
Chilpancingo, Guerrero, a 13 de noviembre de 2025.- Rubén Figueroa Figueroa es considerado por defensores, activistas y dirigentes políticos de izquierda como un cacique que se convirtió en el gobernador más represor en la historia reciente de Guerrero.
Sobrevivientes y familiares de víctimas de la guerra sucia lo señalan como el responsable de la desaparición de más de 600 personas durante su periodo en venganza por su secuestro por el guerrillero Lucio Cabañas Barrientos.
“Hay un refrán mexicano que dice ‘muerto el perro se acabó la rabia’, y así se acabó el guerrillero, así se acabó la guerrilla. Absolutamente ya no hay rebeldes, cuando yo llegué había muchísimos, más de mil sobre las armas, secuestraban hasta a seis en un día, hacían mil cosas, ahora (Guerrero) es una balsa de aceite”, se ufanó el finado exgobernador en entrevista para la televisión francesa en el famoso documental El Señor gobernador, respecto a cómo terminó con la guerrilla de Lucio Cabañas.
El secuestro
Figueroa Figueroa fue gobernador de la entidad del 1 de abril de 1975 al 31 de marzo de 1981, después de que el 30 de mayo de 1974 cuando era senador y en plena campaña política por la gubernatura, fue secuestrado por el Partido de los Pobres (PDLP), que encabezaba Lucio Cabañas y fue rescatado hasta el 8 de septiembre en un enfrentamiento con soldados del Ejército mexicano.
La figura de Figueroa Figueroa representa el poder caciquil tradicional. Se le conoce también como el Tigre de Huitzuco y durante su periodo de gobierno se le caracterizó por su mano dura y ligado con asesinatos de cientos de activistas del movimiento social.
“Dicen que el que se hace blando se lo comen y yo prefiero tener fama de duro, que de blando. Gracias a eso hay paz social en el estado, paz de la que usted puede sentirse ufano y puede respirarla en todas partes”, declaró para el documental francés presentado en 1981, ya casi al finalizar su periodo de Gobierno.
“Al señor Rubén Figueroa lo respetan, nomás oyen que le suenan los pantalones y se ponen a temblar, se ponen derechitos, derechitos, tranquilos y derechitos”, presumió en esa entrevista en la que aparece mostrando su habilidad en el manejo de armas cortas y largas en el interior de El Caminante, el autobús en el que solía realizar sus giras, así como en Los Eucaliptos, actual residencia oficial Casa Guerrero.
El finado exgobernador priista, a quien el gobierno estatal que encabeza la morenista Evelyn Salgado Pineda, rindió homenaje el domingo pasado con motivo del 117 aniversario de su natalicio, en Huitzuco, su tierra natal, es señalado de haber ordenado actos deleznables de represión, de violación generalizada de los derechos humanos y de cometer delitos de lesa humanidad durante su periodo como senador de la República (1970-1974) y durante su periodo de gobierno, en venganza por su secuestro durante casi cuatro meses por el guerrillero Cabañas Barrientos.
La guerra sucia: 630 desaparecidos
El profesor y escritor Enrique Galeana Laurel, enlistó un total de 630 desaparecidos en su libro Tempestades, la mayoría de ellos durante la llamada guerra sucia y muchos de ellos, aparecen entre los 183 nombres de personas que soldados del Ejército mexicano arrojaron desde aviones al mar en Pie de la Cuesta, en Acapulco, como documentó el colectivo Quinto Elemento Lab en la Lista Apresa y los vuelos de la muerte.
“Rubén Figueroa Figueroa, símbolo del cacicazgo y de la represión en Guerrero, fue secuestrado por el PDLP y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento (BCA) el 30 de mayo de 1974. El PDLP pidió 50 millones de pesos por el rescate y el gobierno incrementó la persecución militar”, refiere uno de los testimonios que se incluyen en la Lista Apresa y los vuelos de la muerte.
Señala que el entonces presidente de la República, Luis Echeverría, se negó a que le familia de Figueroa pagara el rescate y mandó al Ejército a la sierra de Guerrero para que le “rompiera su madre” a Lucio Cabañas.
“Entre junio y diciembre de 1974 fueron detenidas cientos de personas, principalmente en Acapulco y la región de la Costa Grande. El ejército lanzó gente al mar, operó una estrategia de exterminio que incluía arrojar al mar, desde aeronaves, a víctimas detenidas-desaparecidas”, destaca el documento.
“No podía haber dos gobernadores”, dijo en alusión a Lucio Cabañas
El propio Figueroa contó su secuestro en el documental El Señor Gobernador como una anécdota: “Lucio cabañas era un maestro inconforme con los sistemas que prevalecían en la costa, alentado por el Partido Comunista (PC) y la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), se lanzó a la aventura de levantarse en armas contra el gobierno y se colocó en la sierra madre del sur”.
Relató que las noticias de Cabañas “eran muy contradictorias y muy diversas. Gentes del gobierno decían que se trataba de un loco que no tenía ningún respaldo, que no había quien lo siguiera. La verdad es que yo me cercioré que sí tenía un grupo, y bastante fuerte de guerrilleros. Empezaron a surgir los guerrilleros como salidos de la entraña de la sierra. Desfilaron más de mil con armas y sin armas”, narró de su encuentro con Lucio Cabañas cuando fue secuestrado.
Añadió: “Entonces yo pensé que no podía haber dos gobernadores; uno en la sierra y otro en Chilpancingo”.
Contó que durante dos o tres reuniones que tuvo con Cabañas, le ofreció que aceptara indultarse “y nosotros le daríamos una laguna, El Tular, en la Costa Grande, de cuatro mil hectáreas, para sus tropas para que las trabajaran y se convirtiera en un hombre que sirviera de acicate para que las autoridades de la región gobernaran bien”.
