27 noviembre,2018 6:46 am

Marchan más de 300 alumnos del CREN en Iguala; exigen seguridad luego del asesinato de un joven

Por la tarde el joven Francisco Israel Pérez Rivera, de 25 años, fue sepultado en el panteón municipal de esta ciudad, entre lágrimas y aplausos de cientos de familiares, amigos y compañeros, que lo recordaron con cariño.
Iguala, Guerrero, 27 de noviembre de 2018. Más de 300 alumnos del Centro Regional de Educación Normal (CREN) de Iguala, marcharon por la mañana en calles de la ciudad, hasta llegar al panteón municipal, para exigir justicia, seguridad y “no más muertes” en contra de estudiantes, luego del asesinato a balazos de su compañero Francisco Israel Pérez Rivera, alumno de primer grado de la licenciatura de Formación Cívica y Ética, ocurrido la noche del sábado en el centro de esta ciudad.
Asimismo, por la tarde el joven de 25 años fue sepultado en el panteón municipal de esta ciudad, entre lágrimas y aplausos de cientos de familiares, amigos y compañeros, que lo recordaron con cariño.
Cerca de las 11 de la noche del sábado, Francisco Israel, alumno del primer grado de la licenciatura en Formación Cívica y Ética del CREN, fue asesinado de un balazo en el estómago en la calle Juan Álvarez, del centro de la ciudad.
De acuerdo con la versión de un familiar, creen que Francisco Israel Pérez pudo haber sido asaltado por personas armadas cuando iba caminando de regreso a su casa, pues por las tardes el joven normalista trabajaba en un negocio de venta de tortas y jugos, cerca de la sede del Ayuntamiento, para sostener sus estudios.
Sin embargo, las autoridades no han dado a conocer información sobre el móvil del asesinato.
Su familiar recordó a Israel como un joven muy tranquilo y dijo que de manera sarcástica le decían “el ruidos”, pues contrario a eso, era introvertido, muy tranquilo y callado. Su papá es pastor de la iglesia cristiana a la que pertenecían.
La Marcha
Poco después de las 10 de la mañana, más de 300 normalistas del CREN de las diferentes licenciaturas salieron en una marcha silenciosa, desde sus instalaciones ubicadas en la calle Ignacio Maya, en la parte oriente de la ciudad. Recorrieron la avenida Vicente Guerrero, para pasar frente al Palacio Municipal, luego marcharon junto al zócalo, continuaron por la calle Francisco I. Madero y la avenida del Panteón en la parte poniente de Iguala, hasta llegar al cementerio en el que sería sepultado, cerca de la 1:30 de la tarde.
La marcha fue silenciosa, sus compañeros no gritaron consignas, sólo mostraron cartulinas con algunas exigencias. Al frente del contingente, un grupo de alumnas cargaba el pliego de papel con el texto: “El CREN está de luto. Francisco Israel Pérez Rivera, descanse en paz”.
“Exigimos seguridad, ni uno más”, “seguridad al estudiante”, “no más muertes, calles seguras”, “de cuándo acá las cosas materiales valen más que la vida de una persona”, “en estos tiempos es más peligroso ser estudiante que delincuente” y “nos quitarán tanto que acabarán quitándonos el miedo. Justicia para Israel”, se leía en algunas de las cartulinas que llevaban los alumnos en solidaridad con su compañero.
La marcha llegó al panteón cerca de las 11:15 de la mañana, sin embargo el cuerpo de Israel acompañado por familiares y amigos llegó hasta después de la una de la tarde.
Al entrar la carroza fúnebre al panteón, sus compañeros formaron dos vallas a los lados y a su paso le iban aplaudiendo.
Antes de ser sepultado, un familiar de Francisco Israel Pérez dio un mensaje bíblico de la iglesia cristiana a la que pertenecía, los llantos y gritos de familiares y compañeros eran incesantes.
Después, sus compañeros le dieron palabras de despedida, lo recordaron como buen amigo, como una persona agradable con la que era satisfactorio platicar, “recordamos la forma en la que nos saludabas y hasta tu forma de caminar, Israel, siempre vivirás en nuestros corazones, descansa en paz”.
Después se dio un minuto de aplausos y se realizó el último pase de lista del grupo de primer grado de la licenciatura de Formación Cívica y Ética al que pertenecía Francisco Israel Pérez.
Texto y foto: Alejandro Guerrero