
Barcelona, España, 04 de febrero 2018. En un partido que se jugó bajo agua y sin su estrella mayor, Lionel Messi, que entró para el segundo tiempo, el Barcelona rescató este domingo en la recta final del partido el empate 1-1 con el Espanyol de Barcelona.
El clásico catalán tuvo hoy tres protagonista: el gol de Gerard Moreno al minuto 65 de tiempo corrido, la intensa lluvia que cayó y convirtió en una piscina el RCDE Stadium y Gerad Piqué con su gol del empate.
El Barcelona estaba avisado, pues el Espanyol ya le había ganado 1-0 en la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey a pesar de que luego fuera el equipo azulgrana el que pasara. Además, el conjunto local actuó extramotivado después de sentirse menospreciado por unas recientes declaraciones del propio Piqué y de Sergio Busquets.
La primera noticia llegó con la alineación de Ernesto Valverde, que dejó en el banquillo a Messi por primera vez en la presente edición de la Liga. También se quedaron fuera titulares como Jordi Alba, Sergi Roberto o Ivan Rakitic.
La primera parte fue muy igualada, aunque pasaron muy pocas cosas. Principalmente, un disparo de Coutinho que se estrelló en la madera. Fue todo lo que hizo el flamante y multimillonario fichaje del Barcelona.
El paso de los minutos bajo una insistente y copiosa lluvia haría enorme mella en el estado del terreno, que se llenaría de charcos durante la segunda parte. A esta contingencia se adaptaría mejor el Espanyol.
A la hora de juego entró Messi, pero su impacto en el juego fue en un primer momento reducido, más allá del centro para el gol del empate de Piqué. El agua no favorece precisamente sus características. Poco a poco, el Barcelona comenzó a diluirse mientras su rival comenzaba a volar por encima de los charcos.
El gol local llegó a los 66 minutos. Ter Stegen sacó mal desde su arco y Digné no actuó con la contundencia exigida. De tal forma que la pelota se fue hacia Sergio García, quien puso un espectacular centro para que Gerard Moreno cabeceara a la perfección. Fue un gol de una factura impecable que llevó el delirio a la hinchada local.
Entonces el Barcelona se fue arriba con todo a pesar de las dificultades que ofrecía el campo y logró su objetivo a ocho minutos del final en una falta enviada por Messi y rematada por Piqué, el jugador más odiado por la hinchada local.
El Barcelona jugó incómodo, lo que puede atribuirse al estado del campo porque el balón corría con dificultades; en otras palabras, ni uno ni otro equipo podía hilvanar una jugada de peligro.
Texto: Redacción / DPA / Foto: EFE


