6 septiembre,2025 6:28 am

Microplásticos en los bosques

 

Octavio Klimek Alcaraz

Las partículas de plástico de diminuto tamaño, los denominados microplásticos, no sólo contaminan mares, arroyos y tierras agrícolas, sino también áreas forestales. Esta es la conclusión a la que han llegado científicos de la Tierra de la Universidad Técnica de Darmstadt, Alemania, en una investigación recién publicada en la reconocida revista Nature Communications Earth & Environment (https://www.nature.com/articles/s43247-025-02712-4).
Los suelos son un receptor relevante de microplásticos, partículas menores a 1 milímetro (<1000 μm) durante su dispersión global en el ambiente, lo que resulta en una considerable acumulación de microplásticos en suelos a nivel global. Al ser incorporados en los ecosistemas del suelo, los microplásticos pueden afectar las características fisicoquímicas del suelo, los procesos biogeoquímicos, los microorganismos del suelo y, por ende, el rendimiento vegetal y los procesos importantes de transformación química (por ejemplo, los ciclos de carbono y nitrógeno). En estudios previos –se señala en el estudio– han estado principalmente dirigidos a suelos agrícolas o urbanos, donde se prevén elevadas emisiones de microplásticos a partir de fuentes directas, como la agricultura convencional que usa plásticos, la aplicación de fertilizantes y la gestión de residuos.
En una nota de prensa de la Universidad Técnica de Darmstadt, comenta unos de los autores del estudio, Collin J. Weber, del Instituto de Geociencias Aplicadas de dicha universidad, que los bosques no sólo se encuentran en riesgo debido al calentamiento global, sino que los microplásticos podrían ser un peligro extra para estos. El científico fundamenta sus afirmaciones en el estudio de suelos, que investigó junto a su compañero del instituto, Moritz Bigalke (https://idw-online.de/de/news857173).
En el estudio se comunica que los bosques son un ecosistema fundamental en la Tierra, que abarcan el 31 por ciento de la superficie terrestre y aún constituyen una brecha en la comprensión sobre la presencia de microplásticos en el suelo. Investigaciones previas han evidenciado la existencia de microplásticos en suelos de bosques en Corea del Sur, con una media de 160 partículas por kilo de suelo seco, en bosques lluviosos primarios y secundarios de China con un promedio de 630 partículas por kilo, en selvas tropicales y plantaciones de pinos en México con un promedio de 1 mil 500 partículas por kilo, y en bosques aluviales en Serbia con niveles extraordinarios de 0 a 6 gramos por kilo.
No obstante, estas investigaciones presentan limitaciones ya que no consideraron partículas pequeñas de microplásticos (<40 μm), carecen de una identificación exhaustiva de los polímeros y se enfocan principalmente en los suelos de bosques minerales, ignorando los horizontes orgánicos del suelo que se desarrollan a partir de la hojarasca. A diferencia, por ejemplo, de los suelos dedicados a la agricultura, los suelos minerales en áreas forestales poseen uno o varios horizontes de materia orgánica generados por procesos biogeoquímicos de descomposición de la hojarasca. Pueden aparecer hasta tres niveles, que abarcan materiales poco descompuestos (Oi), parcialmente descompuestos (Oe) y muy descompuestos (Oh) sobre los horizontes minerales del suelo, como los horizontes A y B.
Ante la falta de fuentes directas de microplásticos, se considera que la deposición atmosférica (que se refiere al transporte de materiales desde la atmósfera hacia la superficie terrestre) es la fuente primordial de microplásticos para los ecosistemas de bosques. El efecto de filtro en los bosques y la recolección de partículas del aire están ya bien documentados para metales en trazas y compuestos orgánicos específicas, como por ejemplo el DDT.
Para llevar a cabo la investigación, los investigadores recolectaron muestras en cuatro áreas boscosas al este de Darmstadt. Aprovechando un nuevo método analítico que ha sido desarrollado y ajustado, los investigadores lograron cuantificar la presencia de microplásticos en las muestras extraídas de suelo, en hojas caídas y en lo que se conoce como deposición atmosférica, y los analizaron químicamente utilizando técnicas espectroscópicas. Ellos utilizaron un método de extracción alineado para cuantificar los microplásticos (>20 μm) en horizontes de suelo forestal orgánico y mineral y deposición de caída. El cálculo de las existencias de microplásticos en el suelo forestal y los flujos de flujo permitió una estimación de la contribución del flujo a la acumulación de microplásticos en los suelos forestales desde 1950.
Los resultados de la investigación indican que la deposición atmosférica directa de microplásticos y los microplasticos atrapados en el dosel que llegan al suelo por caída de hojas, la hojarasca, son las principales fuentes de microplásticos en el suelo forestal. Las fuentes de microplásticos en tierra, como la basura o las actividades al aire libre, son una posible fuente menor adicional. Los microplásticos ingresan al suelo desde la superficie y finalmente se acumulan en el suelo con menos minerales mediante procesos de renovación de hojarasca. Las existencias totales de microplásticos y las concentraciones en los suelos son altas, lo que indica una contaminación difusa, fuentes no localizadas, por microplásticos.
Es decir, los microplásticos en los bosques examinados al este de Darmstadt llegan principalmente a las copas de los árboles a través del aire. En este contexto, los científicos hablan de un “efecto de peinado”. Luego es llevado al suelo por la lluvia y la caída de las hojas en otoño. Luego, el follaje es transformado y descompuesto por los microorganismos que habitan en el suelo, por lo que las partículas de plástico también llegan a capas más profundas del suelo, donde se acumulan con el tiempo.
Por ello, la descomposición de las hojas es crucial para la acumulación de contaminantes en el suelo del bosque, según lo hallaron los investigadores. Pese a que se detectaron concentraciones más elevadas de microplásticos en las capas superiores de las hojas, que estaban sólo un poco descompuestas, enormes cantidades de partículas plásticas se retienen en las profundidades del suelo. Esta situación puede relacionarse con el proceso de descomposición de las hojas mismas, pero también se debe a otros mecanismos de transporte, incluyendo los organismos que participan en la descomposición.
El estudio demuestra por primera vez la contaminación de los bosques con microplásticos y la conexión directa entre los aportes atmosféricos y el almacenamiento de microplásticos en el suelo forestal, después de que estas cuestiones no se hubieran investigado científicamente antes. Los resultados constituyen una base importante para la evaluación de los riesgos medioambientales derivados de los microplásticos en el aire y el suelo. Los hallazgos también pueden ser relevantes con respecto a la evaluación de los riesgos para la salud, ya que subrayan el transporte global de microplásticos en el aire y, por lo tanto, también en el aire que se respira.
Es decir, sin ser paranoico, pero es un hecho, los plásticos en forma de micropartículas están en todas partes en el aire que se inhala, no sólo ingresan por alimentos contaminados, por ejemplo. Además, cuando estas partículas son arrastradas hacia los bosques, se quedan atrapadas en las hojas y, por consiguiente, se fijan de forma definitiva en el suelo.