Wright) en cuanto a lo que debemos hacer a continuación”, expresó Aung.
“La historia nos dice que ellos volvieron a trabajar para aprender todo lo que pudieron sobre su nuevo avión; nosotros también lo haremos”.
Después Perseverance dejará atrás al pequeño compañero y dedicará el tiempo a cumplir su principal objetivo científico: buscar señales de vida antigua en la cuarta roca que gira alrededor del Sol.
Texto: Mariana Montes / Agencia Reforma


