9 febrero,2026 8:13 am

Arma Bad Bunny un perreo inolvidable con reivindicación latinoamericana en el Súper Tazón

“¡Qué rico es ser latino!”, exclama, y recrea el reggaetonero paisajes de la zona cañera de Puerto Rico, en un show que incluye a Lady Gaga y Ricky Martin. Calienta el ambiente el trío punk rock Green Day, abierto opositor a la administración de Donald Trump. “Es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante”, dice el conservador presidente de Estados Unidos sobre uno de los vocalistas más populares del mundo

Ciudad de México, 9 de febrero de 2026. El boricua Bad Bunny ofreció ayer un vibrante show del Medio Tiempo, en el Levis Stadium de San Francisco, donde brilló el baile y la hermandad latina. Fue histórico porque, como nunca, fue casi todo en español.

Sorprendió, eso sí, con la inclusión de una estrella estadunidense como Lady Gaga, a quien puso a bailar salsa, y con un compatriota, Ricky Martin.

Bad Bunny, vestido de blanco, comenzó su presentación con la frase “¡qué rico es ser latino!”, con un balón de futbol americano en las manos. Y arrancó el baile con Tití Me Preguntó.

“Benito Antonio Martínez Ocasio presenta”, decía la pantalla. El cantante. uno de los más populares del mundo, lucía un jersey con su apellido materno impreso en la espalda. Fue uno de los muchos homenajes que incluyó en el show, que duró 14 minutos.

Entonces comenzó a avanzar para mostrar guiños latinos por todos lados: un puesto de cocos fríos, otro de piraguas, uno más de tacos, un par de boxeadores mexicanos y un negocio de venta y compra de oro y plata. Todo mientras cantaba su coro “un VIP, un VIP”.

“Las mujeres en el mundo entero deberían andar sin miedo”, soltó en su célebre Casita, esa escenografía que incluye en su tour mundial, al sonar Yo perreo sola. Ahí, como en sus conciertos, había invitados famosos, como la actriz Jessica Alba, el actor Pedro Pascal, las raperas Cardi B y Young Miko y la cantante colombiana Karol G.

La mexicana Ana de la Reguera compartió una imagen previa con Pascal, su gran amigo, pero no se le vio en la transmisión en la Casita.

Con un jersey blanco con su apellido materno y el número 64, Bad Bunny saludó a la audiencia:

“Buenas tardes, California, mi nombre es Benito Antonio… Si estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí, tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme”, expresó.

Tras un homenaje a los matrimonios, a la familia latina (con todo y niño dormido acostado en sillas), Lady Gaga apareció para sumarse a la fiesta, para cantar Die with a smile.

Y luego, una estrella más, Ricky Martin, para cantar un fragmento de Lo que le pasó a Hawaii, emotivo, y dar paso a El apagón.

Nuevayol y Baile inolvidable no podían quedar fuera, pero lo que más encendió los ánimos fue su paso de lista de todos los países latinoamericanos.

“God bless America”, dijo en inglés, para nombrar luego a Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Perú y México, entre otros, y cerrar con Estados Unidos, Canadá y “mi patria, Puerto Rico”.

Así fue como dio paso al final energético con Debí tirar más fotos, con todos sus bailarines, niños, adultos, y un poderoso mensaje en inglés en la pantalla del estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.

También hizo alusión a los sueños infantiles, al darle a un niño (vestido como él en alguna foto suya) que veía la televisión un premio Grammy, que recientemente ganó.

Tocan los punketos Green Day la canción con la que critica a Trump, American idiot, y los censuran

La banda de punk rock Green Day inauguró el Super Bowl 2026 este domingo con un breve set de varios de sus éxitos clásicos que reafirmó su vigencia en la cultura pop.

La banda californiana fue la encargada de abrir la jornada del Super Bowl LX en Santa Clara, donde interpretó un popurrí de rolas como Good riddance (Time of your life), con un acompañamiento de violines, y Holiday, aderezada con gritos del público.

