30 diciembre,2023 8:32 am

Migrantes, mural en NY que reúne rostros de guerrerenses y otros latinoamericanos

Con esta obra que se ha convertido en punto de referencia en el Bronx “no queremos reflexionar sobre la migración hacia atrás, las comunidades lo tienen muy claro, sino hacia adelante, hacia los nuevos retos que están ya enfrentando, como la gentrificación y el efecto que esto produce, que tengan que volver a desplazarse, vivir el efecto permanente de la migración”, explica el autor, Omar Inzunza

El Sur / Ciudad de Nueva York, 30 de diciembre de 2023. “Soy originaria del estado de Guerrero, de la Montaña, mi primera lengua es el tlapaneco. Hace 16 años salí de mi pueblo por una pobreza extrema que vivía mi familia, mi madre y mi padre son campesinos, se dedican al café. Me vi obligada a salir de mi pueblo, desde muy niña me tocó trabajar, tuve que buscar mi comida y mis útiles escolares. Fue una decisión difícil venirme para acá (Estados Unidos), tuve que dejar a mi familia en la Montaña, las comidas, todo. Llegando fue otro reto más, conocer otro país, otro idioma, la convivencia, la comida, fue difícil, no conocía la ciudad, sólo mi pueblo”. La de la voz es Zenaida Cantú, quien ahora trabaja como intérprete de su lengua para contextos médicos, legales o de cualquier otro tipo.

Su historia es la de decenas de miles de guerrerenses que son expulsados del estado por las duras condiciones de vida o por la violencia infligida por los grupos criminales. Según datos del gobierno estatal, para 2020 habían migrado poco más de 30 mil guerrerenses y 94 por ciento de ellos lo había hecho hacia Estados Unidos.

De ahí que uno de los rostros del Bronx en el extenso mural Migrantes sea guerrerense, porque en las calles del condado del Bronx y de toda la ciudad de Nueva York se habla tlapaneco, mixteco y náhuatl, se recupera la identidad del tecuán y en algunas casas se come pozole verde.

Un artista mexicano en la galería más grande de NY

El mural titulado Migrantes, ha resistido hasta el invierno en Nueva York. Un sin fin de colores y esfuerzos culminaron en esta obra de arte callejero que se ha convertido en uno de los más representativos y simbólicos de los que se tenga memoria en el Bronx, que ha visto aparecer y esfumarse numerosos grafittis y pinturas en sus espacios públicos, convertidos en inmensa galería abierta a toda obra, a toda hora, donde se exponen episodios de la vida de los residentes de muy diverso origen o se recuerda a alguna figura en específico.

El artista visual mexicano Omar Inzunza, quien dirige el proyecto Gran OM trabajó durante mes y medio en la elaboración de esta pintura de gran formato, ubicada en uno de los condados más pobres de Estados Unidos, a invitación del periódico comunitario Molino Informativo y la Red de Pueblos Transnacionales.

Entre julio y agosto pasado, el artista visual realizó una serie de entrevistas a personas de distintas comunidades migrantes: desde Puebla, Oaxaca y Guerrero, hasta Honduras, pasando por Puerto Rico y República Dominicana. La de Zenaida Cantú fue una de ellas.

Gracias al apoyo de MASA (Mexican American Students Alliance por sus siglas en inglés), de los restaurantes La Morada y Madison, del Consejo de Pueblos Originarios Viviendo en Nueva York y de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), las entrevistas de Omar Insunza fueron organizadas y registradas también con la participación de los periodistas mexicanos Ángel Melgoza y quien esto escribe.

Lo que une un mural, no desuna la comunidad

Mari José Prudente, también de la Montaña de Guerrero, es hablante de na’savi y estudia derecho de modo virtual en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además de ser madre y de trabajar todos los días, se da el tiempo de formar parte de un grupo de mujeres bordadoras na’savi desde hace tres años.

Para no sólo dar su testimonio de vida a Omar, ella organizó una sesión especial con todas sus compañeras y que por su propia voz hablaran las mujeres guerrerenses migrantes.

“En este grupo tratamos de rescatar algunas de nuestras costumbres de bordado, pero lo más importante es que aprendemos de nuestros derechos como mujeres y como indígenas, tratamos de valorar lo que significa ser mujer en el extranjero. Cuando llegamos aquí somos invisibles y es muy difícil dejar de serlo, incluso en nuestro país hemos sido invisibles”, dice Mari José.

