
Han dejado de llegar a los pueblos remesas de EU, y los jornaleros ya no tienen trabajo en el norte del país, señalan. “Estamos cercados por el coronavirus y por el hambre”, advierten
Chilpancingo, Guerrero, 6 de abril de 2020. El Consejo de Comunidades Indígenas de la Montaña, que aglutina a 32 mil 900 familias de más de 300 comunidades de 15 municipios, demandó en un escrito enviado al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y al gobernador Héctor Astudillo Flores, un programa emergente de dotación de granos básicos para que puedan paliar la crisis por el coronavirus, la pobreza y el hambre en esa región.
En el documento fechado el 3 de abril, las autoridades que integran dicho Consejo proponen que el programa alimentario comience a partir de este mes de abril y permanezca los próximos seis meses, debido a la contingencia que se avecina y a la grave situación de pobreza que se vive en la región.
“Los pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanos, aparte de la pandemia del coronavirus, enfrentamos otra amenaza a nuestra sobrevivencia alimenticia. Recientemente la FAO advirtió que nos arriesgamos a sufrir una crisis alimentaria inminente si no se toman medidas rápidas para proteger a los más vulnerables y mantener vivas las cadenas de suministro de alimentos”, argumentan en su escrito.
Poe ello, el Consejo de Comunidades Indígenas de la Montaña, plantea “con urgencia” que se implemente un programa alimentario compensatorio que dé respuesta inmediata al problema de desabasto de granos básicos en regiones de la Montaña”.
Manifiesta que independientemente de la incertidumbre que causará en Guerrero el Covid-19, la realidad que viven los pueblos en la Montaña “es devastadora”, porque los precios del maíz se han elevado al 100 por ciento y lo mismo sucede con el huevo, el aceite y el tomate.
“Los mismos productos de la limpieza se han escaseado y quienes tienen la suerte de tener el dinero para conseguirlos, los obtienen a un precio alto en Tlapa”.
Se quejan de que el trabajo remunerado en el campo no existe, “no hay quienes nos contraten como peones o albañiles y las empresas de hortalizas en el norte del país están recortando el número de trabajadores”.
Además, señala que muchos de sus familiares jornaleros en otros estados, se quedaron sin trabajo y sin dinero, “enfrentan ahora problemas económicos y de salud para regresar a sus pueblos”.
También, la mayoría de sus hijos que están en Nueva York Nueva Jersey, Maryland y California, en Estados Unidos, se encuentran desempleados y encerrados en pequeños cuartos sin ningún derecho para recibir algún apoyo económico de gobierno de Donald Tromp.
“Nuestro ingreso más seguro dejó de llegar a la Montaña porque no hay forma de que nuestros hijos e hijas nos envíen las remesas que cada mes nos depositan en dólares para que compremos la comida, medicinas y ropa de nuestros hijos”, se quejan.
Agregan que, por si fuera poco, permanecen sin servicios, “no tenemos agua en nuestras casas, con mucho esfuerzo compramos las mangueras para acercar el agua a nuestro domicilio y en estos meses de secas tenemos que acercarla de los manantiales”.
Plantea que “urge un sistema de abastecimiento de agua a las comunidades porque no contamos con una red de agua que funcione ni que esté limpio”.
Advierten que se les están escaseando los alimentos porque dependen del trabajo agrícola y apenas siembran pequeñas parcelas en las faldas de los cerros y llegan a cosechar unos 400 kilos de maíz por temporada “y sólo nos alcanza para cinco meses sin tener otra alternativa que salir a trabajar para conseguir dinero”.
Al presidente López Obrador le recuerdan que en la pasada visita que realizó a Tlapa le hicieron llegar documentos donde le plantearon las necesidades más urgentes que enfrentan como pueblos pero que desde noviembre del año pasado no han tenido respuesta.
“Lo más grave es que ahora estamos cercados por el coronavirus y por el hambre, por eso urge atender esta emergencia que puede ser cruenta si no se toma en cuenta nuestras palabras”, advierten.
Agregan que la pandemia parece llegar sin ningún obstáculo a la Montaña porque no existe una infraestructura médica que ayude a contener este virus agresivo, por lo que mencionan que es sumamente prioritario brindar una atención especial con apoyos extraordinarios a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos de la Costa Montaña de Guerrero.
Denuncian que los pocos centros de salud y el único hospital que hay no cuentan con cubre bocas, gel antibacterial y mucho menos equipos especiales para el personal médico, ni ventiladores.
“Ante esta crítica situación demandamos que se implemente un programa especial de granos básicos para todas las familias como una medida extraordinaria y urgente para hacer frente al grave problema del hambre que forma parte de las principales amenazas”.
Su propuesta es que a partir de este mes de abril y durante seis meses se pongan en operación un programa emergente de dotación de granos básicos para cada familia y evitar un mayor sufrimiento causado por el hambre.
El paquete que proponen es que se integre con 100 kilos de maíz, 20 de frijol, 10 de arroz, 2 de sal, dos litros de aceite y cinco bolsas de sopas.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Archivo El Sur