El show, realizado en la ciudad natal del grupo, marcó el arranque musical del día antes del partido y del espectáculo de medio tiempo.

Con un repertorio centrado en su era más emblemática, Green Day apostó en su set de apenas ocho minutos por canciones de su disco American idiot (2004), como Boulevard of Broken Dreams y la que le da el nombre a su emblemática placa de estudio.

Durante el fin de semana previo al Super Bowl, el vocalista Billie Joe Armstrong modificó letras de la canción American idiot en presentaciones asociadas al evento y mantuvo la tradición del grupo de incorporar mensajes sociales en vivo. Sin embargo, para la presentación de este domingo, sólo enfatizaron la palabra fuck en dos ocasiones, mismas que fueron censuradas en la transmisión.

Posteriormente, y luego de que varios campeones del Super Bowl como Jo Montana, Peyton Manning y Tom Brady subieran al escenario para rockear con Green Day, un par de estrellas fueron las encargadas de presentar a los equipos del día.

Chris Pratt, protagonista de franquicias como Guardianes de la Galaxia y Jurassic World, presentó a los Seattle Seahawks junto a su hijo Jack, mientras que el cantante Jon Bon Jovi hizo lo propio con su equipo favorito, los New England Patriots.

La parte musical del inicio del Super Bowl LX culminó con la llegada de Brandi Carlile, quien sorprendió con su voz al interpretar America the beautiful, acompañada de dos violinistas y Julian Ortiz, artista sordo encargado de interpretar el tema en lenguaje de señas.

Tras la emotiva entrega de la 11 veces ganadora del Grammy, fue el turno de Charlie Puth para The Star-Spangled Banner, el himno nacional de Estados Unidos, tras la cual arrancó oficialmente el partido de este domingo.

La reacción de Trump:

“No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo.

“No hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo; recibirá excelentes críticas de los medios de comunicación falsos, porque no tienen ni idea de lo que está sucediendo en el mundo real”.

Arman conservadores su show alterno

Casi al mismo tiempo de que Bad Bunny ponía a bailar a todos con ritmos latinos en el show del medio tiempo del Super Bowl 60, el country directo y puro, sin nada de espectacularidad, trataba de hacerle competencia en el All-American Halftime Show.

Impulsado por grupos conservadores, Turning Point USA organizó su propio espacio musical, el cual arrancó pocos segundos después de que el segundo cuarto del partido llegara a su final, lo que les dio casi 10 minutos de ventaja frente a la presentación oficial de Roc Nation, Apple y NFL.

Los elementos principales en este acto fueron las voces y los instrumentos, pero ningún despliegue visual ni con gran escenografía, lo que sí es constante en el escenario oficial desde hace décadas.

Cuando el rockero Kid Rock salió casi al final de la transmisión, las pantallas mostraban la bandera estadunidense detrás de él y salía fuego para acompañar sus saltos en el escenario, pero la energía se apagó pronto, al ritmo de un violín y un violonchelo. Tras esa pausa, regresó, anunciado por su nombre real, Robert Ritchie. Entre las canciones que ofreció se contaron Til iou can’t.

El concierto arrancó con el himno nacional estadunidense, interpretado en un solo a guitarra eléctrica, para después ceder el micrófono a Brantley Gilbert, quien entonó su tema Real american y Dirt road anthem.

Entre canciones, como I hope, de Gabby Barrett, también hubieron guiños políticos, como dedicatorias a Charlie Kirk, fundador de la organización conservadora, quien fue asesinado por un disparo en el cuello en 2025.

Además de cantar Drinking class y Memory I don’t mess with, Lee Brice le dedicó unas palabras a Kirk. “Charlie le dio micrófonos a la gente para que pudieran decir lo que pensaban”, expresó.

Pese a iniciar antes, el All-American Halftime Show se extendió en tiempo, pues todo el concierto duró más de 30 minutos. La transmisión inició con poco más de 2 millones de visualizaciones en YouTube, pero creció hasta las 4.2 millones para el final.

Agencia Reforma