28 agosto,2024 11:32 am

Piden familiares de desaparecidos a universitarios no ser indiferentes

 

Acapulco, Guerrero, 28 de agosto de 2024. Durante el conversatorio ¿Es pertinente hacer memoria sin justicia y sin encontrarles?, madres de jóvenes desaparecidos pidieron a estudiantes de la Universidad Loyola de Acapulco no ser indiferentes a las víctimas, porque las madres “no llenamos con nada el dolor que nosotras sentimos”, y pidieron cambiar la situación deshumanizante que viven.

A 16 años de la desaparición de los hermanos Raúl y Salvador Trujillo Herrera, de 19 y 24 años de edad, y cinco trabajadores en Atoyac, se hizo el conversatorio en la Universidad Loyola, con la asistencia de unos 30 estudiantes.

La madre de Raúl y Salvador, y de Luis Armando de 24 años, y Gustavo 28, quienes fueron desaparecidos en septiembre de 2010, en Poza Rica, Veracruz, María Herrera Magdaleno reflexionó con los jóvenes de la situación delicada que persiste en el país con las desapariciones.

Recordó que la familia se dedicaba a la compra venta de oro, y sus hijos habían viajado hasta Atoyac, donde fueron detenidos por la Policía del Estado y la Policía Ministerial de la Fiscalía General de Guerrero, y luego entregados a un grupo criminal, y desde entonces nada se sabe de ellos.

“Llevamos 16 años buscando y hasta hoy día no hemos tenido una respuesta, sabemos que fue la Policía del Estado, junto con la Ministerial quienes los tomaron y los entregaron a los grupos delictivos. Parece que la justicia está ciega, sorda y muda. Hemos llegado a las autoridades con información aún a costa de la vida. La cual no se pudo asentar en el expediente por no tener sustento jurídico”, expresó.

Dijo que a pesar de que el caso de sus hijos fue muy sonado en el país y el mundo, la investigación sigue igual, y sin avances. “Les pedimos encarecidamente que lleven este mensaje a sus familiares y sus padres y sus hermanos tengan conocimiento de lo que vivimos y pudiéramos lograr que alguien toque su corazón y los pudiéramos encontrar”, o en su caso “rescatar de lo que ha quedado de nuestros hijos”.

A los jóvenes pidió ayudar a las familias de las víctimas, sumarse a las jornadas de búsqueda, compartir en sus redes sociales la información, pero sobre todo no olvidar estos hechos, y que en un futuro cuando terminen su carrera, sean adultos, y algunos ocupen cargos de funcionarios públicos, “pueden cambiar la situación de deshumanización que vivimos”.

La señora Lucila López Flores de Iguala, quien pertenece al colectivo, contó que su hija Lucila López fue sacada de su casa un 7 de mayo de 2020 y desde entonces no sabe de ella. Llorando la mujer recordó que su hija cursaba la licenciatura en Ingeniería, y que días antes de ser desaparecida había publicado en sus redes sociales que pronto sería ingeniera.

“Es una experiencia que no se le desea a nadie. No llenamos con nada el dolor que nosotras sentimos, y nos adaptamos a vivir con ese dolor. Yo me siento como si estuviera incompleta. Me siento como si faltara la mitad de mi cuerpo, no me siento completa. Sean inteligentes y sabios no se envuelvan con amistades que no deben. Estamos viviendo tiempos muy difíciles”, advirtió la mujer a los jóvenes que estaban en un silencio total.

La señora Gema Antúnez, Flores madre de Juan Sebastián García Antonio, desaparecido el 27 de febrero de 2011, indicó que la desaparición de un familiar y su ausencia no sólo la afectó a ella, sino a toda su familia.

A 13 años de los hechos dijo que “vivimos con miedo. Venir aquí es informar y llegar a sus corazones. Los grupos delincuenciales lo que buscan –a los jóvenes–, son vulnerables. Y nosotros como familia nos destrozan la vida. Se vuelve un infierno”.

Miguel Ángel Trujillo, hermano de Raúl y Salvador, les recordó a los estudiantes que las desapariciones pasan en todo el país, y contó que luego de ser privado de la libertad, se volvió buscador de huesos, y en la actualidad comparte sus conocimientos con las familias de otras víctimas, a cómo identificar la tierra donde puede haber cuerpos sepultados, y a no permitir que las autoridades las y los humille.

Recordó que en septiembre del año pasado gracias a una persona que de forma anónima aportó datos, descubrieron 17 cuerpos enterrados de forma ilegal en fosas clandestinas en las faldas del cerro de El Veladero, en Carabalí. “No es para espantarlos, no están exentos. No sean indolentes e indiferentes a esta causa”, subrayó.

Al término del conversatorio se hizo una actividad entre los estudiantes, donde algunos de sus compañeros fueron retirados de las sillas, y luego se invitó al resto a realizar alguna acción para encontrarlos, y casi la totalidad se paró de sus asientos y buscarlos, agradeciendo las madres que esa misma acción deben de realizar con el resto de las víctimas.

Texto: Jacob Morales Antonio / Foto: Carlos Carbajal