Sin embargo, agregó que “él me contestó de mala manera, dijo que no entraba en tratos con la burguesía, que él era un ideólogo que tenía otros caminos y otros propósitos”.
Contó que durante su rescate escapó en medio de una lluvia de balas que disparó el Ejército en contra de los guerrilleros que lo tenían cautivo.
El exgobernador es señalado, asimismo, de que años después, luego de que interviniera para que la compañera de Lucio Cabañas, Isabel Ayala, su hija y su suegra, fueran liberadas del Campo Militar Número Uno, en la Ciudad de México, la hizo ir con engaños a su oficina y la violó sexualmente.
Entonces, Isabel tenía 16 años de edad y meses después perdió el producto de la violación en un aborto natural.
En entrevistas con medios de comunicación de la época, Figueroa Figueroa se ufanaba en contar que a él le gustaban las mujeres de entre 15 a 20 años, y en el documental El Señor Gobernador, respondió que le gustaría morir “con un brasier sobre mis ojos y unas pantaletas sobre mi corazón”.
Su frase la coronó con un: “Las mujeres me fascinan tanto como la política, la política es mujer, también”, y al recibir al periodista que vino a entrevistarlo, le reprochó desde la piscina de Los Eucapiltos donde se bañaba en calzoncillos: “Lo único que no cumplió usted es en traerme a una francesita para que yo la pudiera agasajar aquí, en México”.
La represión
Cuando fue electo gobernador, en 1975, Figueroa nombró como procurador de Justicia del Estado a Carlos Ulises Acosta Viques y como jefe de la Policía de Acapulco al mayor del Ejército mexicano Mario Arturo Acosta Chaparro, ambos protagonistas de la guerra sucia en los años setentas.
La Comisión de la Verdad (Converdad), documentó entre 2012 y 2014 que de 1975 a 1981, es decir en el sexenio de Figueroa Figueroa, fueron detenidas cerca de mil 500 personas, a las que sometían a investigación, interrogatorios y torturas en los separos de las oficinas de la Policía y Tránsito de Acapulco, que se conocían como El Metro, porque era un espacio muy reducido.
El informe destaca que a esas oficinas se presentaban, por encargo del entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa, varios agentes del Ministerio Público del fuero común para conversar con los detenidos y saber si deseaban amnistiarse.
Estos agentes se entrevistaban con los detenidos y determinaban quiénes reunían los requisitos para ser amnistiados.
“Si los detenidos no aceptaban la amnistía, se les llevaba a la Base Militar de Pie de la Cuesta. Los guerrilleros, atados y vendados, eran bajados de una camioneta Chevrolet Van café, con capacidad para 15 personas, y eran conducidos uno a uno hasta el banquito de fierro que conocían como El banquito de los acusados, y ya en ese lugar, se les sentaba con la creencia que los iban a fotografiar”.
Sin embargo, se relata en el informe, “una vez que la persona estaba sentada, la ejecutaban con un disparo en la nuca con una pistola calibre 380, que tenía adaptado un ‘moflecito’ (silenciador)”.
Continúa el documento que quienes realizaban estas ejecuciones por órdenes de Figueroa eran Acosta Chaparro, Alfredo Mendiola, Alberto Aguirre I. Quintanar y Humberto Rodríguez Acosta.
“Inmediatamente después se les colocaba sobre la cabeza una bolsa de nailon que se les ataba al cuello para evitar que quedaran rastros de sangre. Siempre se usó la misma pistola, por lo que la bautizaron como ‘la espada justiciera”.
Los cuerpos, se relata en el informe de la Converdad, se colocaban dentro de costales de yute, se le ponían unas piedras y se cosían, para después transportarlos en carretilla hasta el avión Arava del Ejército que se colocaba en la pista y era tripulado por el capitán Manzana, quien los conducían a un lugar conocido como la Costa de Oaxaca”, la operación era conocida entre ellos como “vuelos a Oaxaca”.
Según el informe, había ocasiones en que el avión Arava hacía tres o cuatro vuelos en una sola noche, aproximadamente de diez de la noche a las cuatro o cinco de la madrugada, para llevar los cadáveres hasta la costa de Oaxaca.
“Así fueron ejecutadas o desaparecidas más de 1500 personas”, señala el informe.
Uno de los testigos de la Converdad relató que en algunas ocasiones se dio cuenta que algunas veces “el personal que supuestamente estaba muerto todavía iba vivo, agonizante y después lo tiraban al mar sin que fuera un lugar exacto, pero para tirar los cuerpos al mar el avión bajaba casi a nivel del mar”.
Indica que el lugar para tirarlos estaba planeado por el general Francisco Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro.
El segundo se vio involucrado el 28 de junio de 1995 en la matanza de 18 campesinos en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, cuando era gobernador Rubén Figueroa Alcocer, hijo de Figueroa Figueroa.
Otro episodio que se recuerda, es que durante el gobierno de Figueroa Figueroa, fueron desalojados miles de colonos que vivían en los cerros frente a la bahía de Acapulco, “para mantener la limpieza extrema” de la bahía, que, se dijo entonces, presentaba altos índices de contaminación y había dejado de ser uno de los primeros puertos del mundo.
Se culpaba de ello a los colonos de las partes altas y estos fueron reubicados en lo que ahora es Ciudad Renacimiento, la mayoría en contra de su voluntad.
Figueroa Figueroa falleció el 18 de marzo de 1991 a los 82 años de edad de un cáncer broncogénico en la Ciudad de México; sus restos descansan en el Panteón Jardín de la capital del país.
Zacarías Cervantes


