9 abril,2022 12:14 pm

Obstaculizan ingreso de animales de apoyo en el transporte público de la Cdmx

 

Ciudad de México, 9 de abril de 2022. Miroslava Cisne requiere de un perro de asistencia para paliar los ataques de pánico y ansiedad que la abordan por la discapacidad sicosocial con la que vive, la presencia del can es necesaria incluso en sus viajes en Metrobús, donde ha experimentado barreras para acceder con su acompañante.

En un recorrido realizado por Reforma con Miroslava en tres líneas de este sistema se observaron deficiencias en la capacitación del personal de seguridad y supervisores, aun cuando Roberto Capuano, director del Metrobús, presumió que se impartieron cursos de toma de conciencia sobre discapacidad a raíz de una agresión a dos personas sordas hace tres semanas.

Aunque hubo malas experiencias también se observaron aciertos por parte de algunos integrantes del Metrobús.

Al bajar en la estación Reforma, de la Línea 1, una mujer policía comenzó a tomar fotografías a Miroslava y Hailey, su perro de asistencia; al percatarse de la situación, ella se acercó a la oficial y preguntó el motivo, a lo que ella respondió que no podía utilizar el medio de transporte sin que Hailey estuviera en una transportadora.

Lo anterior a pesar de que el perro viajó identificado con un chaleco y al subir en la estación Teatro de los Insurgentes, de la misma línea, no hubo ningún problema al abordar porque cuenta con una credencial que acredita su condición.

Además, Miroslava explicó que si Hailey viaja encerrada no puede cumplir con sus tareas.

Durante el recorrido, Hailey viajó tranquila a lado de su propietaria y de un momento percibió un cambio en el humor de Miroslava y ella la subió a sus brazos para controlar la crisis que se avecinaba.

En la estación Buenavista, de la Línea 4, ocurrió una situación similar, sólo que en esta ocasión fue una supervisora la que repitió el mismo argumento que la oficial: “el perro no puede viajar fuera de una transportadora”.

En dicha estación hay un anunció que indica que los perros de asistencia tienen permitido entrar a los autobuses; la autorización expresa no sólo es para perros guía, utilizados por personas con discapacidad sino también para el tipo de perros al que pertenece Hailey.

“El hecho de que llegue uno y ya habiendo revisado la credencial, ven al perro identificado, y hagan esto de ‘permítame, déjeme ver’ es como un balde de agua fría, obviamente no llegó al nivel de violencia que viví la primera vez u otras ocasiones pero es muy desgastante y además te ponen en riesgo porque esas situaciones pueden detonar una crisis”, dijo.

La situación, dijo, no solo la ha sufrido ella sino también personas con discapacidad que utilizan perros guía, sin embargo, en su caso ha escalado hasta el punto en el que un conductor del Metrobús se negó a avanzar si ella y Hui, el perro de asistencia anterior que tenía, no descendían de la unidad.

En la estación Reforma, pero de la Línea 7, ocurrió una situación diferente a las demás: la oficial acompañó a Miroslava y a Hailey al interior del metrobús y pidió a una usuaria a que abandonará el espacio para personas con discapacidad, en donde también hay uno habilitado para perros guía y de asistencia.

Aunque el recorrido se realizó en Metrobús, en todo el Sistema de Transporte Colectivo Metro las barreras son constantes, razón por la que Miroslava ha optado por no utilizarlo.

Por ello, desde hace algunos años, Cisne se ha dedicado a promover la elaboración de políticas públicas que garanticen el acceso de los perros de asistencia a los medios de transporte.

Lo anterior ante las bondades para ayudar a personas con espectro autista o epilepsia, pues hay perros de alerta médica que son utilizados para esta condición, o para ayuda psiquiátrica que en el caso de Miroslava, hizo que pasara de tomar siete medicamentos al día a solo uno.

Sin embargo, el acceso a ellos es limitado y moverse por la capital país con ellos, también.

Texto: Fernando Merino / Agencia Reforma