25 julio,2022 5:27 am

Marchan católicos en la capital; exigen justicia para asesinados y desaparecidos  

Este domingo, unas 100 personas parten de la iglesia del barrio San Francisco para exigir a los tres órdenes de gobierno que apliquen estrategias de seguridad

Chilpancingo, Guerrero, 25 de julio de 2022. Vecinos y feligreses de la iglesia del barrio San Francisco marcharon en la capital, para exigir justicia para las personas asesinadas y desaparecidas por la violencia en el estado y el país. Insistieron a los tres órdenes de gobierno que apliquen estrategias de seguridad, para que haya paz y tranquilidad.

Al concluir una misa, a las 3 de la tarde, unas 100 personas vestidas con playeras blancas, que portaban fotografías de sus familiares víctimas de la violencia, flores y veladoras, partieron de la iglesia.

Los manifestantes recorrieron la calle Colón y avenidas Juan Ruiz de Alarcón, Ignacio Ramírez y Pedro Ascencio, hasta llegar al templo.

El contingente de personas entraron a la iglesia, colocaron bajo del altar fotografías de sus familiares desaparecidos y asesinados por la inseguridad.

Después, leyeron una oración: “Señor Jesús, tú eres nuestra paz, mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren. Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte. Dales el don de la conversación”.

“Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades. Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en ti, nuestro pueblo tenga vida digna. Amén”.

El sacerdote Abel Jaramillo Hernández señaló que el motivo de la marcha fue exigir justicia para las personas asesinadas y desaparecidas, por los hechos de violencia y dar fortaleza y paz a los familiares que son víctimas de estos hechos.

Jaramillo Hernández pidió aquellos que causan muerte, incertidumbre, miedo a las comunidades y miedo a las personas de salir a las calles, que se tienten el corazón para evitar que hagan el mal y orar para que se propague la paz que tanto hace falta a los hogares, “pedir a Dios padre que nos mande paz y haya estabilidad social”.

Reprochó que luego de más de cuatro años del asesinato de los sacerdotes Iván Añorve Jaimes y Germaín Muñiz García, ocurrido en Taxco, las autoridades de procuración de justicia no ha aclarado el caso, en el que hay nombres y hay sospechas de quienes fueron, pero no se ha aplicado la justicia, “esto demuestra que hay un vínculo del gobierno con un grupo armado”.

Dijo que familiares de quienes son víctimas de la violencia, acuden a las iglesias para pedir consuelo, atención espiritual, desahogo y recibir la palabra de Dios ante la falta de justicia y silencio en las investigaciones.

Pidió a los tres órdenes de gobierno que esclarezcan el caso de las personas asesinadas y desaparecidas a consecuencia de la violencia, “que cada quien haga lo que le corresponde para impartir justicia”.

Durante la misa, el sacerdote Abel Jaramillo Hernández pidió paz en el país y del eterno descanso de quienes fallecieron a causa de la violencia, dar fortaleza, consuelo y paz a familiares de los que han sido víctimas de extorsión y secuestro.

Jaramillo Hernández solicitó al presidente de México, Andrés López Obrador, gobernadores y presidentes municipales, que busquen estrategias para fortalecer la paz y atender el problema de la inseguridad en el estado y país.

Indicó que los padres de familia son los responsables de educar e instruir a sus hijos, para no irse por el mal camino y no dejarse manipular, “el gobierno no es el responsables de educar a sus hijos, sino ustedes”.

Después, dieron un minuto de silencio por las víctimas de la violencia, con motivo de la Jornada de Oración por la Paz a la que convocaron los obispos del país y la orden de los jesuitas tras el asesinato de dos sacerdotes de esta congregación y un guía de turistas en la Sierra Tarahumara de Chihuahua.

Texto: Luis Blancas / Foto: Jessica Torres Barrera