
Acapulco, Guerrero, a 28 de marzo de 2025.- Pablo César Maganda Hernández está desaparecido desde el 27 de julio de 2007 y la Fiscalía General del Estado (FGE) nunca le ha entregado la carpeta de investigación a su madre, Gloria Maganda, después de casi 18 años de la perpetración del crimen en San Andrés Playa Encantada, a un costado de Barra Vieja.
El hermano de Gloria Maganda, Armando Maganda Hernández, fue desaparecido seis meses después de su sobrino, el 26 de enero de 2008, por la búsqueda que estaba haciendo de Pablo César, de 22 años.
De los cientos de cadáveres sin identificar inhumados en la fosa común del panteón El Palmar entre 2006 y 2015 que dio a conocer El Sur el lunes pasado, Gloria Maganda pidió a las autoridades que los identifiquen porque durante el año que desapareció su hijo fue encontrada una persona en un basurero y sus restos fueron llevados al Semefo.
Sólo le dijeron que los “dientes estaban encaramados y no sé que tanto”; además, después de la desaparición de su hermano, también fue sustraído el chofer de uno de sus taxis colectivos, cuyos restos fueron identificados como parte de uno de los dos cuerpos encontrados en una huerta, se enteró recientemente Gloria Maganda.
A la mamá de Pablo César le hicieron pruebas de ADN para identificar los cuerpos, pero nunca le dieron los resultados, toda la familia se fue de Acapulco por cuestiones de seguridad.
Meses antes de su desaparición en 2007, Pablo César Maganda Hernández regresó a Acapulco tras laborar una temporada en Estados Unidos para ver a su esposa y su hijo de 3 años, y comenzó a trabajar de chofer de un taxi colectivo de la ruta Puerto Marqués-La Loma.
A las 9 de la mañana del 27 de julio de aquel año, Pablo César acudió a la casa de su abuela en el poblado de San Andrés, donde le dejó dinero a su esposa, iba en su taxi con dos hombres atrás; fue la última vez que sus familiares lo vieron con vida.
Gloria Maganda recibió en la tarde de ese día una llamada de su hermano, quien le dijo que su hijo no aparecía, pero que no se preocupara porque a veces los taxistas de esa ruta hacían viajes largos hacia San Marcos o Iguala.
Al día siguiente fue encontrado el taxi, recordó Gloria Maganda con sollozos que fueron escuchados en la llamada telefónica de ayer; Pablo César no estaba en el carro, entonces su mamá regresó de Estados Unidos.
“Nunca se alejó de la casa, siempre estuvo cerca de mí, él se llevó su novia a la casa, tuvieron su hijo y ahí estaba con nosotros, era muy, muy apegado al hogar”, lo describió su madre a casi 18 años de distancia de su desaparición.
El mismo día en el que ya no fue visto, una vecina del pueblo fue secuestrada después de tomar un taxi colectivo; 15 días después la mujer fue encontrada muerta en alguna colonia céntrica de Acapulco, pero no Pablo César.
Gloria Maganda presentó una denuncia en el Ministerio Público de Puerto Marqués, “pero nunca me dijeron cuando fui a poner la denuncia cómo iba la investigación, si investigaban, nada más anotaron, hicieron el acta y no buscaron a mi hijo”.
Días antes del 26 de enero de 2008, Armando Maganda le dijo a su hermana que ya sabía quién se había llevado a su hijo y el 27 de enero iría por él; Armando Maganda era propietario de varios taxis y tenía choferes a su cargo, pero tenía “problemas” con otros concesionarios.
Entre los años 2007 y 2008, apenas empezaba el auge de la narcoviolencia en Acapulco, “no se hablaba de desaparecidos, no se hablaba de sicarios, por ejemplo”, relató Gloria Maganda.
Tampoco había colectivos de familiares de desaparecidos, la mamá de Pablo César se unió hace unos años a la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia, que encabeza la también madre buscadora, Socorro Gil Guzmán.
“Hubo muchas cosas que yo no pude hacer como poner la denuncia y luego ir a otro lado, de hecho no había Comisión de Búsqueda, no había nada de esas cosas, entonces la investigación no avanzó, se cometieron muchas violaciones a mí y a él”, señaló Gloria Maganda, que actualmente tiene 62 años.
Desde 2008 ha pedido copias de la carpeta de la investigación por la desaparición de Pablo César, pero nunca se las han entregado. En aquel entonces estaba Alberto Miranda en el Ministerio Público de Costa Azul; “lo fastidié de tanto ir”, contó la mamá del desaparecido y recordó que una vez el policía ministerial se molestó y le dijo que la carpeta la pasó a Demetrio y éste le indicó que la mandó a Chilpancingo.
Recientemente, Gloria Maganda mandó escritos a la FGE para solicitar copias de la carpeta de investigación, pero le contestaron que no la tenían y después del huracán Otis le dijeron que muchos expedientes se perdieron en el Ministerio Público de Costa Azul.
“Han sido puros pretextos” a lo largo de los 18 años, tiempo en el que la madre buscadora ha conocido a varios funcionarios, entre ellos un militar que hace unos años la regañó por ir años después de la desaparición en 2007.
“A mí nunca me mostraron la carpeta”, insistió Gloria Maganda, quien planteó, no obstante, retomar la propuesta que mencionó a El Sur la directora de Panteones, María de Lourdes Cristino Jaimes, de colocar un altar por las personas no identificadas el Día de Muertos de 2023, ofrenda que no se llevó a cabo por el paso del huracán Otis el 25 de octubre.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Archivo