Casi todas las historias que se recopilaron para el mural coinciden en ciertos rasgos: la incertidumbre del cruce migratorio se extiende hasta la búsqueda de un trabajo que permita vivir y mandar ayuda a las familias y comunidades de origen; los constantes episodios de racismo, la expulsión de México tras un origen de pobreza extrema.

Guerrero es modelo para establecer patrones de miseria y de violencia, no hay nadie que venga de la entidad que no haya estado en contacto con escenarios de violencia o que no haya padecido hambre y la falta de oportunidades.

Para Gran OM, la realización de un mural como Migrantes fue una labor de comunidad y de construcción de un lugar común en donde estas experiencias de vida pudieran incluirse y reflejarse. “Estar aquí, en Nueva York, conviviendo con tantas comunidades migrantes de todos lados, escuchando sus historias, nos fortalece como proyecto y como individuos: una cosa es nuestra percepción, que podemos tener desde la distancia, desde nuestra comunidad, pero la convivencia te enfrenta a una realidad distinta”, reflexiona Inzunza.

En el caso del Bronx, luego de la pandemia de Covid-19 los casos de violencia aumentaron, así como el uso de armas. Desde el gobierno de la ciudad la respuesta fue la presencia de más policía; desde las comunidades que habitan el condado comenzaron a surgir esfuerzos por superar los enfrentamientos. Uno de ellos es precisamente este mural, el cual ha despertado el espíritu de unidad y de fortaleza.

Las historias de las mujeres de Guerrero no se perderán, sino que perdurarán como ejemplo de su lucha por una vida mejor. “Con este mural no queremos reflexionar sobre la migración hacia atrás, las comunidades lo tienen muy claro, sino hacia adelante, hacia los nuevos retos que están ya enfrentando, como la gentrificación y el efecto que esto produce, que tengan que volver a desplazarse, vivir el efecto permanente de la migración”, resalta Inzunza.

Seis semanas de trabajo intensivo

La realización del mural no resultó fácil, por el contrario, representó un reto mayor al que esperaban las organizaciones convocantes. La barda que se intervino tiene una longitud de 10 metros y una altura de poco más de 4 metros, lo que implicó la intervención de decenas de personas para convertir la superficie en un lienzo gigante en el que se plasmaría el boceto creado por Gran OM tras la primera semana de entrevistas.

Una vez acordado el diseño, comenzó su trazado detalle a detalle utilizando un proyector como guía. Mientras se realizaba este trabajo tan meticuloso –que duró tres noches–, la gente que pasaba por el lugar celebraba el futuro mural, se detenía curiosa a preguntar cuándo estaría listo y sobre su sentido y contenido.

Casi como en un gran cuaderno para dibujar, se procedió al uso de pinceles de todos los calibres para dar color y sombras, así como definir detalles. Durante el día –tratando de librar las horas en que el sol pegaba directamente en el muro– y durante la noche fueron naciendo los rostros que representarían a las comunidades migrantes.

Enmarcadas en las consignas “Pelear separadxs es perder juntxs” y “¡Si llegar fue difícil, irnos será imposible!”, cada segmento del mural se fue revelando como si se tratase de una fotografía en cámara lenta.

Convocantes, artistas voluntarios, habitantes del Bronx, niñas y niños afrodescendientes, paseantes, migrantes de Puebla, Guerrero, Oaxaca y Estado de México, o de Honduras, se fueron uniendo a la obra.

Hacia fines de julio, las comunidades del Bronx llevaron a cabo una celebración en donde se presentaron los avances del mural, poco antes de ser inaugurado. Arrancando con danzas tradicionales de inspiración mexica, la fiesta duró varias horas, hubo comida para todas las personas asistentes y por la noche se contó con la participación de la DJ Cienfuegos, originaria de México, y quien, fiel a la tradición del lugar, musicalizó la fiesta con un set de salsa.

Actualmente, Migrantes es un lugar de convergencia y referencia. Las personas se reúnen bajo los brillantes colores de su composición. En los meses que han transcurrido desde su finalización, poco a poco el mural se ha vuelto parte de los recorridos que se hacen en el Bronx.

También se ha agregado como punto de visita en guías de turistas, pero lo más importante es que grupos, organizaciones y comunidades lo reconocen como un parteaguas y como un espacio para convocar, para organizarse. A fin de cuentas, en lugar de perder se está “ganando juntxs”.

Texto: Heriberto Paredes