
Chilpancingo, Guerrero, a 16 de junio de 2026.- En riesgo, “y sólo de la mano de Dios”, abandonadas por el gobierno, pasarán otra vez la temporada de lluvias por lo menos 400 familias de las aproximadamente 700 que tienen afectaciones en sus casas por el deslizamiento de ladera, en 20 colonias ubicadas al norponiente de la capital.
En un recorrido realizado ayer por la zona, se observaron varias casas de concreto, algunas de dos o tres niveles que ya se vinieron abajo, en tanto que algunas que aún están paradas, pero con daños severos, siguen habitadas por las familias, a pesar del peligro, y aun cuando carecen de servicio de agua desde hace por lo menos dos años, además de fallas constantes en la red eléctrica y telefónica, así como en el sistema de internet.
Algunas de las vecinas contaron que el alcalde Gustavo Alarcón Herrera anunció el mes pasado la construcción de un fraccionamiento al que serán reubicadas las familias que habitan las casas, ya calificadas como de “foco rojo” en cuanto al nivel de peligro.
Sin embargo, carecen de información precisa; no les han dicho el costo, cuánto tiempo va a tardar la construcción y cuándo serán reubicadas, además de que el predio se encuentra en un sitio igualmente de riesgo, pues está ubicado a orillas del cauce del río Huacapa, cerca de Petaquillas, y temen inundaciones cuando el agua se desborde, como ya ha ocurrido en esa zona.
Las familias con viviendas afectadas por el deslizamiento de ladera suman 700, de éstas, 300 ya fueron declaradas inhabitables por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, y 400 siguen habitadas por las familias, enfrentando el riesgo sobre todo en temporada de lluvias o durante los constantes sismos debido a que presentan cuarteaduras, deslizamientos o hundimientos.
El fenómeno afecta a al menos 20 colonias en un polígono de aproximadamente 50 hectáreas y según han diagnosticado las autoridades se debe a la saturación de agua en el suelo, y no es por una falla geológica, como se dijo en un principio.
Las colonias con mayores afectaciones son la San Rafael Norte, Ampliación San Rafael Norte, Tlacaellel, Siglo 21, Las Estrellas, 21 de Septiembre, Santa Cruz Norte, Fraccionamientos Infonavit y Fraccionamiento Fovissste.
El deslizamiento que provocó los daños a las casas y calles, así como el colapso de los servicios públicos comenzó en algunas colonias después de los huracanes de Ingrid y Manuel en el 2013, sin que todavía los tres ordenes de Gobierno les hayan presentado a las familias una solución viable al grave problema en que enfrentan.
“Ahora sí que estamos sólo de la mano de Dios, no sabemos qué pueda suceder, algunas casas ya se cayeron, otras están resentidas y estamos en manos de Dios, no nos han dicho nada de cómo se va a solucionar esto”, dijo Irma Fuentes Flores, vecina de la calle Acutzingo de la colonia San Rafael Norte, un∫a de las más afectadas de la zona.
Contó que además de las casas, las calles y el drenaje han colapsado, “hasta ahorita, gracias a Dios no ha habido una epidemia, pero con estas lluvias nos puede afectar”, advirtió.
A una cuadra donde vive doña Irma, el agua pestilente del drenaje brota de una olla y escurre a cielo abierto por la calle, “se puede decir que vivimos constantemente en la pestilencia”, contó la vecina.
En tanto que una cuadra abajo, la mayoría de las casas de toda una manzana de la calle Acapulco de la misma San Rafael Norte, se han venido abajo, la mayoría de ellas eran de concreto, incluso de dos o tres plantas.
Esa calle, se ha convertido en un reducido camino accidentado y el pavimento en escombro que dificulta el paso hasta para los transeúntes, y ya es imposible que circulen los vehículos.
A pesar de estas condiciones, doña Irma aseguró que el Gobierno no los apoya para nada.
Aún cuando aseguró que siguen pagando por los servicios, a pesar de que, por ejemplo, el agua de la red no les cae desde hace dos años y compran por pipas.
Además, las reparaciones de algunos tramos del drenaje colapsado tienen que costearlo los mismos vecinos.
Por el mismo deslizamiento de tierra, son frecuentes los cortes de la energía eléctrica y constantemente se quedan sin servicio de teléfono y de internet.
“El Gobierno nunca apoya”
En la cuadra donde vive doña Irma ya cerró sus puertas por daños a la estructura y el colapso de los servicios, el templo de la Iglesia del Señor AR donde iban a orar los feligreses, por las mismas causas cerró el jardín de niños Moisés Guevara, para éste ya está en construcción su nuevo edificio en la colonia Industrial, a un costado de la San Rafael.
Pero para los vecinos no hay nada.
“Usted sabe que el Gobierno nunca apoya, y si lo hace, con dinero, solamente”, dijo doña Irma en referencia a que tienen que cooperar los vecinos para que les arreglen los servicios.
“Aquí son los padres de familia, los vecinos, los que apoyamos en lo que se pueda hacer, pero el Gobierno no nos apoya en nada, nomás vienen y nos preguntan, pero no es lo mismo a que te apoyen”.
Por su parte, Juana Valle Nava, quien vive en el andador Apolotzingo de la misma San Rafael Norte, en una casa con una de las habitaciones con deslizamiento, cuarteadas en paredes y techo y con una zanja que atraviesa a la mitad toda la casa, contó que han ido rehabilitando su vivienda porque no tienen otro lugar a donde cambiarse.
Otra vecina de la Calle Petatlán, de la colonia Ampliación San Rafael Norte, quien solo pidió que la identificáramos por Martina, denunció que ya ha iniciado otra temporada de lluvias, “y las autoridades no se vienen ni a asomar, no tenemos apoyo de nadie, la verdad”.
Dijo que además del miedo constante por la fragilidad en que ya se encuentran sus casas, “se está viniendo el cerro y está colapsando el drenaje, la tubería de agua, la red de luz y el internet seguido se nos va por dos o tres días”.
Contó que el presidente municipal Gustavo Alarcón Herrera anunció el mes pasado la construcción de un fraccionamiento para las familias con viviendas consideradas como “foco rojo”, pero que “el problema es que nomás puso la primera piedra y no nos dijo si nos las van a cobrar, cuando va a ser la reubicación, no sabemos nada, estamos en espera de que nos informen bien”.
Martina, explicó que no toda la gente está de acuerdo en reubicarse a esa zona porque el terreno donde les enseñaron que estará el fraccionamiento está a orillas del río Huacapa, cerca de Petaquillas.
“Va a ser igual, llegaremos a una zona de riesgo porque cuando crezca el río el agua se va a desbordar y se nos va a meter a nuestras casas, como ya ha ocurrido en esa parte”.
Contó que les dijeron que el departamento será de dos recamaras, la cocinita, la sala y el baño, “pero todavía no sabemos cuanto nos va a costar”.
Irma Fuentes Flores, coincidió, que no tienen información precisa, “hemos escuchado comentarios que van a costar 700 mil pesos, y como usted sabe son casitas montadas, no están bien hechas, y mucha gente, aunque esté en problemas, no creo que las reciban porque es un buen dinero y muchos no tienen trabajo, ¿cómo la van a pagar?”
Contó que en su caso no se iría; “si mi casa se llega a caer me hago una de madera, pero aquí me quedo, porque tenemos todo cerca, gracias Dios”.
Juana Valle Nava, igualmente, adelantó que no se iría porque a cambio del departamento al que serán reubicadas les están pidiendo las escrituras del terreno a donde viven actualmente.
“Eso no es posible, porque ¿cuántos años de esfuerzos nos costó?, y seguimos pagando el impuesto predial, el agua, la luz y todo”.
Se construirán 613 viviendas en una primera etapa
En declaraciones a los medios de comunicación el 29 de mayo pasado, el presidente municipal Alarcón Herrera informó que serán 613 viviendas las que se construirán en una primera etapa por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) a través de una desarrolladora inmobiliaria.
Indicó que ahí serán reubicadas las familias que viven en casas consideradas como “foco rojo” y “foco amarillo”.
Confirmó que las familias tendrán que hacer un pago, para cubrir el costo a la desarrolladora inmobiliaria que construirá las casas, pero no precisó cuánto.
Alarcón Herrera confirmó que al momento de que les hagan la entrega de los departamentos, que tampoco dijo cuándo, las familias tendrán que entregar al municipio sus casas “para que nosotros salvaguardemos ese terreno”.
Zacarías Cervantes


